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BUSCA LA ESENCIA DEL CAMPEÓN

Tras una aguda crisis de resultados, Racing obtuvo dos triunfos consecutivos que le permitieron trabajar con mayor comodidad. Si bien en ambos encuentros no mostró importantes progresos, los mismos debían ser tomados como los primeros pasos para reorientar su rumbo. Y ante Arsenal de Sarandí, el último campeón del fútbol argentino estiró a tres su racha de triunfos, pero con mejores sensaciones colectivas e individuales. Eduardo Coudet parece haber encontrado el equipo ideal sin tocar el 4-1-3-2 que lo llevó a coronarse meses atrás.

Por su parte, Arsenal llegó a la cita con argumentos futbolísticos coherentes. El equipo de Sergio Rondina no aspira a más de lo que puede realmente obtener, por lo cual no se limita en sus capacidades sino que desarrolla al máximo las que tiene. En su regreso a Primera División, los de Sarandí están haciendo las cosas muy bien. Ante Racing volvieron a  demostrar que están bien trabajados desde lo táctico y poseen interesantes recursos para dañar a su rival a partir del recurrente 4-3-1-2. Con mucha verticalidad y la premisa de aprovechar espacios interiores, Arsenal inquietó al local en un partido parejo.

No obstante, la expulsión de Franco Sbuttoni cuando se llegaba a la media hora de partido, condicionó los planes visitantes a pesar de que Racing también se quedó con diez jugadores (Nery Domínguez vio la roja) apenas unos minutos después. Desde allí, Arsenal no pudo seguir atacando de la misma manera que hizo antes, y pasó de generar superioridades numéricas y posicionales en la mitad de cancha, a atacar de una manera más contragolpeadora, apostando a duelos individuales contra la última línea de Racing. Pudo hacerlo, pero la Academia se aferró a una sólida zaga central. Principalmente, Alejandro Donatti destacó de gran forma en despejes e intercepciones.

Racing, además, se acomodó mejor en el campo con diez jugadores. Diego González pasó de ser centrocampista organizador a un pivote con tintes más defensivos, y desde allí pudo contrarrestar con mayor naturalidad las transiciones visitantes. Por su parte, David Barbona y Matías Zaracho asumieron funciones creativas que estaban a cargo de González. El fútbol de Racing comenzó a fluir desde los pies de un Zaracho que se sintió más liberado y cómodo en pasillos interiores. Por características, el joven surgido de inferiores es un interior que tiene muchas cosas para decir en el fútbol de hoy en día, y Arsenal sufrió sus desplazamientos verticales. A su lado, David Barbona demostró una gran inteligencia para pasar el balón a espacios claves y atacar puntos débiles del rival. Ambos fueron los mejores del equipo: se asociaron, se juntaron las bandas, y Racing pasó a dominar desde un ritmo que se pareció más al de meses atrás.

La faena se cerró con Darío Cvitanich y Lisandro López, dos delanteros experimentados que conocen todas las mañas y secretos de la posición. Juntos conforman una dupla que no envejece y siempre se reconstruye para darle al equipo lo que mejor puedan, aunque a veces el esquema -cómo se mostró en los partidos anteriores- no los favorezca y les pida otras cosas -cómo atacar en velocidad por las bandas- que están lejos de ser sus mayores virtudes.

Eduardo Coudet parece haber encontrado esquema y funcionamiento en clave ofensiva, pero deberá trabajar y mucho para ajustar fases que Racing aún hoy sufre: cobertura de espacios internos en las transiciones defensivas, basculaciones en mitad de cancha, salidas faltas de movilidad y la posición del organizador adelantado. Poco a poco, luego de todo lo que significó el 1-6 ante River, la Academia obtiene certezas.