Refuerzos de Boca 2019.

EMPARCHANDO LA REALIDAD

De un tiempo a esta parte, Boca es noticia en todos los mercados de pases. Como niño con plata, el Xeneize suele salir urgido y desesperado a contratar jugadores y, en algunos casos, compra nombre y no características necesarias. En este receso invernal de mitad de año, la derrota ante Tigre en la final de la Copa de la Superliga debía ser el espejo para analizar las notorias carencias de este equipo desequilibrado y dispar en cuanto a características de jugadores. 

Con esta alarma, Gustavo Alfaro puso en el grito en el cielo y exclamó por un volante izquierdo con ida y vuelta como absoluta prioridad, además de cubrir las bajas a medida vayan sucediendo. El entrenador xeneize comenzó su período vacacional descansando en la sapiencia del manager, Nicolás Burdisso, y la capacidad de negociación del presidente Daniel Angelici. 

A falta de algunas horas para el choque de ida ante Athletico Paranaense por los octavos de la Copa Libertadores, Alfaro cuenta con tres refuerzos: Alexis Mac Allister, Jan Hurtado y Eduardo Salvio. Un organizador de juego, un segundo delantero y un volante/extremo por derecha. La izquierda, ocupada por Emanuel Reynoso o Mauro Zárate aunque sin la idoneidad que requiere el puesto, sigue siendo un dolor de cabeza para el entrenador. En su clásico 4-4-2 como palabra santa, el jugador ex Lanús se adapta perfectamente a ocupar la banda derecha, en tanto que Mac Allister será opción por izquierda dada la superpoblación de jugadores para jugar como doble cinco.

En este contexto, es un interrogante saber cómo responderá el ex Argentinos como volante por izquierda y ante la amplitud de juego que suele proponer el equipo brasileño, con el agravante del césped sintético que atenta contra los buenos controles y el juego posicional. Boca juega con fuego ante la dimensión del desafío por venir. A su vez, Alfaro había alertado sobre la falta de competencia para este partido definitorio, ya que el fútbol brasileño no se detuvo por la Copa América y por ende, el vigente campeón de la Copa Sudamericana llega con ritmo. 

Si el armado deficitario del plantel no fuese suficiente escollo, las suspensiones y lesiones complican aún más el once inicial. Carlos Izquierdoz, con tres amarillas, está suspendido; Lisandro López sufrió un desgarro que lo dejará fuera de la serie y Sebastián Villa tiene un golpe en el empeine que lo tiene en duda para ocupar la banda derecha. En este contexto, y ante la falta de reacción para contratar un central, Boca deberá recurrir a Paolo Goltz -sin minutos oficiales en este 2019- y a Junior Alonso -de buen rendimiento en la Copa América con su Selección- para conformar una dupla central inédita que tan solo ha compartido minutos en algún ensayo informal de fútbol. Sumado a esto, Marcelo Weigandt reemplazará a Julio Buffarini, aún tocado de su lesión en la final, y junto a Emanuel Más, formarán la línea de cuatro defensores. Dentro del análisis previo, podemos destacar cierta lentitud en esta línea, y más teniendo en cuenta las virtudes rivales y el campo de juego. 

Ante la probable baja de Villa, surgió la posibilidad de conformar un mediocampo más combativo para suplir las falencias y tener el equipo en un bloque bien corto y compacto. Nahitan Nandez, habitual volante externo en su selección y a poco de ser transferido, se correría a la derecha para darle su lugar al juvenil Nicolás Capaldo junto a Iván Marcone y Alexis Mac Allister en la izquierda, mientras que Mauro Zárate y Ramón Ábila serán la dupla ofensiva. 

Boca enfrentará el partido más importante desde la asunción de Alfaro con una dupla central inédita, dos juveniles con poco rodaje, un refuerzo en una posición no habitual y mucha incertidumbre. Una vez más, rebeldía, enjundia y personalidad serán factores a tener en cuenta ante un mercado de pases que no supo ser aprovechado.