EL FILTRADOR DE PARQUE PATRICIOS

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Guillermo Stábile nació en 1906, casi al mismo tiempo que el club de sus amores, Huracán. Aunque sus comienzos como futbolista fueron en el Sportivo Metán, de allí saltó a la cuarta división del Globo. Guillermo era delgado, de apariencia frágil y muy veloz. En sus comienzos jugaba como wing derecho, pero alcanzó su mayor gloria como centro forward.
La segunda década del siglo XX lo encontró trabajando en un comercio. Había nacido en el seno de una familia humilde, padre italiano, madre argentina y varios hermanos. Era necesario su aporte para la economía familiar. Paralelamente continuaba en el club Huracán, donde era considerado como una promisoria figura. Y su historia se decantó por el fútbol, no sin algún condimento que demostró que la pelota era su pasión.
Trabajaba en un importante negocio, era reconocido como un buen empleado, hasta que un día se enfermó. El médico le recomendó unos días de cama y que luego del descanso tomara un poco de sol. Después del reposo, asistió a un amistoso entre San Lorenzo y Huracán. Estaba decidido a tomar sol en las tribunas y a gozar de un buen partido de fútbol. Sin ningún aviso, Adán Loizo, wing derecho titular del Globo, no se presentó para jugar. Un dirigente, que lo había visto a Stábile en las tribunas, lo llamó de apuro y lo instó a jugar. Guillermo se olvidó de la gripe, se puso los cortos y salió a la cancha: el partido terminó 2-2, con dos goles de Stábile y los diarios, por supuesto, reflejaron su actuación. Al otro día fue a trabajar. Un encargado de la empresa lo recibió amablemente; lo miró sonriente y le dijo: “Señor Stábile, debo felicitarlo como hincha de Huracán, la verdad que usted es un muy buen jugador. Pero no me sirve como empleado, así que está despedido…”.
Su debut oficial en la primera de Huracán se produjo el 30 de marzo de 1924. Con solo 18 años, le tocó enfrentar a Boca Juniors. Si bien no tuvo una destacada actuación, participó en la jugada previa al segundo gol, en la victoria del Globo por 2-0. El Filtrador, como se lo apodó por su velocidad y habilidad para avanzar entre los zagueros contrarios y llegar al gol, había ingresado al fútbol grande. Jugó desde 1924 a 1930, participó en 118 partidos y marcó 104 goles. Campeón del Huracán de 1925 y goleador del equipo campeón de 1928, donde marcó 28 goles, con una particularidad: 10 de ellos fueron convertidos en los cuatro últimos partidos.
El despegue de Stábile en la Selección Argentina fue en el Sudamericano de Chile de 1926, que finalizó con nuestro seleccionado subcampeón. En esa oportunidad fue suplente de Gabino Sosa. Pero el verdadero suceso del veloz wing fue en el primer Mundial de la historia, Uruguay 1930. Viajó a Montevideo como suplente de Manuel Nolo Ferreira, un consagrado de nuestro fútbol, delantero que había participado en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam y en el Sudamericano de Lima en 1929. Ausente en el primer partido ante Francia y ante una lesión de Norberto Cherro, el técnico nacional Francisco Olazar decidió incluir a Stábile como titular para enfrentar a México.
A partir de ese encuentro ya no abandonó más la titularidad hasta el partido final del Mundial. Su ingreso benefició el funcionamiento del equipo, ya que consiguió en su estreno un hat-trick que facilitó la victoria contra el equipo azteca por 6-3. Posteriormente contra Chile (victoria 3-1), anotó dos tantos más, para llevar a la Argentina a las semifinales. En esta decisiva instancia el rival fue Estados Unidos. El resultado fue un contundente 6-1, con dos goles de Stábile. En el partido final ante los locales, marcó un gol más, aunque no alcanzó y Uruguay se consagró como Campeón del Mundo. Guillermo Stábile, con ocho conquistas en cuatro partidos, fue el goleador del certamen. La marca de 8 goles vistiendo la casaca nacional en un Mundial, recién fue superada por Gabriel Batistuta en 1998, debieron pasar ¡68 años!
Semejante actuación le valió la consideración europea: el Génova de Italia lo contrató y el último partido que disputó con la camiseta quemera fue en octubre de 1930, jugando frente a Vélez Sarsfield. Luego de un viaje en transatlántico que le demandó 15 días, llegó a la ciudad italiana, en donde lo esperaba una multitud. Y su debut se produjo ¡2 días! después de su arribo. Era tanta la expectativa por verlo en acción que el técnico lo incluyó para jugar frente al Bologna, puntero del campeonato italiano. Y el Filtrador no decepcionó a nadie, hizo 3 goles en la aun hoy recordada victoria del Génova. Fueron cinco años en el club genovés de mucho éxito. Lo único negativo fueron dos lesiones importantes, ambas similares: fractura de tibia y peroné, que lo alejaron de las canchas por un tiempo. Luego fue el turno del Nápoli. Allí jugó 21 partidos aunque no logró convertir, y finalmente, el Red Star de Francia. Tras 9 años en el viejo continente y antes del inicio de la Segunda Guerra, Stábile regresó a nuestro país, para comenzar otra exitosísima carrera, esta vez como director técnico.
Su debut como director técnico fue en el club que lo catapultó: Huracán. Con el Globo obtuvo un subcampeonato (1939) y dos terceros puestos (1942-43). Luego llegaría el turno de conducir a los equipos de San Lorenzo, Estudiantes, Ferro y Racing. Su consagración llegaría con Racing, que obtuvo los campeonatos de 1949, 1950 y 1951, algo impensado para la época. Esto lo llevó a ser el entrenador de la Selección Argentina. El primer partido fue ante Paraguay, el 13 de agosto de 1939 y Argentina ganó 1 a 0. Desde allí e ininterrumpidamente fue el técnico de nuestras selecciones nacionales por más de 20 años. En total fueron 127 partidos, de los que ganó 85, empató 21 y fue derrotado solo en 21 oportunidades. En ese lapso ganó 6 Campeonatos Sudamericanos: 1941,1945, 1946, 1947,1955 y 1957, marca que lo convierte en el técnico argentino más ganador de estas copas. Solo un fracaso en esta época dorada: el Mundial de Suecia de 1958. Si bien ese fracaso lo golpeó feo, solía decir: “Fue una pelea larga y difícil, que yo venía ganado por puntos con bastante facilidad y claridad. Sin embargo, después perdí por KO en el último round”. Pese a este mal paso, la AFA lo confirmó en su puesto y volvió al éxito en 1960, cuando la Argentina se consagró campeón del Panamericano de Costa Rica. Poco después se alejó definitivamente de la conducción del seleccionado. Guillermo Stábile falleció un 26 de diciembre de 1966 en su casa. Su partida enlutó al fútbol argentino y principalmente a su querido Huracán.
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56 años, escritor. El fútbol y el rugby, mis pasiones. San Lorenzo de Almagro un sentimiento. Escribir sobre fútbol y sus protagonistas, un oficio que intento aprender día a día.

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