TRÁMITE EN LA ALTURA

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Jugar de visitante en la altura siempre es un desafío. Gustavo Alfaro, exhaustiva planificación mediante, quemó todos los manuales y arribó a Quito dos días antes del partido. El entrenador consultó fuentes de todo tipo en busca de información para combatir el tan temido flagelo. Y lo cierto es que tanto el itinerario como la preparación táctica y estratégica, dieron resultado, pues Boca mostró su ya clásica buena versión en Copa Libertadores. En uno de los mejores partidos del ciclo, el Xeneize derrotó por 3-0 a Liga Deportiva Universitaria de Quito. Una actuación perfecta para poner un pie en semifinales.

El ingreso de Eduardo Salvio por el ya vendido Nahitan Nandez fue la única modificación respecto al molde que recibió a Athletico Paranaense. Con la firme premisa de cubrir el ancho del campo para impedirle a los dirigidos por Pablo Repetto progresar con comodidad, Boca decidió explotar el juego interno. Ya de inicio, logró juntar una serie de pases cortos y avanzar a terreno rival. Alexis Mac Allister, desde el inicio en un novedoso rol como interior derecho, se hizo eje de los ataques y en uno de ellos, habilitó de forma magistral a Ramón Ábila. El ansiado gol de visitante afectó en la moral de uno y otro equipo. Por otro lado, la lesión de Mauro Zárate obligó a Alfaro a un cambio repentino pero altamente eficaz: el ingreso de Emanuel Reynoso

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El ex volante de Talleres terminó de moldear un equipo ideal para hacer un partido de transiciones lentas y mucho control de pelota. Marcone, Mac Allister y “Bebelo” se juntaron en varias oportunidades para enfriar el ritmo y apagar de a poco las ilusiones del conjunto ecuatoriano. En defensa, Boca cubrió el ancho y una vez recuperada la pelota, pudo progresar por dentro, en una zona donde Liga no logró hacer pie. La expulsión de Jefferson Orejuela, sobre el cierre del primer tiempo, confirmó la sensación de que el partido estaba a pedir de Boca. 

El segundo tiempo -a priori el momento donde los equipos locales en la altura sacan provecho del cansancio rival- fue un mero trámite para el conjunto de Gustavo Alfaro. Sin salirse de libreto, cerró filas y explotó al máximo cada contragolpe. El eje conformado por Iván Marcone y Nicolás Capaldo sirvió de apoyo a los centrales para desactivar los ataques cada vez más esporádicos de Liga y para darle libertad al trío Salvio-Mac Allister-Reynoso de asistir a Ábila para liquidar la serie en la ida. «Bebelo» hizo trizas el famoso proverbio de que en la altura “la pelota no dobla”, con un golazo de tiro libre que comenzó a sentenciar el partido. Boca no dio lugar a sorpresas y por si quedaban dudas, en los minutos finales llegó al tercero por medio de la insistencia de Ábila y el autogol de Luis Caicedo.

Tanto Boca como Gustavo Alfaro reforzaron el aprobado que tuvieron en los duelos de octavos de final. Tres partidos correspondientes a la fase final de la Copa Libertadores arrojan un saldo de tres triunfos -todos con valla invicta- y seis goles a favor.  Señal de que el equipo está preparado para los duelos mano a mano. 

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