QUILMES 1978: LA TARDE DEL TITULO

3

El Gigante de Arroyito suele ser testigo de las fiestas canallas.  Antes, en tiempos de hinchas visitantes, los equipos grandes se daban el lujo de colmar las bandejas. Pero en el Metropolitano 1978, fue Quilmes quien llegó a la última fecha con muchas chances de ser campeón, y 20.000 personas se acercaron ilusionadas al Estadio. La bandera cervercera se hizo presente en cada auto, camión o colectivo que arribaba a Rosario. El árbitro del encuentro, Arturo Ithurralde -según Alejandro Fabbri, de los mejores de la época- tuvo mucho trabajo aquel día: en el primer tiempo, sancionó penal para Quilmes y Luis Andreuchi se llenó la boca de gol de cara a la parcialidad canalla: 0-1. Lo empató Guillermo Trama, 1-1, e Ithurralde se hizo presente otra vez apenas iniciado el segundo tiempo, con otro penal, pero a favor del local. Lorenzo Orte fue quien puso a Rosario Central 2-1.

Pero el equipo que dirigía José Yudica estaba decidido a arrebatarle el titulo al Boca de ‘Toto’ Lorenzo, ya campeón de América y del mundo. La desventaja le duró solo unos segundos, ya que Ithurralde volvió a marcar penal a favor del ‘Cervecero’, y otra vez, Andeuchi lo cambió por gol, pero en esta oportunidad, pudo gritarlo de cara a las dos populares repletas de hinchas visitantes. Todavía no era suficiente, porque Boca ganaba 1-0 (Mouzo) y hasta ese momento, era el nuevo campeón.

JORGE GÁSPARI

Las canas le ganaron a su vieja cabellera rubia. Nació en Mar del Plata pero vive en Quilmes: desde que llegó allí para jugar en el club, nunca más cambió de ciudad. También fue integrante de la Selección Argentina en los tiempos de César Luis Menotti, pero el fútbol lo recuerda por ser el autor del tanto que le permitió a Quilmes gritar campeón por primera vez en el Profesionalismo. Con el partido empatado 2-2, la pelota se le acercó rodando al borde del área, como añora todo futbolista. Además, estaba de frente al arco, y quizás no los vio, pero tenía a las dos populares visitantes del Gigante de Arroyito haciendo fuerzas para que la pelota tenga el destino correcto. Entre ese empuje y la zurda de Gaspari, la hazaña se hizo realidad. Con el gol, todo fue un delirio: los de camisetas blanca se reunieron a gritar al costado del arco, entre abrazos al nuevo héroe y brazos levantados con la mirada puesta en la euforia de la tribuna. En el banco, José Yudica veía como estaba cerca de conseguir el primer titulo de su carrera como entrenador: años más tarde sería campeón con Newell’s, San Lorenzo y Argentinos Juniors.

CAMPEÓN HISTÓRICO

Mientras ‘Toto’ Lorenzo felicitaba entre lamentos al nuevo campeón, en el Gigante de Arroyito la ciudad de Rosario pareció ser la ciudad de Quilmes. La fiesta estaba consumada y el mundo del fútbol, en su mayoría, se alegró por ver cómo el débil vencía al poderoso, ya que los cinco grandes se habían adjudicado todos los torneos de los últimos 5 años.

Share.

About Author

1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

3 comentarios

  1. Pingback: Un papelón interminable: La tanda de penales que pareció eterna

  2. Pingback: Quilmes 2003-2005: Del ascenso a la Libertadores

  3. Pingback: El subcampeón que tocó fondo

Leave A Reply