Charro Moreno

JOSÉ MANUEL «CHARRO» MORENO: EL MEJOR DE SU ÉPOCA

José Manuel Moreno fue una persona popular, entendiendo el término desde una doble acepción. Popular en un sentido de clase, pues nació en el barrio de La Boca, en  el seno de una familia humilde, y se crió jugando al fútbol en los potreros de aquel lugar. Popular también en un sentido de masividad, pues mientras despuntó el vicio de patear la pelota, estuvo en boca de muchos, por lo que hacía dentro de la cancha, sí, pero también por su vida privada. El «Charro» combinó la técnica y la viveza de los potreros, con un estado físico que lo ayudaba a sobresalir del resto. Potente como pocos, hacía gala de su velocidad al mismo tiempo que ostentaba de su zurda. Fue, hasta la aparición de Diego Armando Maradona, el máximo exponente del talento nacional. Así lo describía el escritor Eduardo Galeano: “Moreno gozaba despistando: sus piernas piratas se lanzaban por aquí pero se iban por allá, su cabeza bandida prometía un gol a un palo y lo clavaba contra el otro”.

Hermano menor de tres hermanas, «Rulito» -así lo apodaban de niño- fue el mimado de la familia. Pasó sus días en los potreros de La Boca, rompiendo las nuevas alpargatas que su padre le compraba. Su hogar, Brandsen 965, a metros del estadio xeneize, al que según confesó, no asistía ya que prefería quedarse jugando a la pelota con los chicos del barrio. Incluso, con ellos formó un club: La Estrella de Brandsen. Mientras los estadios rugían con el fútbol de Primera División, el «Charro» y su club se enfrentaban a otros equipos también purretes y barriales, mediante alpargatas y pelotas de trapo. Ahí, los partidos duraban entre tres y cuatro horas.

«(…) Amateur primero, y después profesional…, sin perder nunca la afición: ni por las contrariedades de la lucha ni por el incentivo del dinero, que tantos destinos tiene malogrados. Creo que, en toda profesión, oficio o lo que sea, lo principal es tenerle amor a lo que se hace. Y yo le tuve amor al fútbol desde la niñez como tantos purretes de todas partes que llegaron a cracks por eso mismo, por amor al deporte, a los colores de su club».

HuracánRetro on Twitter: "Adolfo #Pedernera y el Charro Moreno ...Paradoja del destino, pese a criarse a metros de La Bombonera, no pudo hacer historia con la camiseta Xeneize, en donde se probó sin éxito, pese a que según cuentan, convirtió dos goles. Contrariado, con rencor, y tras un desembarco fallido en el boxeo, buscó revancha en River Plate, y vaya si lo consiguió. Ahí saltó a la fama y se volvió un personaje popular. Con el visto bueno de otro ídolo riverplatense, Bernabé Ferreyra, Moreno debutó a los 18 años en una gira por Brasil, en 1935, donde le convirtió un gol a Vasco Da Gama. Poco después, en su debut oficial ante Platense, también marcó para el triunfo 2-1 de su equipo. Aquella fue la primera de diez temporadas consecutivas vistiendo la camiseta «Millonaria», y siendo un futbolista de esos por los que valía la pena pagar una entrada. Moreno era el «insider derecho» de la recordada «Maquina»: Muñoz-Moreno-Pedernera-Labruna-Loustau. Fue un gran compinche de otro crack: Adolfo Pedernera, quien lo definió como: “un jugador de toda la cancha. Poseía todas las condiciones: habilidad, velocidad e inteligencia, era un excelente cabeceador y como pocos encarnaba la picardía propia del potrero”. Su consolidación fue meteórica: gritó campeón en 1936, 1937, y 1941; luego, a su regreso, repitió en 1947, convirtiéndose, además, en el 3° máximo goleador en la historia de River. Bigote característico, cuerpo erguido y sonrisa habitual daban forma al que para muchos, era el mejor jugador del mundo en aquellos años.

Fue tal la popularidad de Moreno, que su vida privada pasó a ser pública en poco tiempo. El «Charro», al mismo tiempo que jugador profesional, fue un bohemio carismático característico de la ciudad de Buenos Aires en los años 40: noche, tango, baile, mujeres; traje, corbata, gomina. Si Pedernera fue su compinche en la cancha, Aníbal Troilo lo fue fuera de ella. “Una vez, decidí portarme bien. Nada de trasnochar y sólo leche para beber, durante una semana. El domingo jugamos con Independiente y a los 10 minutos ya no podía respirar. No estaba acostumbrado a ese régimen de vida y jugué mal. Fue la tarde que De la Mata hizo un golazo”. La figura de Moreno no sólo ilustraba las tapas de revistas deportivas, sino también de espectáculos, como por ejemplo, contrajo matrimonio con la famosa actriz de cine, Pola Alonso. No obstante, eso no le impedía marcar diferencias en la cancha.

 “El tango es el mejor entrenamiento: llevás el ritmo, lo cambiás en un instante, manejás todos los perfiles y hacés trabajo de cintura y de piernas”

22 de Septiembre de 1950, “El Charro” Moreno en Boca | El GráficoEn 1944, tras varios idas y vueltas con dirigentes cansados de su personalidad, emigró para jugar en el Real España de México, donde se ganó el apodo de «Charro» y generó una revolución similar a la hecha en River: fútbol y carisma. En la cancha colaboró para su equipo sea campeón; fuera de ella, supo relacionarse con la nueva farándula. Poco después, volvió al club de Nuñez y provocó que el público se abarrotara en la cancha de Ferro para presenciar su regreso: cuentan que más de 10.000 personas se quedaron sin poder ingresar y ver los tres goles que el «Charro» le marcó a Atlanta en un triunfo 5-2. Ya con Alfredo Di Stéfano como compañero de ataque, Moreno gritó por cuarta vez campeón con River. La huelga de futbolistas del año 1948 lo privó de continuar en el fútbol argentino, por lo que buscó suerte en Universidad Católica, donde también se consagró campeón. No hubo otro regreso a River, pero sí al país: para sorpresa de muchos, fue en Boca, lo que para Moreno significaba una cuenta pendiente. Luego, también pasó Defensor Sporting y Ferro Carril Oeste, antes de emigrar una vez más, esta vez a Colombia, para jugar en Independiente Medellín, donde se retiró a la edad de 44 años, tras darle al club los primeros dos títulos de su historia (1955 y 1957). Su último partido fue en un amistoso, justamente ante Boca. El «Charro» ya era entrenador, pero ante el resultado adverso, se calzó los botines, ingresó al campo y marcó dos de los cinco goles que sellaron la remontada. Una despedida a puro fútbol.

José Manuel Moreno - Wikipedia, la enciclopedia libreLA SELECCIÓN

A poco de debutar, Moreno fue convocado para representar a la Selección Argentina. En total, marcó 19 goles en 34 partidos. Se dio el lujo de ganar dos Campeonatos Sudamericanos en los que fue pieza fundamental: en 1941, marcó tres goles, y en 1947, fue elegido mejor jugador del torneo. Además, en 1942 terminó como máximo goleador del certamen junto a Herminio Masantonio: le marcó cinco goles a Ecuador en la goleada por 12-0, algo que sólo otros tres futbolistas han logrado en un mismo partido: Héctor Scarone (Uruguay), Juan Marvezzi (Argentina y Evaristo (Brasil). Su cuenta pendiente, claro está, fue disputar una Copa del Mundo: Argentina no participó de Francia 1938, Brasil 1950 y Suiza 1954. Con Moreno y otras muy buenas camadas de futbolistas, quizás el título mundial hubiese llegado mucho antes de 1978, año en el que José Manuel Moreno falleció a los 62 años, cuando era entrenador de Deportivo Merlo.