CUESTIÓN DE EFICACIA

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Estudiantes volvió a quedarse con el Clásico de La Plata tras imponerse 1-0 ante Gimnasia en el Bosque, con un golazo de Mateo Retegui, la gran figura del partido. El juvenil delantero mostró su ya clásico despliegue físico para exigir a la última línea, y esta vez sí pudo anotarse en el marcador. Así, el Pincha estiró su buena racha (tres victorias al hilo) y mantuvo otra vez la valla invicta para respaldar con resultados al ciclo de Gabriel Milito, quien hace una semanas parecía tener un pie y medio afuera del club.

Por tratarse de un clásico con muchos alicientes, no extrañó que dijeran presente las imprecisiones y el nerviosismo. Sin embargo, Estudiantes inició con la idea de hacerse dueño del encuentro y progresar con pelota desde el fondo, vía Jonatan Schunke y Juan Fuentes. El dominio fue claro en los primeros minutos, pero Gimnasia no tardó en adelantar sus líneas para presionar con mayor agresividad sobre el poseedor. Además, el Lobo marcó personalmente a dos creativos como Gastón Fernández -con su oficio, sacó de quicio a más de un rival- y Enzo Kalinski. Por ende, el Pincha se repitió en envíos largos hacia Mateo Retegui -vivió fajándose con los centrales- en busca de una segunda jugada que, por el escaso apoyo de los mediocampistas, no surtió efecto. Entre José Paradela y Matías García le dieron dinámica y un aceptable ritmo a la circulación de Gimnasia, pero al Lobo le costó traducir el dominio en peligro. En cambio, para los de Milito, el negocio estuvo claro: las bandas. Allí, la velocidad de Manuel Castro y Edwar López fue una amenaza latente. Con lanzamientos, Estudiantes podía desorientar a la defensa tripera con buenos desmarques y arrastres de ambos extremos.

Ya en el complemento, Estudiantes retomó la premisa de avanzar con pelota dominada, encontrando, una vez más, a un Gastón Fernández capaz de juntar a su equipo con dos o tres toques, conducir y descargar. Fue así que Estudiantes llegó al gol tras una excelente combinación de la Gata con Retegui, quien controló y sacó un disparo inatajable para Alexis Martín Arias. El Pincha, que ya había dejado en evidencia la fragilidad de la defensa tripera, tuvo la eficacia que le faltó a los dirigidos por Diego Armando Maradona. El ánimo del conjunto local se derrumbó por completo al verse en desventaja, algo que ya es habitual: sus únicos triunfos fueron en partidos que pudo comenzar ganando. Esta vez, Nicolás Contín falló una chance clara y, en la jugada siguiente, el Pincha sacó ventaja para luego defenderla sin pasar grandes sobresaltos. Schunke y Fuentes se mostraron sólidos, mientras que el ingresado Nahuel Estévez dio oxígeno en mitad de cancha.

Los proyectos son muy importantes para consolidar una idea y un plantel competitivo. Pero sin resultados no hay proyecto que avance. Milito estuvo en la cuerda floja por el pobre rendimiento. Sin embargo, con tres victorias consecutivas (derby incluido), ahora respira y ve cómo el Pincha, además de alejarse del descenso, mira con buenos ojos el horizonte. Mérito -también- de la Comisión Directiva encabezada por Juan Sebastián Verón, quien se mostró convencido pese a la racha negativa. No cortó el ciclo y decidió apostar fuerte por la continuidad del entrenador. Será una semana alegre para Estudiantes: la sonrisa de haber ganado el clásico, estirar el invicto ante su máximo rival (no pierde desde 2010) y la emoción de concretar el ansiado regreso a 1 y 57.

28/08/2005: EL CLÁSICO QUE LO CAMBIÓ TODO

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