LA VEHEMENCIA COMO ARMA DE DOBLE FILO

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El lateral que se destaca hace tiempo en Racing, logró llegar a la Selección Argentina. Se sumó a la Academia en silencio y se transformó en una pieza clave. Con más virtudes que defectos, hay una palabra para definir su juego: vehemencia. ¿Qué le puede dar Renzo Saravia a la Albiceleste y dónde puede sufrir?

Producto de la cantera de Belgrano, evolucionado por Ricardo Zielinski y explotado por Eduardo Coudet, Renzo Saravia alcanzó la meta que todo futbolista tiene: ser convocado a la Selección Argentina. Destacado en el juego vertiginoso del Chacho en Racing, donde se erigió como engranaje fundamental del sistema, hay grises que lo pueden perjudicar en esta oportunidad que le brinda Lionel Scaloni. Pero aún así, son más los aspectos destacables que los defectuosos.

Si hay algo que caracteriza al cordobés es su vehemencia en el campo de juego. Con constante despliegue físico, en la Academia sobresale por siempre ser un tractor que se muestra como opción tanto en salida como en ataque. Cuando está lanzado en velocidad, combina técnica y potencia para desbordar rivales, meter el freno o enviar un centro complicado. Sus recursos, incluso, le permiten salir con alguna pisada o finta de situaciones en desventaja numérica. Por lo contrario, a veces es demasiado obstinado y termina cerrando ataques o cometiendo faltas por malas decisiones en su afán de avanzar a toda costa.

Defensivamente es intenso. En el uno contra uno es fuerte, difícil de pasar; con el rival de espaldas es molesto e inteligente para no hacer una infracción sin sentido, como –por ejemplo- anuló a Matías Vargas en el último encuentro con Vélez. El retroceso es uno de sus puntos más débiles, muchas veces maquillado en Racing por el alto nivel de Leonardo Sigali. Cuando regresa de un ataque inconcluso, lo hace con la vehemencia que arrastra, y suele hacer foules. Tampoco regula la fricción cuando intenta anticipar, donde son más las que pierde que las recuperadas. Cuando está lejos de la marca va demasiado fuerte, no gana los duelos y se carga de amarillas.

En modo Selección, donde tendrá un extremo adelante y volantes interiores, puede ser muy útil como opción para abrir, descargar o desdoblarse con el delantero para generar situaciones 2vs1. Tiene lo necesario para cubrir lo largo de la banda sin tanta ayuda. Los nervios del contexto pueden causarle imperfecciones y un exceso de violencia, como ha mostrado en partidos con Racing.

Quizás la materia pendiente que lejos estuvo de saldar fue la de dar la talla en cotejos importantes o con mayor presión: decepcionante en el mano a mano con River, de los puntos más bajos en el debut copero con Cruzeiro –fue expulsado tontamente-, el peor contra Colón para sellar el pase a la Libertadores 2019 e intrascendente en el último clásico contra Independiente.

En definitiva, Renzo Saravia es de los mejores laterales del país. Su llegada a la Selección tiene argumentos de sobra, y si logra controlar su vehemencia puede ser opción confiable en un puesto aún sin dueño.

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