EL PESO DE LA JERARQUÍA

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Para comenzar, hay que decir que la diferencia de tres a cero de River sobre Defensa y Justicia, por los octavos de final de la Copa Argentina, es justa, pero exagerada si tomamos como parámetro el juego mostrado por los dirigidos de Marcelo Gallardo. A favor del Muñeco es que no contó con cinco titulares claves, que se perdieron el viaje a Formosa por diversos motivos: Jorge Moreira, Milton Casco, Enzo Perez, Pity Martinez y Nacho Fernández. No obstante, la jerarquía del Millonario y una ráfaga de eficacia bastó para sepultar el vuelo del Halcón.

El hombre clave que ratifica su gran momento partido a partido es Ignacio Scocco. Es el goleador que marca la diferencia, el que aparece en los momentos determinantes: frialdad para abrir la cuenta de penal (tercero consecutivo en tres partidos) y una calidad enorme en el segundo tanto, donde le ganó en velocidad a sus tres marcadores, encontró el espacio para meterse en la puerta del área y utilizó a la perfección el recurso de picar el esférico en velocidad ante la salida de Gabriel Arias, que nada pudo hacer para evitar el destino final de red. Lo de Nacho ya supera cualquier expectativa previa, en medio de las salidas de Sebastián Driussi y Lucas Alario: 11 goles en 11 partidos. Estadísticas, sí, pero que reflejan algo más que números, y eso es ganarse la 9 de River sin discusión.

En 15 minutos y River arriba por dos goles, a Defensa se le hizo demasiado cuesta arriba remontar y se derrumbó anímicamente. El gol final, el del juvenil Exequiel Palacios, fue para decorar el resultado y demostrar que River cuenta con variantes para pelear todos los frentes.

No obstante, a pesar de la buena diferencia, hay detalles que no pueden pasar desapercibidos: la defensa sufrió desacoples y el tándem Maidana-Pinola aún no termina de consolidarse del todo; quedó demostrado con las dos ocasiones clarísimas del Halcón con el partido 0-0, que de milagro no terminaron dentro de la valla de German Lux (que respondió y se afianza). En los laterales, Gonzalo Montiel se mostró con templanza de 4, que no es su puesto natural pero lo suple con sus buenos dotes técnicos. Por su lado, Marcelo Saracchi por primera vez mostró falencias en el retroceso y en el mano a mano, cosas que con más rodaje podrá revertir.

Párrafo aparte para Nicolás De La Cruz, que demuestra el por qué de tanta insistencia por su llegada: aporta velocidad, cambio de ritmo, recursos para desmarcarse y es una amenaza a constante para la defensa rival. Provocó el penal que derivó en el 1° gol de Nacho, en el peor momento de River. Tuvo la mala fortuna de salir lesionado en el primer tiempo. Asimismo, Rafael Santos Borré, cuestionado por su poco gol (lleva dos), mostró actitud y colaboró en los dos primeros goles, siendo asistidor de Scocco. El colombiano pudo sacarle provecho a este partido y ganarle la pulseada a Carlos Auzqui, que ayer jugó de volante por izquierda y prácticamente pasó desapercibido.

River pelea de forma simultánea tres competiciones: Superliga (escolta e invicto), Copa Libertadores (semifinalista) y Copa Argentina (cuartofinalista; único de los ‘cinco grandes’ en carrera). Esto es gracias a que este equipo sabe lastimar en los momentos justos y logra mantener, en la mayoría de los casos, la ventaja conseguida de antemano. Sorteó a un rival de cuidado y pasó los dos primeros meses del cuatrimestre con todas las metas cumplidas. De esta manera, resultará mas fácil para el DT seguir puliendo su sistema 4-2-2-2 y darle rodaje a todo su plantel.
Por: Nicolás Diz
Foto: Clarín
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El fútbol de otra manera.

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