San Lorenzo 1-1 Estudiantes 2020

PARIDAD EN EL GASÓMETRO

La paridez de la Superliga hace que todos se sientan candidatos. San Lorenzo y Estudiantes, a su manera, jugaron para eso. Los de Monarriz con una propuesta más audaz y subiendo las líneas considerablemente en desmedro del anterior módulo; por otro lado, Estudiantes basó el plan de juego en distintas funciones con un solo objetivo: construir una jaula para cerrar los circuitos del rival y explotar las bandas con envíos largos.

Con estas bases claras, hubo un tiempo por lado. El Pincha, con Javier Mascherano como pieza fundamental para marcar los tiempos, impuso condiciones de entrada. Al encerrar a los receptores azulgranas, la pelota estuvo mucho tiempo en los pies de Diego Rodríguez y Gerónimo Poblete, cosa que enlenteció en demasía el juego. Sin explosión, las bandas de Estudiantes comenzaron a pesar. Diego García, en consonancia con el nivel del 2019, fue de lo más desequilibrante: condujo y arrastró muchas marcas para darle la banda a Iván Erquiaga y asociarse por dentro, aunque sin demasiada concreción ofensiva.

MASCHERANO EN EL SISTEMA DE MILITO

Sin velocidad de pase, los hermanos Romero nunca pudieron salir del encierro pincha y su figura se desdibujó. En este contexto, Mascherano se erigió como una figura del partido en su reestreno en el fútbol argentino. No obstante, las fichas se movieron y el trámite cambió. Una vez que Óscar Romero abandonó la banda y comenzó a recibir la pelota por dentro, San Lorenzo empezó a jugar. Las sociedades con su hermano Ángel y Nicolás Fernández en ataque complicaron mucho a Jonathan Schunke al salir demasiado lejos. Junto a la mejora, llegó el gol a través del sorprendente Bruno Pitton, quién acumula seis gritos en la presente Superliga, emulando la mejor época de Juan Pablo Sorín.

Con el gol, San Lorenzo descansó en la ventana y en la caída del rendimiento de su rival tras la salida de García. Nada hacia presagiar que Estudiantes pudiera empatarlo. Como un dejavu de los problemas del semestre pasado, una duda entre Fabricio Coloccini y Sebastián Torrico, fue capitalizada por el recién ingresado Mateo Retegui, que en un Estudiantes de poca generación ofensiva, aparece como un atajo. Martín Cauteruccio, la punta de lanza elegida por Milito, casi no entró en juego.

Fueron apenas unos minutos en que pudieron lastimarse el uno al otro. Luego, todo volvió a la paridad. Ambos se fueron con la certeza de que deberán aceitar el entramado ofensivo; aunque a San Lorenzo, por ser el que estuvo en ventaja, el empate le sabe a poco.