EMOCIONES Y VAIVÉNES

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El ciclo de Ramón Díaz como entrenador de Independiente se había terminado tras cuatro derrotas en las primeras cuatro fechas del Clausura 2012. Fue Cristian Díaz quien asumió como técnico interino, y su debut sería nada más y nada menos que en La Bombonera, ante Boca. El equipo de Julio Falcioni venía invicto: tres derrotas y un empate. Nombre por nombre, el Xeneize era muy superior. El clásico estuvo lleno de emociones.

Las emociones llegaron de arranque. Apenas 36 segundos se tardó en ver el primer gol. Para sorpresa de propios y extraños, el que pegó primero fue Independiente. Ernesto Farías luchó con los centrales y la pelota le quedó al juvenil Patricio Vidal, que de zurda, puso el 0-1. El “Rojo” había salido herido y con ganas de revertir la situación. En cancha tenía a Ruso Rodríguez; Eduardo Tuzzio, Julián Velázquez, Gabriel Milito, Osmar Ferreyra; Fabián Monserrat, Hernán Fredes, Roberto Battión, Patricio Rodríguez; Ernesto Farías y Patricio Vidal.

A los seis minutos llegaría otra alegría para la parcialidad visitante: Ferreyra, de tiro libre, puso el 0-2. Y a esa altura, nadie creía lo que estaba viendo. Facundo Roncaglia, de cabeza, descontó rápidamente para Boca, que tenía en cancha a Agustín Orión; Franco Sosa, Rolando Schiavi, Matías Caruzzo, Facundo Roncaglia; Pablo Ledesma, Cristian Erbes, Juan Sánchez Miño; Juan Román Riquelme; Orlando Gaona Lugo y Santiago Silva. La lógica parecía acercarse con el dominio Xeneize, pero Independiente volvió a pegar, esta vez, con un gran anticipo de Farías a los centrales locales: 1-3. Sobre el final del encuentro, Boca volvió a descontar. Tras un rebote, la pelota cayó en el botín mágico de Riquelme, que con velocidad, clase, y la ayuda de otro desvío, conectó con la red. Al descanso, las cosas se iban 2-3.

Boca realizó variantes ofensivas: Caruzzo le dejó su lugar a “Pochi” Chávez, lo que provocó que Roncaglia pase a la saga y Miño al carril izquierdo. Además, el Xeneize no necesitaba mucha creatividad para lastimar a la defensa de Independiente. A través de la pegada de Riquelme, en cada pelota podía llegar al gol. Y así sucedió: tras una mala salida de Ruso Rodríguez, otra vez Roncaglia volvió a empujar al gol. Era el 3-3, con más de 40 minutos por jugar. El triunfo de Boca parecía cuestión de minutos: Ledesma, Miño, Chávez, Riquelme y Silva eran demasiado para una defensa improvisada con Tuzzio y Ferreyra de laterales. A los 30 minutos del complemento, tras un centro desde la izquierda, Ledesma hizo gala de su llegada al gol y decretó el 4-3. Era una remontada espectacular. Independiente ya jugaba con más voluntad que fútbol. Sin Vidal, pero con Parra, y ya con su capitán Milito afuera por lesión. Boca había hecho el desgaste, por lo que en los últimos 15′ se replegó en su campo.

En el último minuto, un centro bombeado fue cabeceado por Tuzzio hacia el corazón del área chica. Farías volvió a ganarle a todos y el público rojo deliraba en la tercera bandeja con el 4-4. Parecía ser ese el broche a un show de goles y emociones. Ninguno de los dos equipos merecía irse con las manos vacías. No obstante, hubo más. Con Boca en busca del gol del triunfo, “El Tecla” Farías quedó mano a mano con Schiavi, éste falló en el cierre y el goleador enfiló mano a mano ante Orión. Definió con una frialdad conmovedora, pinchandola con exquisitez por encima de Orión para que Independiente sume sus primeros puntos en el torneo y haga historia en La Bombonera con un inolvidable 4-5.

Aquel triunfo fue determinante para que Cristian Díaz continúe al mando del equipo. El andar del Rojo fue mejorando en aquel torneo, pero en el nuevo semestre y pese a la llegada de varios refuerzos, los resultados fueron malos y Américo Rubén Gallego se calzó el buso para intentar enderezar la nave, aunque tampoco tuvo éxito. Por su parte, Boca perdió las chances de ser campeón en las últimas fechas, cuando Arsenal, el futuro campeón, lo goleó por 0-3 en La Bombonera.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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