EL SACRIFICIO DE BOCA NEUTRALIZÓ A RIVER

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Fue muy marcada la diferencia de estilos en el Superclásico disputado en el estadio Monumental. Las estrategias empleadas por uno y otro equipo fueron diametralmente opuestas: mientras River tomó la iniciativa con pelota y buscó los espacios moviéndola a lo largo y a lo ancho del campo, Boca se replegó y buscó en largo a sus delanteros para luego atacar la segunda jugada. Claro que a los dos les faltó una parte del plan, ya que hubo muy pocas chances claras de gol. El Millonario dominó el trámite del juego pero careció de inventiva en los últimos metros, mientras que el Xeneize logró neutralizar lo mejor de su rival, pero para eso debió sacrificar casi por completo sus posibilidades de lastimar.

Marcelo Gallardo dispuso su habitual 4-1-3-2, con Nicolás De La Cruz muy movedizo y complementándose de buena manera con Milton Casco por el sector izquierdo para generar superioridad numérica frente a Marcelo Weigandt, teniendo en cuenta el poco retroceso de Franco Soldano. Gustavo Alfaro sorprendió ubicando al ex Unión bien abierto sobre la banda derecha, buscándolo seguido con envíos aéreos para luego aprovechar la potencia de Jan Hurtado atacando al espacio. Esta manera de atacar fue, en realidad, otra forma de defender. Porque así,  Boca pudo saltear la habitual presión que ejerce el equipo del Muñeco: muy pocas veces pudo recuperar en campo rival.  Sobre los 30 minutos de la primera etapa el entrenador de Boca solucionó el déficit defensivo ubicando delante de Weigandt a Nicolás Capaldo, que comenzó centralizado para obstruir la salida de River tapando líneas de pase a Enzo Pérez. A su vez, el mencionado Soldano pasó a la izquierda y Alexis Mac Allister fue quien ocupó el espacio por detrás del centrodelantero. Con el ex Argentinos en esa zona, Boca tuvo una opción de descarga segura y pudo comenzar a salir con mayor frecuencia.

Ignacio Fernández y Exequiel Palacios, dos de los encargados de generar fútbol en River, no tuvieron su tarde más lúcida. Lo mismo ocurrió con los delanteros, mejor a la hora de pelear que a la de jugar. La ejecución en los metros finales volvió a ser un déficit para los de Gallardo. Y Boca mantuvo su postura, con mucha disciplina para reducir espacios. Iván Marcone fue uno de los futbolistas más destacados de la cancha, muy atento en los relevos y haciendo gala de su gran sentido de ubicación. Recién con los ingresos de Emanuel Reynoso y Carlos Tevez, el Xeneize pudo encadenar cuatro o cinco pases en campo rival, aprovechando también la merma física del Millonario en la parte final del partido. El 0-0 dejó con mejores sensaciones a los de Alfaro, que necesitaban sostener su confianza de cara a los choques de semifinales de Copa Libertadores. Eso sí, para salir victoriosos seguramente deberán demostrar algo más que lo hecho en el Monumental. Por el lado de River, queda la certeza de tener una identidad en la cual apoyarse de cara a la parte definitoria del semestre, sumando matices para imponerse en escenarios como el propuesto por su clásico rival.

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