LOS PASES MALDITOS

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El fútbol despierta una pasión muchas veces descontrolada. El fanático de un club es una persona que demuestra las emociones de alegría, tristeza o ira con desmesura. Más allá que casi todos racionalizamos que los jugadores son profesionales y que para ellos el fútbol es un trabajo, hay ciertas conductas que le son vedadas en el imaginario popular. Una de ellas es que “jamás” deberían pasar a jugar en el clásico rival. En este caso vamos a hablar de dos jugadores que perteneciendo a Boca Juniors, pasaron a River Plate. Cierto es que rodeados de circunstancias, que para algunos fueron atenuantes de la decisión tomada, y para otros, fue directamente una traición. Se trata de Oscar Ruggeri y Ricardo Gareca.

El Cabezón Ruggeri llegó a Boca y se terminó de moldear en sus inferiores. Debutó en Primera División cuando corría el año 1980. Un año después logró su primer campeonato local, con el equipo que lideraba un tal Diego Armando Maradona. Por su parte, “El Tigre” Gareca debutó en el Xeneize en 1978. Como no logró afianzarse en el club de La Ribera, pasó a préstamo a Sarmiento de Junín, para jugar el campeonato metropolitano de 1981. Allí sí se destacó: señaló 13 goles en 33 partidos y regresó a Boca, donde fue titular indiscutido.

Dentro de un contexto económico nacional desfavorable, sobre todo desde el fin de la tablita (paridad dólar/peso) de Martínez de Hoz (Ministro de economía de la Junta Militar), Boca Juniors entró en una situación económica y financiera muy delicada, que hizo eclosión en 1984. Atraso de varios meses de sueldo y otras carencias significativas, llevaron al plantel a tomar medidas drásticas. A comienzos de 1985, los futbolistas hicieron una huelga para que se les reconociera la libertad a los jugadores que se les había vencido el contrato, llevaban dos años sin firmar uno nuevo y con sólo el 20% de aumento anual. A principios de febrero, el gremio consiguió la libertad para los afectados, entre los que se encontraban Ruggeri y Gareca.

Pocos días después llegó la noticia que desató la ira de los hinchas boquenses: ambos habían firmado con River Plate y eran presentados en el monumental. En un reportaje de hace varios años, le preguntaron a Ruggeri por la crisis de aquellos años, y el campeón del mundo de 1986 respondió: “Firmé un contrato que no pagaban. Agarré los peores años: tuvimos que pintar los números en la camiseta una vez, se robaron el aljibe de mármol que había traído Armando (Alberto J.) En La Candela tenías que cuidarte porque te afanaban hasta las puertas. Increíble”. Y cuando le preguntaron cómo hizo para pasar de Boca a River, el Cabezón fue muy claro: “El hincha muere cuando te haces profesional. Pasas a ser hincha a muerte de la camiseta que defendés.

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56 años, escritor. El fútbol y el rugby, mis pasiones. San Lorenzo de Almagro un sentimiento. Escribir sobre fútbol y sus protagonistas, un oficio que intento aprender día a día.

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