EL SENTIDO DE PERTENENCIA

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El sentido de pertenencia es sentirse parte de un grupo, una sociedad o una institución. Generalmente, el primer núcleo con el que se experimenta esto es con la familia, lazos no elegidos pero que se fortalecen con el pasar de los años. Sin embargo, hay otras relaciones que sí se eligen y que terminan generando vínculos mas fuertes. El fútbol no es la excepción. El sentido de pertenencia de los hinchas hacia sus clubes, la fidelidad y el amor puro que tienen es característico de este deporte, pero en esta nota quiero hacer hincapié en el sentimiento del futbolista para con los clubes que le prestaron la camiseta en su carrera.

Cuando los chicos son chicos y no son nada más que futbolistas en potencia, pasan horas y horas en el club de su barrio, entrenando para los torneos de baby y compartiendo el tiempo con sus amigos. Muchas veces, ante la triste realidad de padres que deben trabajar todo el día, encuentran en esas canchitas la contención suficiente para desenvolverse en el juego más lindo de todos de manera casi recreativa y olvidar sus problemas.
La rompen en fútbol 5, se hacen un nombre en el boca a boca, hasta que algún representante de algún club de algún barrio va a ver cómo juega ese pibe. Descubre que pone bien el cuerpo y nadie lo puede pasar, que aguanta muy bien la pelota y tiene porte de crack. Que gambetea con mucha facilidad a los chicos de su edad o que define con una tranquilidad envidiable. Lo llevan al club a jugar en cancha de 11. Allí entrena todos los días, por la mañana, por la tarde, o ambas. Debe hacer muchos sacrificios para poder cumplir los horarios y seguir su sueño. Probablemente se vea obligado a dejar el colegio. Casi con seguridad no podrá salir de noche con sus amigos y hacer muchas otras cosas. Pero el pibe sigue yendo a su club, porque ahí comparte equipo con otros veinte y tantos pibes con su misma realidad. También ahí, tiene varios profesores que además de darle indicaciones futbolísticas, lo contienen, aconsejan, y acompañan. Ni hablar de los juveniles que se van a vivir solos a otra ciudad para jugar y deben vivir en las pensiones de los clubes. Más tarde, ese club le da su primer sueldo, con el que el pibe va feliz a su casa y puede comprar una casa para sus viejos, o ayudarlos a pagar las cuentas. Si tiene suerte, viste los colores del equipo en la Primera y se hace un lugar en el corazón de la hinchada. No debe haber satisfacción tan grande como que coreen tu apellido en una cancha.
Toda esta reseña de la infancia del futbolista promedio argentino (hay excepciones, claro) sirve para ilustrar las razones del sentido de pertenencia que suelen sentir para con su club de origen. El que los formó como jugador y persona, que les dio amor, y cuyo amor retribuyen más tarde volviendo para terminar su carrera, siendo DT, o ayudando desde algún otro lado.
El disparador de este texto es el tremendo mercado de pases que realizó Argentinos Juniors. Hace 6 meses, se había producido la vuelta de Claudio Borghi campeón como jugador y como técnico- y de Leonardo Pisculichi. Ahora, contrató a Germán Basualdo, que formó parte del plantel que salió campeón en 2010, Cristian «Lobo» Ledesma, el mejor 5 del país, quien realizó todas las inferiores en La Paternal y jugó varios años en la Primera, Matías Caruzzo, capitán de aquel equipo que alcanzó la gloria, y la frutilla del postre, Juan Román Riquelme, que se fue del Bicho a los 18 años sin haber debutado, pero que tras su conflictiva salida de Boca, eligió agradecer a quienes lo formaron antes que otras ofertas millonarias que tenía. Ninguno de ellos tenía la obligación de volver, todos podían haber elegido otras opciones que superaban económica y futbolísticamente la oferta del Bicho, sin embargo, sintieron que esa cuerda roja que los une desde hace mucho, estaba tirando un poco. El 10 ya había tenido otra vuelta triunfal. En 2007 decidió volver a Boca con 27 años, desechando una oferta del Manchester United de Ferguson.
La lista de futbolistas que siguieron ese camino es interminable. Sólo en los últimos años se destaca, por ejemplo, Juan Sebastián Verón, que retornó a Estudiantes con 31 años mientras todavía podía jugar varios años más en Europa, para ganar varios torneos locales y la Copa Libertadores. En la misma ciudad, pero de la vereda de enfrente, los hinchas de Gimnasia le agradecen a Guillermo Barros Schelotto haber vuelvo a un club casi descendido para intentar revertir la ecuación, y, de última, sufrir todos juntos.
Cuando Newell’s, en 2012, estaba último en la tabla de los promedios y el descenso tocaba la puerta, se vio una de las mayores muestras de sentido de pertenencia en nuestro país. Con la nueva dirigencia ya habían vuelto Lucas Bernardi y Diego Mateo. El técnico Gerardo Martino, que venía de dirigir a Paraguay en Sudáfrica 2010, decidió retornar a Rosario para dar una mano. Llamó a varios ex leprosos y apeló a su amor por el club. ¿El resultado? Volvieron  Maxi Rodriguez, Ignacio Scocco, Gabriel Heinze, el Piojo Manso, y hace 6 meses, Ever Banega. Todos con buen presente en el exterior. Todos con un gran cariño por Newell’s, que terminó siendo más fuerte.

River descendió por primera vez en su historia el 26 de junio de 2011 e inmediatamente, Fernando Cavenaghi y el Chori Dominguez se pusieron a disposición de Almeyda, otro que había vuelto porque extrañaba el Monumental. La dupla ofensiva la rompió y llevó nuevamente al Millonario a su lugar. Ese mismo año, Paulo Ferrari se sumó a las filas de su querido Central para buscar el ascenso. El Rolfi Montenegro, el Pocho Insúa y Gaby Milito regresaron a Independiente en los últimos 2 años. Diego Milito retornó a Racing hace algunas semanas, como el Pitu Barrientos a San Lorenzo Ejemplos sobran.

«Porque los jugadores me van a demostrar, que salen a ganar, quieren salir campeón, que lo llevan adentro, como lo llevo yo…» se escucha en todas las canchas del país. El hincha se siente satisfecho en la ilusión de que el jugador es tan hincha como él, que siente esa camiseta, que es capaz de llorar, sufrir y dejar todo por los colores de ese amor. Cada tanto, aparecen estas vueltas que nos llenan de placer y orgullo.

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Estudiante de Historia en la UBA. A veces oficio de periodista. Hincha y socio de Argentinos Juniors.

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