CICLISMO FUTBOLERO

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Esta es una historia que une a Latinoamérica. Uno pensaría que el jogo bonito de Brasil dio pie a jugadas mágicas como la chilena, el gol olímpico o la bicicleta, movimientos que nacieron de la espontaneidad de figuras fantásticas. Sin embargo, con el tiempo nos dimos cuenta que el gol olímpico fue inventado por un argentino (Cesáreo Onzari a Uruguay) y que la chilena, valga la redundancia, fue obra de un chileno de Colo-Colo (plasmado magistralmente en esta nota de Rodrigo Barba). ¿Y qué sucede con la bicicleta, esa jugada hermosa que todos quisimos imitar en un papi fútbol pero que pocos pueden hacer? Esta es la historia de, en paz descanse, Augusto Arenas.

El pelusa, como lo llamaban, es considerado el mejor jugador de Chile hacia los ’50. Jugaba como carrilero izquierdo, puesto que según su definición lo llevaba a atacar y atacar, ir y venir en la misma jugada haciendo que “pase la pelota o el jugador, pero no los dos”. Su despliegue maravilló a muchos, inclusive a su compatriota Elías Figueroa, quien, según César Luis Menotti, Pelé y tantos otros, es el mejor defensor central de todos los tiempos.

 “Había que sacarle la pelota con una orden judicial”, destacaban algunos. Lo cierto es que, además de su fama de gran persona, Arenas era un deportista nato: fue campeón de Boxeo en peso pluma y practicó asiduamente básquet y natación.

En 1953 su equipo, Everton, enfrentó a Independiente, considerado por muchos como uno de los mejores equipos del mundo en ese tiempo. La realidad es que el rojo llegaba con 72 goles en su última temporada en Argentina y un invicto tremendo en su paso por tierras Europeas. Sin embargo, con la presencia del Pelusa, el conjunto chileno jugó un partido tremendo que desenbocó en la goleada por 5 a 0 frente a este equipo con una delantera de selección (literalmente, Independiente prestó a Micheli, Cecconato, Lacasia, Grillo y Cruz para jugar con la mayor).

Pero esa no fue su única anécdota victoriosa. Entre 1950 y 1953 se dio su auge futbolístico. Tanto en 1950 como en 1952 fue participe de las dos primeras estrellas que obtuvo su querido Everton, convirtiéndolo así en ídolo absoluto de un club que hoy apenas tiene 4 títulos de primera. Sus rendimientos superlativos lo llevaron al Campeonato Sudamericano de selecciones en Perú, en el cual Chile logró un cuarto lugar sin pena ni gloria.

Para tomar dimensión de lo que significó Augusto Arenas, basta con recordar aquel día de 1977 en que Ángel Labruna, entrenador de River Plate, se acercó a Viña del Mar. Antes de enfrentar a Everton en un amistoso le preguntó a los dirigentes por ese “tremendo jugador al que he enfrentado en los ’50, quien jugó contra nosotros el verano de 1953 en el Tranque de Viña”. Ellos atinaron a cuestionar: ¿Meléndez?, pero el máximo artillero argentino de la historia replicó: “No, Meléndez era delantero. Me refiero a ese morochito que jugaba por izquierda”.

El volante izquierdo que emocionó a propios extraños dejó de existir este 24 de marzo. Pero su fantasía está viva en cada una de las bicicletas que desplegaron los Ronaldinho o los Cristiano Ronaldo.

Para terminar, y a modo de homenaje, les dejamos un famoso comercial chileno donde destacan esta invención futbolera por parte del Pelusa.

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Periodista en proceso. Bielsista. Fútbol y series. Escritura y lectura de todo tipo. Fundador de @deporteinterno.

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