Edin Dzeko

DZEKO, DE LA GUERRA CIVIL A LA PREMIER

El hoy delantero del Manchester City atravesó en su niñez la Guerra de los Balcanes. Tras la caótica situación, formó parte de un equipo posguerra, fue escalando en su carrera y en junio, Edin Dzeko estará en Brasil junto a Bosnia.

Cuando en su infancia sufrió en carne propia, junto a su familia, la cruda realidad de una guerra, no imaginaba vivir hoy este presente. Tenía en su cabeza la esperanza de llegar a ser futbolista, pero durante su época de niñez había otros temas que ocupaban su mente, más allá de que a esa altura de su vida no sabía realmente qué era lo que estaba sucediendo en aquella región en la que había nacido y en la que todavía vivía.
 
Edin Dzekotenía 6 años cuando estalló la guerra civil en la ex Yugoslavia. En ese ámbito, su crecimiento no fue fácil, aunque supo pasar aquellos tiempos de destrucción para comenzar a dar forma a su sueño de deportista. Una tarde, los continuos bombardeos destruyeron su casa, y junto a 15 familiares tuvo que ir a vivir a un departamento muy chico.
 
La guerra de los Balcanes tuvo su lugar, en gran parte, por la división de religiones que existía. Ese fue quizá el principal motivo de la división entre varios países que anteriormente conformaban la nación yugoslava. En la actualidad, después de la segmentación, el 99% de los serbios son cristianos ortodoxos, el 88% de los croatas son católicos romanos, y el 90% de los bosnios es musulmán. La familia de Edin está hoy dentro de esta última gran mayoría; “nunca comería carne de cerdo”, ha dicho el jugador.
 
De chico, el futbolista perteneciente a los citizens comenzó a practicar básquet, una de sus pasiones. La altura y gran potencia física que en estos días demuestra la comenzó a forjar en aquellos días de su juventud, cuando intentaba ser uno más de la amplia gama de grandes basquetbolistas que han salido de las tierras de Yugoslavia. “Me encanta el básquet, podría haber sido un buen armador de juego”, dijo en una entrevista hace un tiempo.
 
Abandonó esa práctica porque rápidamente tomó en consideración que su verdadera pasión era el fútbol. Un día, en medio de la guerra, pidió permiso a su mamá para ir a patear una pelota con unos amigos a una plaza cercana a su casa. No le permitieron salir, y al final esa prohibición terminó por salvarle la vida, ya que unas horas después se enteraron que una bomba había matado a varios chicos en el mismo lugar al que él iba a ir.
 
Así transcurrieron sus días, resguardado de una situación bélica que parecía no tener cierre, con el terror que eso provocaba. Al momento que todo por fin terminó, le llegó una de sus primeras oportunidades. En el año 1995, un hombre llamado Jusuf Sehovic fue reclutando jóvenes talentos en las zonas mayormente dañadas. Uno de ellos era Edin, que pasaba a formar parte del FK Zeljeznicar’s Pioneers. Ese club resultaba ser una especie de sucursal de otro más grande del territorio bosnio.
Poco a poco, la ambición de Dzeko por ser futbolista fue aumentando, y se anotó en las juveniles del FK Zeljeznicar’s, el que sí era uno de los equipos más importantes. Empezó a jugar en 2003 y con solo 17 años debutó en la Primera División. Allí, no logró obtener ningún título en un club modesto que solo ha conquistado una liga pre y cuatro post independencia, pero fue vendido al Teplice checo por 80.000 euros.
 
Llegó a su nuevo club con solo 20 años, estuvo 24 meses, demostró sus grandes condiciones de jugador de otra categoría, y fue vendido al Wolfsburgo, que hacía rato que tenía ojeadores observándolo. Se fue a la institución alemana, y aún hoy sigue siendo el mejor jugador de toda la historia del Teplice, en donde marcó una gran cantidad de goles.
 
Su carta de artillero sumaría conquistas en el conjunto germano. Fue parte de una etapa dorada del equipo verdiblanco. En la temporada 2008/09, salieron campeones de Bundesliga y Dzeko fue una de las grandes figuras, junto al brasileño Grafite. Precisamente el carioca finalizó como máximo goleador de esa campaña, con 28 tantos, sobrepasando los 26 que hizo el bosnio. Al año siguiente, llegaría la revancha en las redes, ya que Edin sí finalizaría en lo más alto con 22 goles, aunque su equipo no repetiría el título. Luego jugó media temporada más, anotó 10 tantos, y fue vendido quedando como el máximo anotador de la historia de la entidad.
 
El Manchester City invirtió en él la suma de 35 millones de euros, una ganancia gigante para el Wolfsburgo, que lo había comprado por 4M. Su carrera empezó muy bien con la camiseta celeste. Haciendo dupla con Agüero, y teniendo a Silva, Nasri y Yaya Touré atrás (nombres que hasta hoy conserva el City). Llegó a principios de 2011, y a los dos minutos de saltar a la cancha anotó su primer gol. En su tercer juego, en White Hart Lane, sería la máxima figura ante el Tottenham anotando un póker de goles. Cuatro conquistas para empezar a sellar un idilio con la gente y vencer a los Spurs.
 
Igualmente, ese inicio pareció ser un espejismo, dado que luego estaría varias fechas sin marcar. Ante ese momento, Edin sostenía: “Voy a dejar que los ingleses me critiquen. La única manera de hacerlos callar es metiendo goles, sobre todo goles importantes”. Con el paso del tiempo fue respondiendo, y ganó la FA Cup. Posteriormente, formó parte del plantel que hizo volver al equipo celeste a Champions League. La historia del City con esta competición no es nada buena; pasó solo una vez la fase de grupos, en la actual edición, y fue eliminado por el Barcelona en octavos.
 
En estos días, Dzeko espera con todas sus ansias el comenzar del Mundial, en donde Bosnia hará su presentación (será la única selección debutante de las participantes). Ya el seleccionado portugués le había privado en los repechajes entrar a Sudáfrica 2010 y a la Eurocopa 2012. Esta vez llega su oportunidad, la de un combinado que ya hemos analizado en Pasión Fulbo.
Edin ha sostenido que a Sarajevo (capital bosnia, la misma que estuvo de fiesta como antes del horror, como nunca después del bombardeo, tras la clasificación a la Copa) no la cambia por nada. Hoy la ciudad está creciendo a pasos agigantados con construcciones modernas, después de superar el asedio a comienzos de la década del ’90. Aprendió muchos idiomas en las distintas etapas que tuvo en su carrera por diferentes países. También expresó que nunca puede faltar en su heladera la Coca-Cola, más allá de que es perjudicial para su profesionalismo, y hasta ha llegado a decir que uno de sus sueños es intercambiar roles 24 horas con Brad Pitt.
Delantero corpulento, de potencia ofensiva, ambidiestro, buen cabeceador (el DT Felix Magath le hacía pendular una pelota a distintas alturas para practicar el salto y golpeo), Inglaterra parece ser su lugar en el correr de los días. Cada tanto vuelve a la tierra que lo vio nacer. Dzeko se prepara para ser la figura de su seleccionado (es quién más goles tiene con Bosnia-Herzegovina, 33) en Brasil, y aspira a llegar lejos, con el objetivo de dar una gran alegría a toda esa gente que soportó la guerra y que necesita una enorme satisfacción.