El coraje de Mataderos

EL CORAJE DE MATADEROS

El 27 de mayo de 2006 se disputó uno de los mejores partidos que la B Nacional nos regaló en toda la historia. El Chateau Carreras (hoy Estadio Mario Alberto Kempes) fue el escenario; la final por el segundo ascenso, el marco y sus protagonistas: Belgrano y Nueva Chicago. Un partido de ritmo trepidante que tuvo de todo: seis goles, expulsiones, penales y un vibrante alargue.

Esta final por el segundo ascenso enfrentaba al campeón y subcampeón del Clausura 2006. Verdinegros y celestes habían igualado en 35 puntos en la tabla de posiciones al término de la última fecha y el título quedó en manos de los primeros a raíz de la diferencia de gol: Chicago tenía un gol más, y gracias a ese tanto se aseguró la vuelta olímpica y el derecho de jugar la final por el primer ascenso ante Godoy Cruz, el campeón del Apertura 2005. Sin embargo, la suerte fue para los tombinos, quienes avanzaron a la máxima categoría triunfando en Mendoza. Así entonces, los dirigidos por Rodolfo Motta debieron volver a jugar tres días después la ida ante los cordobeses por el segundo ascenso, a los cuales se impusieron por 3 a 1 en un partido muy picante. La revancha, cuatro días después, ya daba indicios de ser épica.

Aquel sábado de mayo los locales, bajo la conducción de Carlos Ramaciotti, tenían la oportunidad de revertir en su tierra la derrota de días anteriores en la cancha de Ferro, y para eso cargaban con la necesidad imperiosa de ganar por dos goles para forzar un alargue, o por tres o más goles para ganar directamente. En La Docta había mucha ilusión para con el Pirata, un equipo que había empatado en puntos con su rival de turno y que llegaba con una semana de descanso. Por su parte, el Torito de Motta tenía tres resultados posibles: ganar, empatar o perder por un gol de diferencia.

#BELCHI06

Al comenzar el partido, ya se vislumbraba un trámite intenso, con los locales presionando y probando de media distancia y con Chicago esperando agazapado las contras. Sin embargo, el joven arquero Daniel Vega le aportaba seguridad bajo los tres palos a una defensa visitante que tampoco padecía muchos sobresaltos. A falta de un minuto para terminar el primer tiempo, César Carranza, el 10 verdinegro, le ganó la posición a Gastón Turus y este debió bajarlo antes de la puerta del área. El Pirata al entretiempo con uno menos. En la segunda parte, Motta soltó a sus muchachos, que comenzaron a lastimar. Luego de dos situaciones clarísimas de Carranza, el juez Rafael Furchi cobró protagonismo nuevamente: Vega derribó en el área a Mariano Campodónico en lo que fue una sanción acertada: roja para el uno y penal. Penal que el mismo Campodónico cambió por gol. Los piratas se ponían en partido y esa inyección anímica se ratificó minutos después, cuando Walter Bustos igualó la serie con un cabezazo. De esta manera, Belgrano logró empardar y empujó hasta el final, incluso cuando Germán Noce vio la tercera roja de la noche. Al término de los 90 reglamentarios, la tensión era completa. Miles de almas cordobesas arengaban a sus players, quienes saldrían al suplemento 9 contra 10.

En los primeros 15 minutos extra, el partido se estancó. Los celestes empujaban pero se encontraban con un verdinegro bien plantado, que no dejaba espacios. No obstante, tras un envío al área, Marcelo Barreña derribó en el área a Javier Liendo y el juez oriundo de Ramos Mejía volvió a pitar la pena máxima a favor del local. Nuevamente Campodónico anotó y así encaminaba a los de La Docta al ascenso sin escalas. El estadio era una caldera y la historia parecía escribirse con tinta celeste. Sin embargo, el Torito sacó fuerzas ante la gran adversidad y, tras una gran corrida del zurdo Carranza, Cristian Wernly apareció por el segundo palo para reavivar las esperanzas de los visitantes. A un minuto del entretiempo, la serie quedaba igualada.

A partir de allí nada sería igual. Es que el equipo de Ramaciotti estaba sufriendo el cansancio puesto que ya no podía sostener el golpe por golpe que caracterizó al partido. Por eso, Motta les indicó a sus muchachos que vuelquen el juego sobre los costados para aprovechar la velocidad del 10 y generar así situaciones de 2 contra 1 mediante centros atrás. Y equivocado no estaba. A los 8 minutos, Cristian Pellerano gambeteó y abrió para Carranza, este quedó mano a mano, definió al palo y Lucas Simón apareció para capitalizar el rebote. Belgrano se derrumbaba física y futbolísticamente y el Torito sacó pecho. Tal es así que cuatro minutos después, Simón se escapó por el atajo embriagador del desprotegido andarivel izquierdo, se enfrentó al arquero y la jugó al medio, donde se situaba Pellerano, quien convirtió con el arco vacío. Se terminó. Definitivo. 3 a 3. 6 a 4. Nueva Chicago ascendió a Primera División en un partido donde pasó de todo y donde realizó -posiblemente- la mayor hazaña de su historia. Motta, Carranza, Pellerano y compañía deliraron tras el pitazo de Furchi y dieron rienda suelta a un festejo que combinó algarabía con desahogo. Como en 2001, Mataderos y la gloria volvieron a darse la mano en un desenlace de temporada que no condijo para nada en lo que ocurrió un año después.