LA CHANCE QUE LLEGÓ DE LA MANO CON LA MADUREZ

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Para bien o para mal, Gonzalo Martínez es un jugador que nunca pasó desapercibido. Luego de ser figura clave en el ascenso a Primera de Huracán, fue comprado por River a comienzos de 2015 y causó una muy buena primera impresión gracias a intervenciones clave que sirvieron para que el Millonario se quede con la Recopa Sudamericana que disputó ante San Lorenzo. Su estilo de juego encajaba muy bien con el paladar del hincha: combinaba velocidad y habilidad en espacios reducidos con buen remate de media distancia y pase entre líneas. Sin embargo, a partir de allí le costaría bastante afianzarse como titular y los cuestionamientos no tardarían en llegar. El precio que se había pagado por él (4 millones de dólares, que hoy incluso hasta quedan chicos si se los compara por ejemplo con los 14 que el club invirtió en Lucas Pratto) era uno de los principales motivos de discusión, y el hecho de que portara la mítica camiseta número 10 parecía ser un peso más sobre sus espaldas.

Luego de un año con más malas que buenas, en 2016 Marcelo Gallardo apostaría de lleno por el “Pity” transformándolo en una fija dentro del once titular. Pese a esto seguía siendo resistido por una gran parte de los aficionados, que le cuestionaban su poca lucidez a la hora de finalizar las jugadas. Su consolidación definitiva llegaría recién a mediados de 2017, luego de la tarde que marcó un antes y un después en su trayectoria profesional. En el superclásico correspondiente al campeonato local de ese año, Martínez le marcó un golazo de volea a Boca en la Bombonera para la victoria de su equipo por 3-1. A partir de allí, los bajos rendimientos quedaron en el olvido y su confianza y su nivel futbolístico por fin se estabilizaron.

En este 2018, su protagonismo pasó a ser aún mayor. Se hizo cargo de patear el penal que significó el primer gol de la histórica victoria de River en la Supercopa disputada en Mendoza, y alcanzó la cifra de 32 asistencias con la camiseta de la banda cruzada (ningún futbolista del plantel lo supera en este rubro desde que Gallardo es el DT). Teniendo todo esto en cuenta, que haya aparecido en la primera convocatoria de la selección argentina post Mundial de Rusia parece un premio lógico a su buena actualidad. La oportunidad le llega con la madurez justa, consolidado como una de las principales figuras del fútbol argentino a sus 25 años y luego de haber rechazado varias propuestas de clubes menores de Europa para no salir de los primeros planos.

De no mediar inconvenientes será titular en el encuentro frente a Guatemala, jugando como extremo izquierdo en el 4-3-3 que propone el entrenador interino Lionel Scaloni. De todas formas, una de las virtudes principales que puede aportar al equipo es la de la versatilidad. Sabe adaptarse perfectamente a jugar por derecha, enganchando hacia el medio para tener más panorama y aprovechar su pegada; o también puede tener una mayor libertad y aparecer en posiciones más centralizadas en caso de que haya variantes en el esquema. Será su gran chance, y no hay dudas de que tiene condiciones de sobra para aprovecharla.

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