UNA NUEVA MUESTRA DE SOLIDEZ

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El Boca de Gustavo Alfaro volvió a demostrar de qué está hecho en el Nuevo Gasómetro, donde derrotó por 2-0 a San Lorenzo y reafirmó su condición de líder de la Superliga. Su estilo queda cada vez más claro: no domina los partidos desde la pelota sino que le cede la iniciativa a su rival, apoyándose en su gran disciplina táctica para cerrar espacios en defensa y en su jerarquía individual para ser efectivo de cara al arco rival. Y hay que decir que hasta ahora le da resultado.

Las certezas en cuanto al once de gala, pensando principalmente en la serie ante River por Copa Libertadores, a esta altura ya parecen ser bastantes. La sociedad conformada por Alexis Mac Allister y Emanuel Reynoso es la más reciente de ellas: en un equipo que se caracteriza por la solidez, ellos dos aportan creatividad y precisión para comandar las transiciones ofensivas, sin resignar su cuota de sacrificio a la hora de replegarse. Ante San Lorenzo fueron muy inteligentes para juntarse sobre un costado y luego descargar el juego hacia el lado opuesto, con la intención de explotar la velocidad de Sebastián Villa (en un rol que en las noches pesadas seguramente cumplirá Eduardo Salvio).

Por el lado del Ciclón, su posesión no tuvo el ritmo necesario para encontrar algún hueco en el bloque rival. Lucas Menossi dejó un buen partido en la distribución, encontrando seguido a compañeros entre líneas, pero de tres cuartos en adelante al equipo de Antonio Pizzi le faltó una cuota de claridad. Los hermanos Romero lucieron algo incómodos jugando sobre las bandas, de hecho levantaron bastante su rendimiento al pisar más seguido zonas centrales tras la salida de Fernando Belluschi. La pelota parada en defensa es otro déficit muy marcado del conjunto local: su marca en zona dio muy poco resultado ante los jugadores de Boca que llegaban lanzados de frente, y por esa vía Lisandro López convirtió el gol que le permitió al Xeneize estar en ventaja durante todo el segundo tiempo.

Pese a todos los argumentos futbolísticos exhibidos por uno y otro equipo, sería injusto omitir, una vez más, el momento que atraviesa Esteban Andrada. El arquero de Boca estiró a 1049 minutos su racha de imbatibilidad, y tuvo intervenciones claves para frenar el aluvión final de San Lorenzo. Su gran nivel es otra de las claves del puntero del campeonato.

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