EL PRIMERO EN CRUZAR EL ATLÁNTICO

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En el fútbol del que somos contemporáneos es totalmente normal ver cómo los jugadores emigran de sus respectivos países para triunfar en Europa. Sin embargo, bien sabemos que todo tiene un comienzo. Este es el caso de Julio Libonatti, el primer jugador sudamericano en cruzar el océano con la redonda entre sus pies.

Libonatti nació el 5 de julio de 1901 en Rosario, Sante Fe. Comenzó su carrera en Newell’s Old Boys, club en el que debutó con apenas 16 años en la Copa Nicasio Vila, campeonato en el que se iba a consagrar tres veces (1918, 1921 y 1922). Además, levantó la Copa Ibarguren (1921), que tenía alcance nacional, y enfrentaba al campeón de la Liga Rosarina con el de la Liga Argentina; en esa ocasión, el Rojinegro venció a Huracán de Parque Patricios por 3-0 con el tercer tanto convertido por el Matador Libonatti, quien conformaba el tan recordado quinteto ofensivo de Newell’s junto a Ernesto Celli, Atilio Badalini, Blas Saruppo y Juan Francia.

Su buena actuación durante ese tiempo, le permitió ganarse un lugar en la Selección Argentina, con la que disputó 15 encuentros, convirtiendo 8 tantos. Jugó tres ediciones de los Campeonatos Sudamericanos (1920, 1921 y 1922), hoy conocidos como Copa América. En 1921, se consagró campeón con la Albiceleste convirtiendo un gol en la final frente a Uruguay (1-0) y fue el goleador del torneo ya que también le marcó a Brasil y a Paraguay. Luego de la consagración, los hinchas invadieron el campo y, según cuenta la leyenda, llevaron a Libonatti en alzas desde la cancha de Sportivo Barracas, hasta la Plaza de Mayo, recorriendo casi cuatro kilómetros.

En 1925, tras disputar 141 partidos en la Lepra rosarina y convertir 78 goles, el delantero recibió ofertas desde el Torino de Italia. Aprovechando ser hijo de italianos, su nacionalidad no tardó en llegar y dejó el país. El primero en irse. Fue algo anormal para aquellas épocas. En Italia, también hizo historia: en sus 7 años en el Torino disputó 278 partidos y convirtió 164 goles, por lo que fue el máximo artillero del club hasta que Pablo Pulici lo superó décadas más tarde (172 tantos); Además, fue campeón en la temporada 1927/1928.

No obstante, no fue en lo único que incursionó antes que nadie. Julio Libonatti también fue el primer jugador extranjero en jugar para la Selección italiana en 1926, camiseta que vistió hasta 1931 jugando 17 encuentros y marcando 15 tantos, y con la que se consagró campeón de la Coppa Internazionale. 

En 1929 sufrió una lesión en su rodilla que con los años se hizo aún mayor, por lo que su nivel bajó y abandonó el Torino para pasar al Genoa en la Serie B (1934). Siendo la figura, consiguió el ascenso a la Serie A y se retiró del fútbol en la temporada 1935/1936 tras convertir 7 goles en 27 fechas.

Durante un par de años más siguió relacionado con el deporte, siendo entrenador, pero luego de su única experiencia en la Serie C volvió a la Argentina. Se instaló en su Rosario natal, donde finalmente falleció el 9 de octubre de 1981, a los 80 años de edad. Un histórico del fútbol. El que inauguró una ruta que sería transitada por cientos de jugadores. Quien dio el puntapié inicial para que luego explotaran las grandes estrellas del deporte más popular del mundo. El primero.

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Estudiante de Comunicación Social en UNCuyo. Fútbol y cine. | Que el aguante ya no sea más por plata.

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