Liverpool 1 Flamengo 0 2019

HACERLO BIEN NO ALCANZA

A diferencia de ediciones anteriores, la reciente final del Mundial de Clubes contó con un equipo no europeo que se plantó sin complejos de inferioridad. El Flamengo de Jorge Jesús, campeón de América y con un equipo con reciente pasado o inminente futuro en el viejo continente, se enfrentó al Liverpool de Jurgen Klopp siendo muy optimista en cuanto a sus posibilidades. Jugar de igual a igual fue la consigna, a pesar de tener en frente a un equipo que hoy por hoy, aunque a veces no brille, parece imbatible. Y aunque el resultado final volvió a ser favorable para el conjunto inglés, el Mengäo puede sentirse conforme con la final que disputó. Flamengo impuso un ritmo bajo. Midió sus posesiones para evitar que la intensidad de Liverpool inclinara la balanza. Intimidó pero perdonó. Y los de Klopp siempre se las ingenian.

En los primeros cinco minutos, los de Klopp remataron tres veces al arco. No hubo éxito pero sí un llamado de atención para los dirigidos por Jorge Jesús, que a partir de allí reforzaron sus intentos por realizar posesiones largas, priorizando el control por sobre el lastimar. Para esto, fue vital la movilidad ya característica de los futbolistas más avanzados. Con Gerson más cerca de William Arao, Giorgian De Arrascaeta, Everton Ribeiro, Bruno Henrique y Gabriel Barbosa tuvieron más espacios para moverse, bajar al desmarque de apoyo, descargar y garantizar la continuidad de la tenencia. Como ya se dijo, esto implicó que el conjunto brasileño careciera de profundidad, pero sirvió para desactivar la intensidad característica en los dirigidos por Klopp. Y con el correr de los minutos, apareció Bruno Henrique para intimidar con frecuencia a espaldas de Alexander-Arnold. La capacidad atlética del atacante, que partió bien abierto en banda izquierda, fue un dolor de cabeza para la defensa red. Flamengo fue superior cuando promediaba la primera mitad. Liverpool, sin pelota ni precisión para contraatacar, no se reconoció a sí mismo.

Flamengo tuvo su mejor momento cuando promediaba la primera parte y Bruno Henrique inquietó con frecuencia.

Cabe destacar que, sin pelota, los dirigidos por Jorge Jesús mostraron compromiso y orden para maniatar al campeón europeo. Con «Gabigol» sobre Van Dijk, la responsabilidad del primer pase recayó en Joe Gomez, quien completó 35 pases más que su compañero de zaga. El reparto de marcas continuó con Ribeiro pendiente de Henderson y Arao-Gerson sobre Keita-Chamberlain. Pero Jorge Jesús sabía que en esa disposición, un apoyo de Firmino podía marcar la diferencia, por lo que fue importante el rol que cumplió el volante externo ubicado en el lado opuesto al que se encontraba la pelota. Es decir: si Liverpool progresaba con Arnold, Bruno Henrique lo seguía y De Arrascaeta, en el otro sector, cerraba su posición para tomar a Chamberlain y que Arao o Gerson «sobraran» en mediocampo para contrarrestar el retroceso de Firmino. La cercanía entre las dos primeras líneas de presión, y la gran actuación de los centrales, Rodrigo Caio y Pablo Marí, fue importante para que Flamengo no le perdiera nunca el pulso al encuentro.

Liverpool salió renovado al complemento, y su tridente comenzó a tirar de jerarquía individual para crear ventajas y ocasiones de gol. Flamengo, envalentonado por su buen partido, confió en sus armas y aceptó el golpe por golpe, quedando así un partido vibrante, de ida y vuelta. Pero cuando promediaba la segunda mitad, las piernas del Fla comenzaron a evidenciar que eran los últimos minutos de una temporada cargada de partidos, y las de los futbolistas red, en el mejor momento de su calendario, aún guardaban energías de sobra. Los de Jorge Jesús perdieron frescura para moverse y hacer largas sus posesiones, viéndose obligado a dividir la tenencia y ceder metros en varios pasajes del partido. El entrenador alemán, en contrapartida, llegó al tiempo extra habiendo realizado un sólo cambio. Y aunque poco pasó finalizados los noventa reglamentarios, bastó para que Liverpool acabara quedándose con un nuevo título. Henderson encontró el pase, Mané partió, frenó y cedió en tiempo y forma; Firmino se tomó el tiempo que sólo se toman los cracks. Y la película volvió a dejar un mensaje contundente: contra Klopp y los suyos, hacerlo bien no alcanza.