BATSHUAYI SONRÍE, DORTMUND TAMBIÉN

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Borussia Dortmund se movió rápido para cerrar al reemplazante de Aubameyang: Michy Batshuayi llega desde Chelsea, en busca de minutos para demostrar su calidad.

Siempre tuvo un carácter fuerte. Eso lo marcó en todo momento. Años luego de que sus padres emigraran a Bélgica desde su natal Congo, Michy Batshuayi aprendió lo que era jugar al fútbol en las calles de Berchem-Sainte-Agathe, un pequeño sitio de Bruselas. El RSC Anderletch supo de él a los 13 años pero más allá de sus condiciones excepcionales, rápidamente lo expulsó: la indisciplina lo llevó a eso. Le sucedió algo similar en pasos por clubes menores como el Evere, Schaerbeek e incluso el FC Bruselas. Él sabía que debía mejorar, cambiar su rebeldía por una disciplina que le permita explotar toda su capacidad. El llamado de Dominique D’onofrio, coordinador de inferiores del Standard Lieja, fue esencial para que el joven Batshuayi entienda que tenía cualidades esenciales para dedicarse al fútbol. Jugar en la primera de Bélgica, Francia, Inglaterra y Alemania es la prueba de aquello.

Desde un principio demostró que ser suplente, para él, no significaba nada: tenía aspectos que escaseaban, desde una mentalidad a prueba de balas hasta potencia física, agilidad mental e instinto de gol que no cualquiera sabe conjugar. Por caso, su primer gol como jugador profesional fue por UEFA Europa League, jugando para el Standard y frente al Copenhague. Los minutos escaseaban y él respondía: seis goles en torneos locales durante temporada 2011/12. Se fue el técnico, llegó MirceaRednic, quien tampoco lo quería como centro-delantero hasta que, cuando le dio una chance, el pibe demostró de vuelta: 12 tantos en la liga belga. Sin embargo, la temporada 2013/14 provocó su salto definitivo: 21 gritos en 38 encuentros, peleando el título palmo a palmo con el Anderlecht, para ser galardonado como uno de los mejores juveniles en la liga.

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No obstante, su mayor crecimiento comenzó a darlo a partir del salto al exterior: llegó al Olympique Marsella de Marcelo Bielsa y poco a poco comprendió que las cosas no serían fáciles, aun con su calidad. Al principio, con Gignac como amo y señor de la delantera en un 4-2-3-1 muy marcado, Batshuayi no ligó demasiadas oportunidades para demostrar lo que podía dar. No obstante, su carácter ya era otro: “Bielsa no me habla, no me explica por qué juego, por qué no lo hago, si hago las cosas bien o mal. Lamento que sea así, pero debo respetar que cada uno tenga sus métodos de trabajo”. Ya no generaba problemáticas en los clubes, sino que buscaba oportunidades para su mejora. Previo a irse, el argentino dotó de nuevas chances al belga y este no falló. “Es un goleador nato, tiene desequilibrio, regate y potencia. Se sacrifica mucho y es peligroso”, dijo a finales de 2014 sobre el joven. Al irse tanto Bielsa como Gignac, Batshuayi ganó protagonismo como el gran referente de la ofensiva, principalmente bajo el mando de Míchel, entrenador que le dio una confianza increíble. Se lo relacionó con el Barcelona y con el Tottenham (club al que el Loco envió información exhaustiva del delantero para aportar en su fichaje), pero finalmente Michy y sus 33 goles en 78 partidos cayeron en Chelsea: su gran desafío.

El club londinense suele tener una política de fichajes, cuanto menos, poco abocada al presente. Cada temporada unos 30 o 35 jugadores de su pertenencia son cedidos a diversos clubes de ligas europeas. Sin embargo, convertirse en la mayor venta de la historia del Olympique de Marsella por 40M de euros (superando, por ejemplo, a Didier Drogba) es siempre una cuestión a tener en cuenta. Su ritmo y dinámica son envidiables a la hora de fortalecer cualquier variable esquemática y eso, en un grande de Europa, es siempre bienvenido. Sin embargo, Antonio Conte jamás le dio la confianza necesitada. Lacazette en Arsenal contabiliza, al momento de escribir esta publicación, 9 goles en 27 partidos de la temporada. Morata, titular en Chelsea, 11 tantos en la misma cantidad de encuentros. Batshuayi, 12 goles en 952 minutos menos, casi siempre ingresando como suplente. No obstante, el belga jamás superó al español en la consideración de Conte. Y eso que hasta hizo el gol fundamental que le dio la Premier League a los blues en la temporada 2016/17.

Lo cierto es que este delantero que renunció a la invitación del Congo para ser de su selección en favor de jugar con Bélgica y una brillante generación, que superó su carácter en base a disciplinarias situaciones en diversos clubes menores, que mejoró temporada a temporada sus récords goleadores, su velocidad, su potencia física, su agilidad mental y formas de asociarse, no tuvo lugar. Y de cara a Rusia 2018, los minutos son fundamentales. Es por esto que su cesión al Borussia Dortmund se torna muy importante. Casi tanto como la importancia que el conjunto de la Bundesliga le deberá otorgar: en su primer encuentro en la Bundesliga convirtió dos tantos y propició una asistencia, a pesar de tener poca participación en el juego.

Es un jugador hábil con características que lo hacen esencial para un equipo de la liga alemana. Con 1,85m de altura, gran juego de espaldas propio de su portento físico, y velocidad a espacios vacíos, el atacante se vuelve letal al contragolpe. Borussia Dortmund no goza de delanteros así, ni siquiera Aubameyang -reciente adquisición del Arsenal- lo era. No participa mucho en tareas defensivas, pero sí pressing en ofensiva. De mejorar en la última línea, el equipo de Peter Stoger tendrá fundamentos para condicionar a sus rivales. Y eso es un alivio. “Escuché que el trabajo de Batman en Borussia se ha terminado, así que decidí tomar el control. Hola, Bundesliga, ¿cómo estás?”, escribió en sus redes. Es para estar atentos. Michy Batshuayi llegó para cerrar su temporada con una apuesta fuerte. Como su carácter, que aunque cambió, sigue ahí, guiándolo en los desafíos que superará con creces.

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Periodista en proceso. Bielsista. Fútbol y series. Escritura y lectura de todo tipo. Fundador de @deporteinterno.

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