Los recursos de Jorge Almirón.

LOS RECURSOS DE JORGE ALMIRÓN

Es difícil encontrar en el mercado de pases un jugador de las características de Miguel Almirón. El zurdo paraguayo irrumpió en el once inicial de Lanús y con sólo 22 años se transformó en uno de los futbolistas más emblemáticos del torneo argentino en 2016. Desde la banda izquierda, sus electrizantes arranques dotaron de un arma de desequilibrio al equipo de Jorge Almirón, que se consagró campeón con un buen fútbol de velocidad y pases.

Su salida obliga al entrenador a buscar nuevas variantes, y en la Supercopa Argentina ha optado por devolver el puesto a Nicolás Aguirre, quien era titular hasta la llegada del paraguayo. Con un estilo más aguerrido, posicional y de llegada sin balón, el «Bicho» fue uno de los interiores. El otro fue Román Martínez, un jugador pensante, con buen manejo de los tiempos y mucha técnica. El triángulo en el mediocampo es completado por Iván Marcone, quien hace el trabajo de recuperar, hacer relevos cuando los laterales se incorporan al ataque y también es bueno dando el primer toque a sus compañeros en los costados.

Ante el River de Marcelo Gallardo, el «nuevo» Lanús jugó un primer tiempo incómodo. Acostumbrado a tener la pelota, esta vez el conjunto granate debió resignarse a ceder la iniciativa. Aunque el césped estaba muy afectado por la incesante lluvia, los de Almirón nunca renunciaron a su idea de intentar salir desde el fondo. Por momentos resultó arriesgado y pudo pagarlo caro. River, además, ejerció una buena presión sobre Martínez y Aguirre, que tardaban un segundo de más y enseguida eran asfixiados por la línea de tres volantes -Mayada/Fernández/Martínez- que jugó por delante de Leonardo Ponzio.

No obstante, Lanús es un equipo con muchos recursos, por lo que no dejó de ser un equipo peligroso pese a jugar más tiempo en campo propio. La velocidad y notable amplitud de sus extremos Alejandro Silva y Lautaro Acosta fue siempre una amenaza para la defensa riverplatense que defendía adelantada. Incluso José Sand, a sus 36 años, tuvo duelos muy parejos con Jonathan Maidana y el juvenil Lucas Martínez Quarta. El experimentado goleador era otra vía -la más directa- para Lanús: pivoteaba y ponía de cara a los compañeros que llegaban al área. A comparación de la versión 2016, y quizás por haber un título en juego, esta vez los laterales granates no tuvieron casi participaciones ofensivas.

En el segundo tiempo Lanús se acomodó mejor en el campo. Adelantó sus líneas quince metros y comenzó a preocupar cada vez más. Rápido, River volvió a tirar de su corazón y empujado por un brillante Ignacio Fernández, hizo trabajar más que nunca a la defensa central de Lanús en su propia área. Sin cabeceadores como Lucas Alario o Iván Alonso, los centros no llevaron mayor peligro. El equipo de Almirón parecía partido, pero sólo estaba agazapado a la espera de la oportunidad. Con Martínez, Marcone y el ingresado Pasquini parados más adelante, corrían riesgos pero también podían conectar más fácil con su línea de atacantes. En una de esas conexiones, Acosta fue de izquierda a derecha y en la puerta del área encontró la pelota soñada para poner el 1-0. A partir de ahí, Lanús manejó el partido con mucha comodidad. Román Martínez demostró su manejo de los tiempos y el Granate llegó al 2-0 con un golazo colectivo.