Argentina 2-0 Chile | Preolímpico 2020

LA SUMA DE LAS PARTES

Fernando Batista debió irse a dormir muy contento tras el enfrentamiento de Argentina ante Chile. Es que, además del triunfo, la Selección Sub-23 tuvo una actuación muy completa en todas sus líneas, ante un rival que había disputado dos encuentros, con victorias en ambas, y muy bien justificadas. De seguro, mucho tuvo que ver el gol tempranero de Nicolás Capaldo, la gran figura del encuentro. El volante de Boca, además de convertir de gran forma, se multiplicó por toda la cancha para imponerse en duelos e interrumpir con constancia los ataques del conjunto chileno. Técnicamente, Capaldo es un futbolista aún por pulir; pero su despliegue físico y lectura es de gran valor para que la Selección realice bien las transiciones defensa-ataque y ataque-defensa. Y eso ayuda a cualquier equipo.

Junto a Capaldo, Fausto Vera jugó un partido muy completo al mismo tiempo que su entrenador en Argentinos Juniors, Diego Dabove, debía de extrañarlo en la derrota ante Unión. El cinco de Argentinos corre muy bien la cancha; siempre está en buena ubicación y atento para realizar relevos a sus compañeros. Además, es una garantía en la distribución de la pelota.

A los costados del doble pivote, Julián Álvarez y Agustín Urzi realizaron grandes aportes para edificar el triunfo. Empezando por el de River, asistió en el primer gol tras recortar de derecha hacia el centro hamacándose con el cuerpo para engañar a la defensa, hasta filtrar para Capaldo. El atacante obligó en casi todas sus intervenciones, y coronó su buena actuación con un excelente manejo de la pelota parada, una vía por la que Argentina siempre creó peligro. Por su parte, Urzi jugó con la intensidad que lo caracteriza; siempre exigiendo a su marcador y atento para hacerse de la pelota tras imprecisiones del rival. Pero lo que marcó su partido fue que no escatimó esfuerzos a la hora de realizar apoyos defensivos a su compañero de equipo, Claudio Bravo.

Si el triunfo comenzó a gestarse en el mediocampo, terminó de ser tal en la sobria actuación de toda la defensa, incluído el arquero Facundo Cambeses. El joven arquero de tuvo atajadas de mucho mérito cuando la ventaja sólo era de un gol. Luego, de derecha a izquierda, Marcelo Herrera contribuyó a ser vía de escape para asentar al equipo en campo rival, aprovechando la tendencia de Álvarez de ir hacia al centro; Nehuén Pérez y Facundo Medina estuvieron sólidos en los duelos individuales, siendo el primero autor del segundo gol; Claudio Bravo, por su parte, mejoró en demasía la actuación que brindó en su debut, prevaleciendo siempre en la marca cerca de su arco, y siendo un factor importante a la hora de presionar y anticipar en campo rival.

Tras encontrar la ventaja, Argentina cedió la pelota y eligió defender menos metros, lo que afectó las participaciones de Adolfo Gaich y Nahuel Bustos. El joven de Talleres reemplazó a Alexis Mac Allister y cumplió con la función defensiva de tapar a Tomás Alarcón, capitán y organizador chileno. El goleador de San Lorenzo, en cambio, se las ingenió para luchar en las alturas, y realizó un gran desgaste en inferioridad numérica. Ninguno de los dos delanteros pudo brillar desde lo individual, porque la noche colombiaba fue otra cosa: suma de las partes para justificar la rápida ventaja obtenida, y recoger la sensación de que el plantel argentino, lleno de buenas individualidades, va camino a ser un equipo.