OPORTUNIDAD OPORTUNA

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Cuando Gremio se metió en la fase final de la Copa Libertadores 2017, el medio argentino se sorprendió de un nombre: Walter Kannemann. El ex San Lorenzo era central titular del conjunto brasileño, y tanto en la final ante Lanús como en la Recopa Sudamericana ante Independiente, dejó una buena impresión.

Kannemann hizo oír su nombre por primera vez en 2012, cuando San Lorenzo estaba al borde del descenso. Un gol del entrerríano en el recordado partido ante San Martin de San Juan, puso al Ciclón en puestos de promoción. Lo que vino después fue más agradable: título local con Juan Antonio Pizzi y la ansiada primera Libertadores de la mano de Edgardo Bauza. Tras medirse ante Real Madrid en el Mundial de Clubes, Kannemann cerró su etapa en Boedo y emigró a México. Destino: Atlas.

En el fútbol argentino, el defensor se caracterizó por ocupar el puesto de marcador central izquierdo, aunque también actuó mucho como lateral. En México se definió de zaguero y en Gremio encontró a su aliado ideal: Geromel. A partir de aquella dupla, y del arquero Marcelo Grohe, los de Porto Alegre crearon el contexto ideal para que su artillería ofensiva haga el resto. Incluso, personalidades como Dunga y Felipao Scolari se animaron a confesar su asombro por la ausencia del argentino en la lista de convocados.

Es difícil superar a Kannemann. Por su físico corpulento que le permite, además, imponerse en ambas áreas. Pero también por su mentalidad para no creerse menos que nadie. A eso, le agrega un temperamento que lo llevó a recordadas discusiones con Cristiano Ronaldo y Germán Denis en la final copera. Todo eso hace del defensor de 27 años un líder para el campeón de América, y un valor a tener en cuenta a nivel Selección. Para Kannemann, la oportunidad de vestir la albiceleste llega en un momento tan oportuno que ilusiona.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.