Carlos Tévez 2014.

TÉVEZ NO DEBÍA ESTAR EN BRASIL 2014

La generalización es algo tan habitúal como erróneo. A nivel social, todos tenemos distintas ideas y posturas ante un mismo hecho. Más aún en materia futbolistica. Por eso, el tildar al delantero de Juventus, Carlos Tévez, como «el jugador del pueblo», estamos generalizando de manera inapropiada. ¿A quienes representa el ex Boca? Difícilmente a toda la población Argentina. Su exitosa carrera se potenció junto con una dura historia de vida y un carisma particular. Por eso el constante pedido a Alejandro Sabella para que lo convoque al Mundial de Brasil, pero sin embargo, «Pachorra» tiene sus argumentos, y todos son válidos.

En primer lugar, cuesta descifrar cual fue la función de Tévez cada vez que le tocó defender la camiseta albiceleste. Los problemas casi siempre son colectivos, es cierto, pero Carlitos no es conductor, no sabe bajar a recibir para asociarse de frente al arco. Difícilmente se lo pueda ver pegado a la raya, desbordando al marcador lateral. Como delantero centro se pierde entre los centrales por su baja estatura, y se requiere de un funcionamiento ofensivo casi perfecto para poder asistirlo. Entonces, la única opción es jugar como segunda punta, por detrás de un delantero centro y, en el caso de la Selección Argentina, por delante del mejor jugador del mundo: Lionel Messi, un jugador que no es incompatible con el ex Manchester United, pero si al que le cuesta coordinar movimientos asociados con la misma facilidad que lo hace con su viejo amigo, Sergio Aguero. Entonces, el mito de que desde lo futbolistico la no convocatoria de Tévez es injusticable, se derrumba. Ezequiel Lavezzi y Rodrigo Palacio, dos de las variantes de Sabella, se encuentran también en momentos increíbles de su carrera. El ex delantero de San Lorenzo no solo consiguió hacerse un lugar dentro de los titulares de un equipo plagado de figuras como lo es el PSG, sino que terminó siendo determinante y uno de los principales laderos del sueco Zlatan Ibrahimovich. Lavezzi, rápido y picante como Tévez, posee mejor juego lateral. Puede jugar como extremo, sobre la raya, y hasta no extraña vérlo retroceder por algún carril. A esto,se le suma que «Pocho» no es un improvisado a la hora de jugar por el centro y detrás de una referencia de área, y ya lo demostró en Napoli, haciendo dupla con Edinson Cavani.

Por su parte, Palacio se encuentra en un particular momento de su carrera. El ex Banfield y Boca siempre resultó ser un wing, desequilibrante por su velocidad y difícil de marcar en espacios largos, pero su falencia se encontraba a la hora de definir. «La Joya» supo centrar cientas veces a la cabeza de Martin Palermo, así como desperdiciar mano a mano ante los arqueros. Tras su gran paso por el Genoa, llegó al Inter de Milán más maduro futbolisticamente. Hoy se lo ve jugar más metido en el área, más goleador que nunca y figura exclusiva del conjunto interista. Lleva 17 goles -solo uno menos que Tévez-, en un equipo que lejos está de parecerse al ya campeón Juventus: 39 puntos separan a ambos equipos. Dadas las condiciones entonces, Palacio podría funcionar como reemplazante natural de Gonzalo Higuaín, cosa que «El Apache» difícilmente lo haga por sus condiciones más técnicas que lo llevan a jugar fuera del área. Además, el ex Banfield rindió cada vez que jugó, y mostró un buen entendimiento con sus compañeros de ataque, aportando constante diagonales hacia el centro y los costados, o creando espacios para los que llegan de atrás. En definitiva, tanto como Lavezzi y Palacio se muestran como jugadores que aportan mayor capacidad de resolución y adaptación a las necesidades del ataque argentino. La figura de Tévez en la Selección es una verdadera incógnita, y su pasado reciente indica que nunca se mostró cómodo, muestra de ello son sus constantes choques con los defensores rivales en la última Copa América.

Pero si desde lo futbolistico se puede explicar su ausencia, desde el lado grupal los argumentos sobran. Sabella no debe dar explicaciones de la no convocación a un jugador que nunca formó parte del proyecto. La razón es esa misma. Cuando las papas quemabas en Colombia, Messi y cía sacaban adelante a Argentina y encaminaban todo hacia una cómoda clasificación. Mientras tanto, Tévez declaraba que «La Selección te quita prestigio» y se mostraba cansado, sin ganas de exponerse a más críticas. Esto no cayó para nada bien en el seno del plantel. Por eso Sabella decide reforzar el grupo. Su mensaje no es solo para las cámaras, sino que es el mismo que respeta puertas para adentro. El entrenador gana en credibilidad y así es más fácil trabajar, convencer, aspirar a algo importante. Nadie niega la trayectoria de Tévez -eso sería ser necio-, pero la rebeldía y el peso propio del delantero puede resultar contraproducente para la armonía de un plantel que confía en si mismo y se apoya de manera recíproca.

Los resultados en el Mundial de Brasil 2014 serán seguramente los que definan cual es el veredicto popular. Incluso, pareciera que solo un título le permitiría a Sabella salir ileso de cualquier tipo de crítica sobre la no convocación de Tévez, pero sin embargo, el ex entrenador de Estudiantes tomó la decisión correcta al mantener sus convicciones y no dejarse imponer un jugador por la presión mediática.