REVOLUCIÓN BAUZA

Tras la desprolija salida de Pizzi, el nuevo director técnico de San Lorenzo será Edgardo Bauza: un hombre que ganó muchas cosas en el exterior, revolucionó el fútbol ecuatoriano y quiere volver a la Argentina con sed de revancha, para lograr finalmente buenos resultados. Acá, su historia.

Como jugador fue un aguerrido número dos con mucho gol producto de su buen cabezazo. Debutó en su querido Rosario Central en 1977 de la mano de Timoteo Griguol pero recién se consolidó dos años después cuando anotó el gol de la victoria en un clásico frente a Newell’s. En 1980 ganó su primer título, el Nacional, siendo el goleador del equipo, en su función de defensor. Luego, jugó en el Sporting Barranquilla de Colombia, Independiente, Rosario Central nuevamente -ganando el torneo de la temporada 86/87-, Veracruz mexicano, y finalmente, terminó su carrera donde la había empezado: en el Gigante de Arroyito. Además, estuvo en la preselección de César Menotti para el Mundial de España 1982 y formó parte del plantel argentino en Italia 90, aunque no disputó ningún partido. Su carrera como jugador arroja un saldo de 108 goles en 499 partidos, siendo el cuarto defensor con más goles en las ligas de Primera División. 
Empezó bien de abajo en su rol como director técnico, dirigiendo las divisiones inferiores de Rosario Central, para llegar a la primera en 1998. En su primer año logró un subcampeonato en la Copa Conmebol, en 1999 el «Canalla» salió segundo en el Apertura y en el año 2000 jugó la Copa Libertadores sin pena ni gloria, pero clasificó a su equipo para la siguiente edición. «Traiganme a Pizzi y peleo la Copa» le dijo al presidente (sí, al mismo Juan Antonio que hoy estaría reemplazando): Pizzi volvió a Central y fueron derrotados en la semifinal por Cruz Azul, en una campaña muy recordada por todos que ilusionó al pueblo canalla. A pesar de esto, en el torneo local los resultados fueron paupérrimos, ya que el equipo quedó relegado a la última posición y el contrato del DT no fue renovado.

Ya fuera de su amado Central, buscó buenos resultados dirigiendo a Colón y a Velez Sarfield, pero en ninguno de los dos pudo alcanzar el éxito. Luego, tras un paso por el Sporting Cristal de Perú, volvió a Colón pero tampoco encontró buenos resultados y se alejó por un tiempo del fútbol argentino, que no le dio alegrías como técnico.

Probablemente la mejor decisión de su vida fue aceptar la oferta de la Liga de Quito, uno de los grandes de Ecuador, que nunca había podido pegar el salto a nivel continental. A base de trabajo, apostando por los jugadores de las inferiores y comprando a algunos jugadores argentinos como Hernan Barcos, revolucionó a «los Universitarios» y al país. En su primera temporada colocó al equipo en la tercera posición, clasificando a la Copa Libertadores, torneo que no disputaban hace varios años. En 2007, tras un mal comienzo y superando varias críticas, se coronaron campeones y clasificaron nuevamente al certamen más importante de América. Disputaron la Copa de 2008 como si todos los partidos fuesen finales y se hicieron muy fuertes en su casa, aprovechándose de la altura: tras ganarle a San Lorenzo (su próximo equipo) en cuartos y se consagraron campeones derrotando en la final al Fluminense en el mítico Estadio Maracaná. A ésto le siguieron otros logros importantes como llegar a la final del Mundial de Clubes contra el Manchester United (perdieron ajustadamente por 1 a 0), la obtención de la Recopa Sudamericana y el subcampeonato en la Copa Sudamericana de 2011.

La importancia del «Patón» para el fútbol ecuatoriano excede los títulos que logró. Aunque se basa en estos: le hizo entender a un pueblo que no estaba acostumbrado a ganar nada internacionalmente, que con trabajo y sacrificio todo era posible. Antes los equipos se conformaban con clasificar a la Copa Libertadores, y llegar más allá de los octavos era una utopía. Ahora, pese a que tampoco puede hablarse de un dominio continental, se ve un gran cambio en su mentalidad y en sus objetivos, tanto que muchos de los equipos contratan técnicos argentinos. El año pasado el 60% de los DTs eran de nacionalidad argentina. Entre otros, pasaron por Ecuador: Carlos Ischia, Juan Manuel Llop, Ruben Darío Insúa, Fabian Bustos, Claudio Otermin y Marchesini.

Lleno de gloria en América, decidió encarar el desafío de San Lorenzo y retornar al fútbol argentino, a ver si de una vez por todas puede lograr lo que siempre quiso: ser campeón aquí.

«Quiero volver, porque el fútbol argentino me apasiona. Todos me dicen que estoy loco, que estoy enfermo. Pero es más fuerte que yo. Creo que el fútbol argentino es el más apasionante de todos» dijo hace unos días.

Escrito por: David Kreimer
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