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SIGUEN LOS PROBLEMAS: ¿Y SI SE VUELVE A LAS FUENTES?

El laberinto cada vez es más largo, tiene más pabellones, pasillos y menos salidas. Racing está en el medio de un lugar en el que, parece, no puede salir. Diego Cocca, tantas veces convertido en un técnico estratega y hacedor de fórmulas efectivas, volvió a quedar aplazado en una Copa Internacional justamente ante Fernando Jubero, verdugo con Guaraní en 2015. Falló el plan, los métodos, los intérpretes y los cambios para corregir sus propios errores.

El técnico campeón está en su punto más deficiente desde que se vinculó con Racing: un equipo que no parece suyo, sin muestras de trabajo, sin solidez defensiva, sin eficacia en el arco rival, sin el control del partido. Libertad de Paraguay le hizo precio a la Academia en el Defensores del Chaco; especialmente en el complemento. Sin generadores de juego, con una línea de cinco cada vez más agrietada y sin firmeza, con delanteros lejos del área contraria, Racing no estuvo en la categoría que demandan las competencias internacionales. Sin embargo, esto no significa que no pueda lograrlo en la inmediatez.

Quizás el mejor antídoto sea regresar a lo básico, a lo que caracterizó a Racing desde que se atravesó con Cocca: la simpleza. Dos líneas de cuatro, un doble cinco mixtos, un desequilibrante en el medio, un pasador, dos tanques de jerarquía. En un once que no tiene conductores –se extraña horrores al Pulpo González-, no puede faltar Matías Zaracho; sin tanto peso ofensivo, no se puede alejar a Andrés Ibargüen –la grata novedad- de ¾ rival. La luz al final del túnel tiene nombre y apellido: Lautaro Martínez. La vuelta del joven crack puede aportarle esa frescura que tanto se padece. Además de ser un delantero que ya conoce los secretos del área, el Toro puede asociarse al circuito futbolístico, comandar ataques o recostarse.

La solución está encriptada, las esperanzas se recuestan en la jerarquía del técnico, el despertar de hombres claves (Lisandro, Orban) que se mantengan los buenos rendimientos (Arévalo Ríos, Solari, Ibargüen, quizás Barbieri) y que las vueltas (Lautaro, Zaracho, Pulpo) sean fructíferas. El miércoles es la fecha límite para oxigenar un ciclo tormentoso.