BIGLIA

LUCAS BIGLIA, EL HOMBRE DE LA CONFIANZA CIEGA

El esquema de la Selección Argentina ronda en torno a Lionel Messi. Su figura, su diamante, su todo. En el sistema propuesto por el entrenador existe un jugador clave: Fernando Gago o, mejor dicho, el mediocampista central que le pueda dar la pelota redonda al 10. En principio, el nombre propio estaba fijo, pero las lesiones aquejaron al jugador de Boca y sólo jugó 20 encuentros en la temporada. Ese número es una señal de alerta para el cuerpo técnico, que sabe los riesgos que corre. Por esta situación, su reemplazo, cobra vital importancia y ante una inconveniencia, puede ser clave en el torneo. El jugador elegido es Lucas Biglia.
 
Callado, en silencio, el volante central se convirtió en el cambio natural de Fernando Gago. En principio, Ever Banega se presentaba como la primera alternativa si Pintita fallaba, pero un descendente final de temporada terminó de sellar su corte de la lista final. Como contrapunto, Biglia demostró regularidad en la Lazio, que finalizó en el 9no puesto de la Serie A. Sin mucha prensa, pero con mucho compromiso, el ex Argentinos encontró su lugar a base de sacrificio.
Un «5» clásico.  Predisposición a moverse para buscar la pelota, descarga simple y segura. Amante de la jugada fácil a uno o dos toques sin demasiado traslado de pelota para no ponerla en riesgo. Es común observar cómo el rubio mediocampista se desmarca constantemente para ser el vértice de las triangulaciones en la última línea. Ya sea con los laterales/volantes externos o con los centrales -a la hora de salir desde el fondo-.
En cuanto a la faz defensiva, Biglia no tiene -ni por asomo- el quite que aporta Javier Mascherano. Sin embargo, desde su llegada a Italia no sólo ha modificado su masa muscular, sino que también endureció su juego.  Incluso, ha sido volante central solitario cuando su entrenador decide jugar con un mediapunta -Postiga- y dos delanteros bien definidos. En los últimos partidos en la Lazio compartió mediocampo con Lulic, Onazi y Ledesma.
Con estas características bien marcadas y definidas que demuestran un fútbol sencillo, tradicional y con la mente dispuesta a la creación de un circuito de juego en mitad de cancha, se puede decir que Lucas Biglia es un hijo dilecto de la cantera de Argentinos Juniors. El Bicho siempre ha sido  formador de grandes volantes centrales: Christian Ledesma -ex River-, Esteban Cambiasso, Fernando Redondo o Sergio Batista  
Justamente, Batista fue el encargado de darle las mayores alegrías al mediocampista. El Checho lo hizo debutar en Primera División con tan sólo 17 años cuando el club de La Paternal estaba en la B Nacional. Con el ascenso y la llegada de Chiche Sosa, Biglia quedó relegado, pero encontró un traspaso a Independiente.  Allí consiguió nuevamente regularidad, aunque siempre fue resistido por el hincha. No obstante, su nivel le dio la chance de formar parte de la Selección Sub-20 que logró el título en Holanda.
El rubio volante fue importante en la obtención del título en los países bajos. Con un recambio constante, Pancho Ferraro lo puso en la formación titular en varios encuentros, en el que se destacó el duro cruce con Colombia en Octavos de final en el que Argentina venció con un gol de Rodrigo Archubi a los 42′ del segundo tiempo.
No obstante, su rol dentro del equipo fue de actor de reparto. Similar a la situación que actualmente vive en el conjunto de Alejandro Sabella, ya que en la mayoría de los encuentros ingresó al campo como reemplazante de Fernando Gago. Movimiento cercano a los defensores,  pase lateralizado y pase limpio a la Pulga para que desarrolle su velocidad. Ideas similares a las que ahora busca el combinado nacional.

De fallar el plan «A», Lucas Biglia se erige como el máximo candidato a ser el reemplazo de una pieza vital en el funcionamiento del 4-3-3 que potencia a los «cuatro fantásticos» en cancha. De no ser así, el esquema sufrirá modificaciones y el cambio de sistema táctico estará al caer.

Federico Lamas
@fglamas

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