Michael Ballack

LOS SUBCAMPEONATOS DE BALLACK

En el campo del fútbol, Alemania -reciente campeón del mundo- siempre le ha dado al ambiente futbolero buenos futbolistas, muchos de ellos grandes referentes con un temperamento bien definido que tuvieron en común su capacidad para ponerse al hombro al equipo cuando las cosas no iban bien, y de convertir en positivas las situaciones adversas. Además, ninguno de ellos rehuyó la responsabilidad que les imponía ser el eje del funcionamiento colectivo de su conjunto, ni tampoco tuvieron inconveniente en privarse de beneficios u honores individuales en bien de los demás. Dichos futbolistas, como Oliver Kahn, Rudi Voller, Franz Beckenbauer, Lothar Matthaus,Bastian Schweinsteiger Michael Ballack. Este último es sin dudas uno de ellos, pues ha sido una de las últimas glorias de la Nationalelf. Si bien el título nos marca otra cosa, Ballack fue uno de los mejores jugadores del país germano de la última década.

Nació un 26 de septiembre de 1976, en Görlitz. Es el único hijo de Stephan (padre) y Karin (madre) Ballack, quienes lo enviaron a entrenarse en el Chemnitzer FC (hoy llamado BSG Motor Karl-Marx-Stadt) cuando sólo tenía 7 años de edad. Allí, Balle -así fue apodado tiempo después- enseguida se hizo notar por su habilidad para controlar el balón. Comenzó su carrera tras sobresalir en las categorías inferiores. En 1995 firmó su primer contrato como profesional, donde pasó al primer equipo, que militaba en la segunda categoría del fútbol alemán. No comenzaron bien las cosas para el joven al consumarse el descenso del equipo a la tercera divisional. Sin embargo, en la temporada posterior fue uno de los destacados del equipo, lo que le valió dar el salto al FC Kaiserlautern, club recién ascendido a la Bundesliga. Su debut como títular se produjo el 28 de marzo de 1998 en el encuentro ante el Bayer Leverkusen. El cambio había sido radical: Pasó de jugar en la tercera división a hacerlo en la Bundesliga y, no sólo eso, ya que sorprendentemente el equipo dirigido por Otto Rehhagel conquistó dicho título doméstico.

A mediados de 1999, Michael Ballack firmó con el anteriormente mencionado Bayer Leverkusen, un equipo que en aquella época luchaba por conquistar la Bundesliga (algo que todavía no consiguieron). La coronación se les escapó en dos ocasiones durante la estadía de Balle, ambas en el último suspiro. Especialmente dolorosa fue la pérdida del campeonato 1999-2000. El equipo de la aspirina necesitaba un punto en la última jornada y debía visitar al Unterhaching, club que no peleaba por nada. Sin embargo cayeron por 2-0 con un gol en contra suyo. La temporada siguiente fue muy decepcionante para el club y no tanto para el. A pesar de que su nivel individual fue uno de sus mejores – fue elegido futbolista alemán del año por primera vez- los werkselfts volvieron a dejar escapar una liga que ya acariciaban y de yapa, fueron derrotados en la final de la Champions League por el Real Madrid en Glasgow (2-1). La etapa del fornido centrocampista en Leverkusen estaba acabada. Tras perder la final de Corea/Japón 2002 frente a Brasil, el Kleine Kaiser fue transferido al gigante Bayern Munich. Su posición en el campo pasó a ser más ofensiva, con lo que su producción goleadora aumentó considerablemente, llegando con facilidad a los 15 goles por temporada. Además, cosechó tres ligas alemanas y tres DFB Pokal en sus cuatro temporadas en la entidad bávara, sin embargo, sus continuos fracasos en Europa hicieron que su relación con los dirigentes y los aficionados del club no fueran todo los cordiales que deberían, lo que motivó su traslado al Chelsea en el verano del 2006Balle fue fichado por el conjunto blue el 15 de mayo de 2006, a pesar del interés expuesto por el Manchester United, Real Madrid e Inter de Milan. Oficialmente, en la Premier League debutó el 27 de Agosto de 2006 en el juego ante el Blackburn Rovers, y su primer tanto lo convirtió el 12 de septiembre contra el Werder Bremen por Champions League. En abril del 2007 sufrió una complicada lesión en su tobillo izquierdo, por lo que estuvo fuera de las canchas por casi seis meses. A pesar de que no logró alcanzar en Inglaterra el nivel que tuvo en su país (especialmente debido a sus lesiones), fue igualmente una piezaclave para el club londinense, donde ha ganado títulos como la FA Cup, Carling Cup, Copa Community Shield y la tan preciada Premier. Tras no renovar su contrato con el club londinense, el 25 de junio de 2010 firmó un contrato que decretó su retorno al Bayer Leverkusen, el equipo que lo lanzó a la fama internacional, y al cual regresó en busca de revivir glorias pasadas al terminar su aventura por el fútbol inglés. Esas páginas finales de la carrera del gran futbolista que fue Ballack tampoco estuvieron marcadas por la felicidad, pues el entrenador a cuyas ordenes estába, Robin Dutt, lo mantuvo repetidas veces en el banco de suplentes. En su despedida formal del fútbol se dieron cita tanto el público que lo admiró incondicionalmente, como entrenadores, colegas y amigos que reconocieron su inigualable talento. Después de tantos reveses, el Kleine Kaiser necesitaba entrar oficialmente a la historia del fútbol alemán en medio de una experiencia positiva.

BALLACK Y LA MANNSCHAFT

Tras sus pasos por el Sub-21 entre 1996 y 1997, su debut en el combinado mayor teuton se produjo en 1999, en la derrota ante Escocia por 0-1. En consonancia con su meteórico ascenso de rendimiento en la Bundesliga, fue convocado por Erich Ribbeck para disputar la Eurocopa Holanda-Bélgica 2000 donde la selección alemana caería en primera ronda. Dos años después le llegaría su primera cita mundialista. Corea/Japón 2002 aparecía como una posibilidad de redención para la Nationalelf luego del traspié en tierras neerlandesas. Alemania, pese a redondear un buen certamen, no podría contra Brasil y se quedaría con el subcampeonato de la mano de Rudi Voller. Allí, Michael estuvo presente en los tres encuentros de la primera ronda como titular y anotó un gol en el 8-0 ante Arabia Saudita. En los cuartos de final, la escuadra germana doblegó a los Estados Unidos por 1-0 y él fue el autor del único gol. En las semifinales, anotó nuevamente frente a Corea del Sur y a los 71 minutos recibió una tarjeta amarilla que le impidió disputar la final que la Mannschaft perdió contra la ya mencionada verdeamarelha por 2-0.  Posteriormente, fue el capitán de la selección en la Eurocopa Portugal 2004, donde nuevamente fueron eliminados en la primera fase tras dos empates y una derrota. En la Copa Mundial de 2006 disputada en tierras teutonas no disputó el encuentro inaugural contra Costa Rica por una lesión sufrida en su pantorrilla, sin embargo estuvo presente en los siguientes cinco encuentros, siendo los dirigidos por Jurgen Klinsmann eliminados en semifinales ante la luego campeona Italia. Ya bajo la conducción de Joachim Löw, en la Eurocopa Austria-Suiza 2008 disputó el primer encuentro de la fase de grupos ante Polonia. En el tercer encuentro marcó el gol de la victoria sobre Austria, siendo elegido como el jugador del partido. Pese a marcar también en los cuartos de final contra Portugal (victoria 3-2), Alemania volvería a caer en una final, esta vez frente a la España de Luis Aragonés por 0-1 con gol de Fernando Torres. Tras su lesión en la previa de Sudáfrica 2010, Balle no volviería a vestir la casaca germana, y el sueño de ingresar al selecto club de jugadores con más de 100 partidos internacionales se estancó en 98 partidos. El entrenador Löw, pese a pregonar que las puertas estarían siempre abiertas para el ex-capitán, introdujo en su ausencia modificaciones en el sistema de juego en las cuales el mítico jugador ya no era necesario, ni como eje del equipo, ni como soporte al mismo. Por consiguiente, declaró su retiro de la selección mayor tras 11 años de trayectoria y ningún título.


EL KARMA DEL SEGUNDO PUESTO


Michael Ballack fue uno de los mejores jugadores del mundo en su época, y el más importante de su generación en Alemania. Pero, a pesar de todo su talento, la enorme calidad de su fútbol se quedó sin la gran recompensa que representan los grandes títulos internacionales: una Champions League, una Eurocopa o una Copa Mundial. En su carrera no sólo faltó el resplandor que le negaron los esquivos títulos, sino también el justo reconocimiento del entorno futbolístico en la recta final, que derivaría en su retiro. En total acumuló 14 subcampeonatos: 4 en Bundesliga (3 con Bayer Leverkusen y uno con Bayern Munich) 2 de Champions League (Bayer Leverkusen y Chelsea), 1 en DFB Pokal (Bayer Leverkusen) y 2 en Premier League2 en Community Shield y uno en FA Cup con Chelsea.