TORNEO FINAL: 11 IDEAL

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TITULARES

GERÓNIMO RULLI

El jóven arquero de Estudiantes de La Plata volvió a confirmar que tiene un futuro brillante. Su presente indica eso, y el claro ejemplo es que por segunda vez consecutiva, el “Pincha” terminó como el equipo menos vencido del certámen, solo recibió 11 goles. Altura, presencia, reflejos, Rulli es rápido de piernas, se luce en el mano a mano, con remates lejanos y casi no sufre el juego aéreo. Demasiado para un chico que recién cumplirá 21 años durante estos días. Europa ya posó sus ojos sobre él, y en La Plata saben que la venta puede ser una buena alternativa financiera para el club. Habrá que seguir su desarrollo, porque las condiciones de este joven señor arquero pueden tener futuro de Selección Nacional.
GABRIEL MERCADO

 La carrera del defensor surgido en Racing se encuentra en una clara curva ascendente. Tras su gran paso por Estudiantes, “Gaby” llegó a River y su adaptación no fue fácil. Sin embargo, con el tiempo erigió como un verdadero caudillo, obteniendo regularidad y grandes actuaciones. Esta temporada, Mercado aprovechó su confianza y fue de lo más firme en la defensa de River. Ramón Díaz supo que el sector derecho de la defensa tenía dueño, y el nacido en Madryn así se lo hizo sentir a la parcialidad riverplatense. Además, fue el autor del primer gol ante Argentinos, la noche en que River alcanzó la punta en soledad. No por nada, su nivel llamó la atención de Alejandro Sabella, quien lo incluyó en la lista provisional de 30 convocados de cara al Mundial de Brasil. “Pachorra” lo conoce bien y sabe cuánto le puede rendir. ¿Tendrá premio el lateral derecho de River?

                                           JONATHAN MAIDANA

 Es complicado ser defensor de un equipo grande. Mucho más si se trata de un equipo con el prestigo y la repercusión de River. “El Millonario” pasó por años de tener una última línea endeble y plagada de fisuras, pero parece haber encontrado en Maidana un equilibrio que buscaba desde hace años. Si bien estuvo por emigrar, el ex Boca continúo y vaya si la decisión fue positiva para los de Nuñez. Constancia, temple, personalidad, Maidana fue determinante cada vez que River le cedió la pelota a los rivales, respondiendo con seguridad ya sea por arriba o por abajo, el central demostró siempre su gran estado de forma. Siempre firme en el mano a mano y con correctos desplazamientos cuando el equipo se encontraba volcado en ataque, el surgido en Los Andes colaboró también en la consolidación de Álvarez Balanta en el primer equipo.
GERARDO ALCOBA 

No era fácil la tarea de Colón, para nada. Con la soga al cuelo la salvación parecía imposible. Sin embargo, de la mano de Diego Osella el “Sabalero” realizó una gran campaña y hasta peleó el campeonato hasta las fechas finales. Esto puede explicarse a traves de la fiereza del uruguayo Alcoba, que transmitió constantemente un espíritu guerrero, en cada partido, en cada jugada. Presente en 16 de los 19 partidos, el defensor central aportó experiencia y seguridad a un plantel plagado de juveniles. Sus condiciones lo llevaron por si solo a ser el capitán del equipo y uno de los jugadores más respetados por el público santafesino. Lo único para reprocharle, es quizás su tonta expulsión ante Estudiantes de La Plata. Por lo demás, su influencia en el equipo fue siempre positiva.
EMANUEL INSÚA

 Una vez más, Boca no cumplió con las expectativas. Sin embargo, si el Torneo Final dejó saldos positivos, uno de ellos es que por fin encontró al lateral izquierdo. Bianchi probó y probó distintas variantes como Nahúel Zárate o Fernando Evangelista, pero fue el zurdo de 23 años quien deslumbró por su capacidad a la hora de sumarse al ataque con rapidez, determinación y potencia física. Insúa terminó disputando 16 de los 19 encuentros del certámen, y puede presumir de 5 asistencias, un número que confirma su importancia en ataque. Como partido principal, destaca su buena actuación en el Superclásico ante River, donde pese a perder, el zurdo jugó un primer tiempo implacable. A sus 23 años, necesitaba un torneo así. Bianchi y Boca también esbozan una sonrisa ante el nivel demostrado.
CARLOS CARBONERO
 Sin lugar a dudas, el mejor jugador del campeonato. El nivel demostrado por el morocho merece una nota aparte, pero igualmente vale justificar su inclusión en los 11 mejores. Los números hablan por si solos: 18 partidos disputados, 6 goles y 4 encuentros. Practicamente increíble para un volante en este cerrado fútbol argentino. A su juego explosivo y vertiginoso, el colombiano le agregó un rol más participativo en la gestación de las jugadas. Así, supo jugar como interior, cerca de Ledesma, o como suele hacerlo habitúalmente, pegado a la raya. Preciso con la pelota en los pies y con un mayor compromiso en la marca, Carbonero se convenció a si mismo para luego ganarse la confianza del cuerpo técnico y el cariño del hincha de River. Solo tiene 23 años, y de mantener su nivel, será difícil verlo en este continente por mucho tiempo más. Pese a todo, José Pekerman no lo tuvo en cuenta para disputar el Mundial de Brasil. Falta mucho, pero quizás este torneo haya sido el primer paso dado de cara a Rusia 2018.
FRANCO MUSSIS
 
El volante de Gimnasia ya había tenido un gran Torneo Inicial, además de ser uno de los jugadores destacados en el ascenso del “Lobo” a la Primera División. Por eso es que antes de comenzar el torneo, se supo que el calvo volante jugará el próximo semestre en el Copenaghe. Ante rumores de que su entrega ya no sería la misma, el soldado tripero se encargó de callar rumores adentro de la cancha. Siempre un guerrero dispuesto a dar batalla, a ser clave en la ocupación de espacios defensivos, a correr hacia atrás o los costados, pero también para ser salida, tener la pelota, y principalmente, pisar el área. En el marco de un equipo que perdió a sus delanteros centros y debió alternar e improvisar, el dinamismo de Mussis fue siempre una solución a las carencias ofensivas. No hay dudas de que estos seis meses marcaron un crecimiento personal, y desde Dinamarca estarán contentos con ello
EZEQUIEL VIDELA
 
La situación de Colón ya fue explicada. La necesidad de resultados iba de la mano con un plantel corto y juvenil. El estilo de Osella pregonaba intensidad y entrega, pero en ese contexto desfavorable, hubo alguien que demostró que siempre se puede jugar bien al fútbol. Como volante central, casi siempre cerca de la última línea, Videla se transformó en el eje del equipo y fue el primer eslabón en la corta y rápida transición ofensiva. El ex Instituto de Córdoba fue un pulpo en los 18 partidos que disputó, pero no solo eso: además de recuperar y marcar, fue siempre garantía de pase a un compañero, ya sea en el juego en corto con Jacobo Mansilla, la apertura hacia algún sector de la cancha, por ejemplo con Gabriel Graciani, y también con pases largos para las corridas de Lucas Alario o el delantero de turno. Videla debe regresar a Universidad de Chile, donde seguramente lo esperarán con los brazos abiertos visto su gran nivel. En Santa Fé, agradecen lo hecho y dejan puertas abiertas ante cualquier eventual regreso.
MANUEL LANZINI 
Desde Nuñez siempre miraron al atacante con amor y odio. Su habilidad nunca terminó de convertirse en una llave que resuelva problemas, pero este torneo significó lo mejor en la corta carrera del joven riverplatense. A sus 21 años, “Manu” rechazó tentaciones económicas porque quería ser campeón con River. Para que eso suceda, debía aportarle regularidad a sus actuaciones, y lo hizo.18 presencias como titular, solo 2 veces salió reemplazado. Convirtió dos goles, y  repartió seis asistencias. Pero lo más importante no está al alcance es estos meros datos estadísticos. Lanzini es el único hombre de Ramón Díaz capaz de romper líneas con su velocidad. Sabe ganarle la espalda a los volantes rivales, y la cancha de frente ha mejorado notablemente su capacidad de decisión. Supo absorver la presión y hasta a veces se disfrazó de conductor. El gran torneo de la ofensiva millonaria, se debe en parte a los arranques, frenos, cambios de ritmo y gambetas de aquel chico que supo debutar con Ariel Ortega al lado.
MAURO ZÁRATE
La calidad del ex delantero de Lazio es algo sabido por todos. No hay dudas de que el motivo por el que Zárate no juega en Europa, está lejos de ser por cuestiones futbolisticas. En la comodidad de Liniers, Mauro mejoró notablemente su puesta a punto y se hizo presente en todos los partidos del Torneo Final. Pese al flojo torneo del conjunto velezano, el delantero pudo demostrar sus condiciones y se consagró goleador del certámen con 11 tantos. La inconstancia del equipo le jugó en contra, pero sus 4 asistencias denotan que el crack también intentó aportar para que el conjunto salga adelante. Sin certezas sobre su futuro, la pelota ruega que Zárate pueda seguir demostrando sus cualidades en las canchas del fútbol argentino. Porque jugadores de tamañana envergadura serán siempre recibidos.
GUIDO CARRILLO
Estudiantes sentía la falta de gol desde la partida de Duván Zapata. Los dilemas sobre si buscar un delantero o darle la confianza a Carrillo se respondieron ya el torneo pasado luego de algunas buenas actuaciones del juvenil. Mauricio Pellegrino confió en él, y el salido de las inferiores respondió con una maduración sorprendente. Los 7 goles convertidos no son el único argumento para justificar su aparición en este apartado. Carrillo fue importante para el equipo funcionando como un referente de área tradicional, jugando para sí pero también para sus acompañantes y llegadores desde atrás. Se complementó muy bien con Franco Jara y demostró una buena utilización del espacio vacío. Sin sus goles, dio la sensación de que nadie más podía ponerse el traje de goleador. El penal malogrado ante River fue y será un duro golpe anímico, pero no hay dudas de que Carrillo será un goleador a tener en cuenta de cara a los próximos torneos.

SUPLENTES

Marcelo Barovero: Los reflejos de siempre y la humildad que lo caracteriza. El ex Vélez redondeó otro gran torneo bajo los tres palos del club más ganador a nivel local. Sus actuaciones provocaron que el público lo vitoreé en más de una ocasión, siendo discusión eterna si debía o no ser uno de los tres arqueros que viaje a Brasil con la Selección Argentina. Tras el error ante Godoy Cruz, Barovero dejó por lesión su puesto en manos de Leandro Chichizola, y el joven respondió con creces. En uno de esos problemas lindos para los entrenadores, el riojano Ramón Díaz decidió respaldar a Barovero cuando éste se volvió a encontrar en forma. En definitiva, el arco de River estuvo siempre bien respaldado.

Osvaldo Barsottini: Pieza fundamental del regreso a Primera, el ex defensor de Instituto se acopló al torneo una vez empezado debido a una lesión. Sustituó a Maximiliano Coronel para, con Juan Carlos Blengio, liderar una zaga central aguerrida y con experiencia. Batallador y vital en el juego aéreo, Barsottini fue regular en los 12 partidos que disputó, y además, se anotó dos veces en la red rival. Gimnasia no pudo romper el maleficio y se quedó en las puertas del título, pero el pueblo tripero debe saberse conforme porque el plantel dio todo, y además, posee en su defensa a un hombre de garantía en cualquier batalla.

Lucas Licht: Y siguiendo con los guerreros triperos, el capitán de ellos fue su lateral izquierdo. Siempre comprometido con la causa, aportando experiencia, buen pie y salida por su carril. A sus 33 años, el nacido en Rosario se destacó con 3 goles -incluído uno de chilena- y 2 asistencias. Además, solo estuvo ausente en 1 de los 19 encuentros. Gimnasia puede volver a ilusionarse mientras tenga a su capitán Licht como lider espiritual del equipo.

Cristian Ledesma: “Viejos son los trapos”, reza el dicho, y el volante central de River lo demostró una veza más pese a las limitaciones físicas y entendibles producto de su edad. Siempre bien parado, brújula y termómetro del equipo dirigido por Ramón Díaz. Aprovechó los grandes momentos de Carbonero y supo manejar los tiempos: cuando atacar, contragolpear, pausar, y por donde dirigir los ataques. Generalmente reemplazado en los segundos tiempos, el “Lobo” se encargó de dejar siempre las cosas en órden. Porque justamente, el orden es el reflejo de su juego tanto en la parte ofensiva como en la defensiva.

Matías Pérez García: Lo del chiquilín que juega en Victoria no es cosa de ahora: en el Torneo Inicial se había destacado con 4 goles y 5 asistencias a pesar de haber disputado solo encuentro. Esta vez, lo suyo no fue tan espectácular desde lo estadístico: 17 partidos, 3 goles y 1 asistencia. Sin embargo, el ex All Boys volvió a ser determinante, esta vez, en la salvación de Tigre. Entendido de las condiciones de su mediapunta, Fabián Alegre optó generalmente por jugar con un solo delantero. Pérez García hacía el resto. Creaba los espacios y los explotaba el mismo. Siempre preciso, encarador, guapo ante los guadañazos de los rivales. Nunca se achica. A su juego le agrega un buen dominio de la pelota parada, y una óptima capacidad para asociarse con los volantes que juegan por detrás suyo, séan quienes séan. En medio de esta vorágine que se vive en el fútbol argentino, sorprende que aún podamos seguir disfrutando de un talentoso así.

Juan Román Riquelme: El número de cámaras observando Boca es superior al de cualquier otro equipo. Los flashes recibidos por su emblema, capitán y figura, no se comparan con los de ningún otro simple jugador xeneize. Siempre complicado por sus molestias físicas, el mago xeneize jugó solo 11 partidos, pero en todos demostró su calidad, reafirmando su lote de ídolo indiscutido y absoluto. Con 5 goles en su haber -entre los que se destaca la obra de arte ante River-, Riquelme obligó a que su continuidad en el club sea un clamor popular. Angelici deberá negociar para que el 10 continúe alegrando a La Bombonera, pero tratándose de Román, dar certerzas sobre su futuro parece una utopía.

José Valencia: Morocho, rápido, potente, el colombiano de 22 años arribó a Bahía Blanca como una variante ofensiva del equipo que dirige Walter Perazzo. Sin embargo, nadie imaginó que el joven se adaptaría tan rápido al fútbol argentino. Mucho menos, que sería autor de 7 tantos, y factor determinante para que el aurinegro sume puntos importantes en su lucha por mantener la categoría. 8 veces como titular y 9 saliendo de suplente, Valencia jugó siempre, y siempre lo hizo bien. Por eso se ganó la titularidad, y por eso en Colombia ya lo miran de reojo.

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El fútbol de otra manera.

12 comentarios

  1. Sacaría a Barovero y pondría a Montoya. Fue de los arqueros más regulares del torneo y fue vital para un Colon que futbolisticamente era un desastre.

  2. Riquelme o Pérez García y Ledesma deberían ser titulares. Además, creo que Lanzini solo se destacó en un par de fechas y no merece estar en el equipo ideal del torneo.

  3. Fueron 9 los goles de Carrillo y no 7 como dice la nota. En mi opinion deberia estar Perez Garcia en lugar de Lanzini y Desabato en lugar de Barsottini.

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