Rachid Mehkloufi

RACHID MEHKLOUFI: UN PATRIOTA CON CAMISETA DE FÚTBOL

Jugar un mundial es lo más importante para todo futbolista. Pero si la patria golpea a la puerta, el deporte queda de lado y se contesta al llamado, como lo hizo Rachid Mehkloufi.

En 1954 comenzó la guerra por la independencia de Argelia ya que, post Segunda Guerra Mundial, varios militares argelinos que participaron de la liberación de Francia se sentían ofendidos por el trato recibido. 
 
Como aún eran colonia, para 1958, en vísperas del mundial de Suecia, Mehkloufi fue convocado por la selección gala junto a figuras como Raymond Kopa o Just Fontaine. El argelino era una de las figuras del Saint-Étienne que, junto al Stade Reims de Albert Batteux, era una de las potencias del campeonato local. Mediapunta veloz, hábil con el balón, con gran visión de juego y goleador, se esperaba que fuera una de las figuras de «les bleus«. 
 
El 11 de abril de 1958, en la concentración francesa, llamó la atención la ausencia de dos jugadores: Mustapha Zitouni y el propio Mehkloufi. Luego de algunas horas de desconcierto, el motivo salió a la luz: ambos eran argelinos y se habían escapado para volver a su país.
 
Dejando todo atrás de ellos, junto a otros 30 compatriotas futbolistas, formaron la selección del Frente Nacional de Liberación argelino (FNL), con la idea de que, a partir del fútbol, se fomente la independencia de su país.
 
Así, el equipo “sin país”, porque no eran reconocidos por la FIFA, comenzó una gira mundial disputando varios amistosos. Cuatro días más tarde del “escape” de la concentración, disputaron el primero ante Túnez con una victoria por 8 a 0. En total tuvieron 13 derrotas, 13 empates y 65 victorias, incluida una goleada 6 a 1 a Yugoslavia en Belgrado. Lo más importante no eran los resultados sino que su causa era conocida en todo el mundo.
 
«Al principio nadie creía que podíamos formar un equipo competitivo, pero a medida que fuimos logrando victorias, todos nos fueron viendo como militantes, como luchadores. En todo el mundo nos veían como gente luchando por la justicia, por la independencia”, declaró años más tarde Mehkloufi en una entrevista a France Football.
 
Luego del triunfo ante Yugoslavia en mayo de 1961, muchos de los integrantes de los Fennecs (apodo con el que se conocía a la selección) fueron convocados para combatir en el frente de batalla. Así terminó la epopeya deportiva y, meses más tarde, la guerra. El 5 de julio de 1962 se firmaron, en la ciudad de Evian, los tratados en los cuales se reconocía la independencia de Argelia.
 
Con el conflicto finalizado, Mhkaloufi retornó a Europa para jugar en la liga Suiza. Por esos años, Saint-Étienne había perdido la categoría y el argelino decidió volver para ascender nuevamente. Las primeras veces que piso el césped del Stade Geoffrey-Guichard fue abucheado por los seguidores que rápidamente cambiaron su opinión al ver que el talento de su estrella seguía intacto. Con él como figura, lograron la hazaña de ser campeones de Segunda y de Primera en años consecutivos.

Tras su retiro en 1970, se convirtió en el entrenador de la Selección Nacional de Argelia. En el banco logró lo que no pudo como futbolista: estar en un Mundial. España 1982 marcó el debut de los Fennecs en una Copa del Mundo, dejando una gran impresión, ya que derrotaron a Alemania Federal en el debut, luego perdieron con Austria y, en la última fecha, se dio el partido de la vergüenza. Ambas selecciones europeas acordaron el empate para clasificar a la siguiente ronda en desmedro de los africanos que derrotaron 3 a 2 a Chile pero, por diferencia de gol, se quedaron afuera.
 
«Me hubiera encantado jugar la Copa del Mundo, pero no era nada comparado con la independencia de mi país«. Rachid Mehkloufi, un verdadero patriota con camiseta de fútbol.