EL DON DE SABER PERDONAR

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James Rodríguez dio el salto a la fama hace unos años, jugando en el fútbol argentino. Sin embargo, se ganó un nombre en la historia y en el mundo entero luego de romperla en el Mundial de Brasil 2014, liderando futbolisticamente a la Selección de Colombia. Tras el certamen, Real Madrid pagó 80 millones de euros para quedarse con el zurdo que sabe jugar al fútbol, y sabe perdonar.

Sólo tenía 4 años de edad cuando James fue abandonado por su padre. Este, también futbolista, jugaba en el Deportivo Cúcuta. Lo hacía en una posición similar a la de su hijo, de volante o mediapunta. La diferencia es que Wilson James era derecho. Su especialidad era la pelota parada, y no era un desconocido: supo jugar en las divisiones menores de la Selección Colombia. Luego de su pelea con Maria del Pilar Rubio -madre de James hijo-, Wilson James abandonó Cúcuta y su carrera deportiva continuó en otras ciudades. “Un día nos separamos y cada quien tomó su camino, pero yo seguía preguntando por mi hijo. El hecho de no hacer presencia diaria no significaba despreocupación total. Creo que todos cometemos errores, y yo los cometí. Pero eso es pasado”.

Pese a haber vivido sólo 4 años con su padre, James heredó algunos genes. Sobre todo, el del amor por la pelota. Wilson James recuerda que su hijo “era inquieto con el balón desde sus primeros años”, aunque sincero, reconoce que no fue él quien guió al hoy estrella a dar sus primeros pasos en su carrera de futbolista.

Según sus propias palabras, Wilson James abandonó el fútbol producto de una lesión. Sin embargo, Jorge Bernal -DT que dirigió a padre e hijo- señaló que la carrera del mayor de los Rodríguez, estuvo siempre ligada a la indisciplina. La carrera de James, por su parte, tomó un rumbo completamente distinto. Siempre aplicado y confiado de sus condiciones, el zurdo se cuidó en el afán de cumplir su sueño. Dentro de una vida llena de complejidades y sacrificios, destaca su arribo a Argentina, siendo aún un niño de 14 años. Wilson James también ha decidido señalar esa decisión de jugar en Banfield: “La mejor decisión que tuvo James fue haberse ido para Argentina, fue un momento decisivo porque en Argentina se trabaja mucho la parte dinámica, la parte física, él necesitaba ese cambio, que le dio mucho. A partir de ahí, gracias a Dios, todo le comenzó a salir mejor y a donde ha ido le ha ido bien”.

Y tiene razón: a su hijo le fue bien en todos los lugares por los que pasó, y eso es una muestra de talento y de compromiso. Fue campeón con un club humilde como Banfield; la rompió en el Porto, y en Mónaco supo mostrar sus cualidades mientras forjaba su carácter para liderar a Colombia hasta los cuartos de final de un Mundial que tuvo como joya máxima un golazo suyo ante Uruguay.

El atacante del Real Madrid podría hoy disfrutar de su dinero, su fama, y por supuesto, su presente futbolístico. Podría también, optar por el rencor. Evitar cualquier tipo de relación con la persona que se alejó cuando él apenas tenía 4 años. Sin embargo, James es un chico sencillo y maduro. Supo amar a su padrastro -responsable de que se iniciara en el fútbol- y también perdonar a su padre natural. También mantiene contacto con sus dos hermanas: Wilson James tuvo 3 hijos con 3 mujeres diferentes.

Parece una historia novelezca, pero no. Todo es real y verídico. Aún así, si de una novela se tratase, el protagonista sería James Rodríguez. El colombiano que ama jugar al fútbol, y que para eso, debió sortear muchísimos obstáculos. Frustración para los que prefieren finales tristes y sorpresas: esta historia tiene un final feliz.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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