Estudiantes 1-0 Patronato

DESAHOGO, TRES PUNTOS Y POCO MÁS

Las tres derrotas consecutivas fueron una alarma para Estudiantes de La Plata. Condicionado por su falta de efectividad y solidez defensiva, el “Pincha” necesitaba retomar la senda del triunfo. Y así lo hizo como local ante un Patronato que volvió a mostrar credenciales para dar pelea. Gabriel Milito optó por un 4-4-2 en desmedro del 5-3-2 utilizado en anteriores encuentros. La búsqueda consistió en un equipo corto y solidario -en ataque y defensa-, con jugadores en posiciones acordes para explotar virtudes y maquillar falencias. No obstante, el primer tiempo estuvo lejos de lo imaginado por el entrenador.

A Estudiantes se lo vio partido y sufriendo en el retroceso cada vez que Patronato salió en transición; principalmente en las bandas, donde el conjunto platense tiene un déficit muy marcado. Facundo Sánchez está lejos de ser garantía defensiva y Facundo Mura, aunque realiza bien las coberturas, por momentos sufre el jugar con perfil invertido. En ese contexto, Gabriel Ávalos y Lautaro Comas, volantes externos en la visita, fueron una pesadilla constante dando amplitud y descargando para que Santiago Briñone y Julián Chicco ataquen por dentro. El juego directo de los dirigidos por Mario Sciaqua es un arma práctica y efectiva, tal es así que tres situaciones no terminaron en el fondo de la red por cuestión de centímetros.

Sin claridad desde el eje, fueron Manuel Castro y Diego García los que aportaron su cuota de verticalidad y dinamismo para que Estudiantes pisara el área rival. Los uruguayos no son jugadores que prioricen la pausa. Sus mejores versiones aparecen cuando desequilibran y tienen espacios para correr, imponiéndose en el uno contra uno vía gambeta y conducción. En más de una ocasión, ellos dieron oxígeno al equipo cuando peor la pasaba en defensa y también cuando carecía de inventiva en zona de gestación. Y por ese camino llegó el gol, que terminó convirtiendo -el siempre cumplidor- Iván Gómez en modo llegador para capturar un rebote y empujar la pelota al fondo de la red.

En el complemento, Estudiantes cedió la posesión, replegó en campo propio y apostó al contraataque. Con Mateo Retegui (por Federico Gónzalez, lesionado) y Diego García en punta, Milito reacomodó al equipo en su ya característico 5-3-2. El Pincha pudo haber ampliado la ventaja de contraataque, como también haber sufrido el empate ante la insistencia de Patronato. En un encuentro que se tornó golpe por golpe, Mariano Andújar y Nelson Ibáñez le pusieron candado a sus arcos y Estudiantes se quedó con un triunfo que le sirve para escapar a la tabla de los promedios. Logrado el desahogo, aún tiene mucho por mejorar: fortaleza defensiva, calma y precisión en los últimos metros. Milito, estratega capacitado, deberá seguir trabajando en el encaje de las piezas y la aparición de nuevas variantes.