ABDÓN PORTE: LA VIDA POR NACIONAL

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Abdón Porte nació en el barrio de Libertad de la capital del Departamento de Durazno, allá por 1893, seis años antes de la fundación del Club Nacional de Football. En su momento nadie lo sospechaba, pero la vida de este hombre iba a cruzarse con la del “Bolso” en una unión tan fructífera como trágica. 

Corría el año 1908 cuando un joven Abdón llegó a Montevideo con el sueño de jugar al fútbol. Comenzó su carrera en el Club Colón, por aquel entonces, uno de los más importantes del fútbol rioplatense, donde se ganó el apodo de “Indio” por su forma de jugar. Era bravo, duro, dejaba la vida en la cancha. Desde el mediocampo se convirtió en el patrón del equipo y se ganó el cariño de su hinchada. De ahí pasó al Libertad, otro club de la Capital, y en 1911 le llegó el gran desafío de su vida: Nacional, un gigante en potencia, posó sus ojos en él. Porte marcó un antes y un después en la historia del Decano del fútbol uruguayo. En 207 partidos con la camiseta blanca del club logró levantar 19 trofeos, siendo titular indiscutido y líder dentro y fuera de la cancha. También se hizo un lugar en la Selección de Uruguay, y ganó el Campeonato Sudamericano de 1917, venciendo en la final a Argentina. De ser un Indio, pasó a ser un Cacique. El periodista Luis Scapinachis lo recuerda de la siguiente manera:

Era un típico hombre defensivo de estilo combativo; tenaz ‘centre-half’ de un período brillante del fútbol oriental. Abdón Porte era notable, con virtudes y cualidades extraordinarias, defensivas y de colaboración, bien conocidas y recordadas por mucho tiempo, por los aficionados de antaño. Era un muchachón bueno, ‘amigo de los amigos’; gauchazo para hacer bien. Manso en la cancha aunque lo ‘rompieran’ a patadas.”

Pero todo comenzó a cambiar a partir de 1918. Los años habían pasado y él, obviamente, ya no era el mismo. Sus movimientos parecían más lentos, todo le costaba un poco más y el rendimiento en la cancha mermó notoriamente. No hay ningún registro de esto, pero se cuenta que una vez hasta fue abucheado por la hinchada que durante tantos años lo enalteció como un ídolo. Cuando la Comisión Directiva del club contrató a Alfredo Zibechi un hombre que jugaba en su misma posición-, el Indio ya tenía tomada una decisión.

El 4 de marzo disputó su último encuentro, aunque nadie lo sabía. Nacional le ganó 3-1 a Charley y luego del encuentro, algunos dirigentes le comunicaron que de ahí en más, probablemente iba a pasar más tiempo sentado en el banco de los suplentes que en la cancha. Como era habitual, esa noche hubo un festejo en la sede del club que duró hasta altas horas de la noche, pero Abdón Porte se fue temprano. Tomó el tranvía hasta el Parque Central, donde su equipo hacía de local y con una carta en la mano, se dirigió hacia el centro del campo y se quitó la vida con un tiro certero en el corazón.

Querido Doctor José Maria Delgado. Le pido a usted y demás compañeros de Comisión que hagan por mí como yo hice por ustedes: hagan por mi familia y por mi querida madre. Adiós querido amigo de la vida” decía la carta, destinada al presidente de la institución. Debajo, una estrofa que resume su sentimiento: “Nacional, aunque en polvo convertido / y en polvo siempre amante / No olvidaré ni un instante / lo mucho que te he querido“.

Su trágica muerte inspiró a muchos escritores, como Horacio Quiroga, que vuelca su historia en el personaje ficcional de “Juan Polti, Half Back”. Sin embargo, el homenaje más significativo permanece en el Parque Central, donde una de las tribunas lleva su nombre, y donde cada domingo se cuelga una bandera con un mensaje muy claro para los jugadores que tienen la suerte de vestir la camiseta de Nacional: “POR LA SANGRE DE ABDÓN”.

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Estudiante de Historia en la UBA. A veces oficio de periodista. Hincha y socio de Argentinos Juniors.

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