Independiente 5-0 Central

NUEVA FORMA DE COMPETIR

El primer triunfo de Lucas Pusineri al frente de Independiente llegó de forma inmejorable. El Rojo borró de la cancha a Rosario Central y lo goleó por 5-0, en un trámite que ya desde el primer tiempo pareció resuelto. Intensidad, verticalidad y eficacia fueron los conceptos de los que se valió el conjunto de Avellaneda para frenar el buen andar de los dirigidos por Diego Cocca. Aunque desde la pizarra no hubo grandes diferencias -ambos utilizaron un 4-4-2, aunque Pusineri le dio más libertad a Domingo Blanco en la base- fueron la determinación de uno y otro, así como el tempranero gol de Alexander Barboza, los elementos que comenzaron a inclinar la balanza.

Independiente salió decidido a llevar adelante su plan: presión intensa en campo rival, y llegar al arco custodiado por Jeremías Ledesma. Tras abrir el marcador en una de las tantas jugadas preparadas que intentaron, los de Pusineri no regularon en sus esfuerzos, sino que continuaron enfocados en su plan de partido. Rosario Central fue incapaz de bajarle a un equipo necesitado del triunfo y de volver a convencer a su público. El Rojo dominó desde el compromiso de todos sus futbolistas en recuperar la pelota y no estar, sino transitar -rápido- por el campo. El cambio de ritmo de Domingo Blanco, la gran tarde de Cecilio Domínguez y las buenas intervenciones de Silvio Romero y Leandro Fernández, acercaron al local al gol con mucha frecuencia. Cuando los laterales se sumaron, la resistencia Canalla -con una última línea muy improvisada debido a ausencias obligadas- no pudo más.

El Rojo dominó desde el compromiso de todos sus futbolistas en recuperar la pelota y no estar, sino transitar -rápido- por el campo.

Cada vez que la visita intentó salir, por carril central con los apoyos de Marco Ruben o por las bandas con la velocidad de Ciro Rius y Lucas Gamba, se chocó ante el gran posicionamiento, lectura y despliegue de Lucas Romero, quien permaneció cerca de la última línea para relevar a sus compañeros, y con sus interrupciones a la transición rival le permitió a Independiente mantenerse en ataque. El volante central se encargó de eso, y luego, entre todos, pero principalmente con un gran nivel de Domínguez, Pusineri vio cómo su equipo creaba ocasiones con facilidad. El atacante paraguayo, si puede enfocarse a la finalización y no a la creación, es un futbolista diferencial. Sólo le faltó marcar su gol, al que los otros atacantes -Fernández, Braian Romero, Silvio Romero y hasta el ingresado Andrés Roa- pudieron encontrar en buenas jugadas colectivas. Justo antes del clásico de Avellaneda, Independiente cortó una racha de cuatro sin ganar, se reconcilió con su público y brilló en una fase concreta del juego: la transición defensa-ataque. La goleada es, además, un adelanto de lo que Pusineri quiere ver en su equipo: compromiso, presión y verticalidad. Las características de un plantel con mucha velocidad y capacidad para atacar espacios abiertos encajan con esos conceptos. De hecho, en esta Superliga, el déficit de Independiente estuvo en la poca inventiva para crear ventajas desde su ataque posicional prolongado. El nuevo ciclo, como se esperaba, ya busca otra forma de competir.