ARRANCA LA TRILOGÍA

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Boca y River darán el puntapié inicial de la seguidilla de clásicos. Tras lo ocurrido en diciembre, la rivalidad se exacerba. A cada paso y partido a partido, se suma una cuota mas de morbo. Y por el lado de lo futbolístico, el interrogante pasa por ver si ambos entrenadores se mostrarán las cartas sabiendo que las semifinales de Copa Libertadores se aproximan, A las claras está que, a pesar de que los clásicos son todos importantes, este no define nada en la Superliga; solo dará un envión al que gane y obligará al que pierda a reforzar conocimientos.

Marcelo Gallardo tiene todo claro. River arriba a este partido tras refrendar la ventaja como local ante Cerro Porteño y conseguir el paso a su cuarta semifinal en cinco oportunidades desde que es el técnico riverplatense. Con Ignacio Fernández y Matías Suarez tocados en lo físico, hay algunas dudas para conformar el once de gala, aunque se cree que podrán ser de la partida. A la espera de dónde decida Gustavo Alfaro plantear la batalla, si River logra alcanzar su habitual versión con la dinámica impuesta por sus volantes y subiendo las líneas para no dejar salir a Boca, tendrá la primera ventaja sobre su clásico rival.

Por otro lado, Alfaro inicia la etapa crucial desde que entrena al club de La Ribera. La toma de decisiones será clave en los enfrentamientos ante River y, tanto los intérpretes como el posicionamiento táctico, serán una declaración de intenciones. El molde Copa Libertadores, con Nicolás Capaldo e Iván Marcone en el eje es una fija, a los que se les va a agregar el italiano Daniele De Rossi más Alexis Mac Allister, y resta conocer la delantera. Con la dura baja de Ramón Ábila, Jan Hurtado y Franco Soldano se emergen como sus reemplazantes naturales. En un partido que se avizora complicado para manejar la pelota y saltar líneas de presión, el venezolano parece una opción más idónea por su potencia.

Más allá de lo que puedan mostrar y teniendo en cuenta que lo que viene es más trascendente, no se van a mostrar muchas cartas. Claro está, intentarán ganar para lograr un envión anímico necesario, posicionarse bien en el torneo y minar la confianza de su rival, pero la cabeza juega y parte de ella ya está en el 1 de octubre.

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