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DE LOS NERVIOS AL ÉXTASIS DE CAMPEÓN

El ambiente y el homenaje a Diego Armando Maradona avizoraba una noche mágica en La Bombonera. Cuando la pelota empezó a correr, Boca captó la ansiedad de la gente y los nervios, se trasladaron al juego. Largo e impreciso, el Xeneize no pudo imponer condiciones en el primer tiempo, salvo esporádicos momentos donde el desequilibrio individual hizo pesar la diferencia entre los objetivos de uno y otro.

El estruendo del gol de Atlético Tucumán agudizó el nerviosismo. El campeonato estaba a un paso y el juego de Boca no era confiable. Gimnasia planteó su clásico 4-4-1-1 para cortar y e intentar salir rápido con mucha gente. En este tramo del partido, Maximiliano Cuadra tuvo a maltraer a Frank Fabra y el Lobo generó alguna buena ocasión de gol. Con las líneas muy separadas, fue Jorman Campuzano quién tiró del carro en varias oportunidades para progresar en el campo. El colombiano redondeó otra actuación formidable con 89% de pases completos y siempre bien posicionado para cortar. Sin el suficiente apoyo de Pol Fernández, el juego de Boca siempre careció de profundidad y se limitó al desequilibrio en bandas.

El segundo tiempo fue distinto. Gimnasia perdió la aprehensión táctica y Boca comenzó a dominar desde el juego el trámite del partido. La lesión de Carlos Zambrano obligó a Miguel Ángel Russo a improvisar con Campuzano como central. Esto permitió el ingreso de Nicolás Capaldo, importante en la presión para mantener acorralado a Gimnasia y, a su vez, dejó en manos de Pol el manejo de la mitad de la cancha. Como ante Colón, el ex Godoy Cruz y Racing creció en el segundo tiempo.

Boca acorraló a Gimnasia en el segundo tiempo.

Empujado por el resultado en Tucumán, Carlos Tévez sacó la cara por el equipo: su 2020 viene siendo excelente y con la confianza por las nubes. Tras varias oportunidades de gol claras, una buena jugada entre Fabra y Sebastián Villa -que cada vez se entienden más-, dejó a Tévez de frente al arco, al gol, al título. Los nervios y la ansiedad lo hizo retroceder demasiado en el campo, tanto que Gimnasia tuvo una inmejorable chance para convertir con un cabezazo de Jonathan Agudelo. El final del partido desató el éxtasis. Boca se consagró campeón de la Superliga 19/20 gracias a un sprint final descomunal, y un amor propio a prueba de balas.