LO IMPORTANTE ES LO QUE PASA ADENTRO DE LA CANCHA

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Cuando veas periodistas que le cargan a Jorge Sampaoli toda la responsabilidad de este momento, acordate: Sampaoli no da entrevistas individuales, sólo habla en conferencia de prensa. Cuando veas periodistas hablar de jugadores de fútbol como si fuesen asesinos, acordate: el plantel no habla con la prensa.

Ayer Sampaoli habló en conferencia de prensa. Se mostró optimista y señaló los merecimientos del equipo en el partido. Ni dos segundos pasaron que ya lo estaban crucificando: que parecía más un filósofo, o un libro de autoayuda. Que no veía la realidad, no era autocrítico, que el Bielsismo otra vez viene a destruirnos y a hablar de merecimientos.

Una posibilidad contra esto: que Sampaoli no hable más. Ni en conferencia de prensa. ¿Cuál es el fin de tener la palabra del entrenador? ¿Comunicar al público? Estamos en 2017, puede hacerlo vía redes sociales. Ni él ni los jugadores necesitan al periodismo como nexo para llegar a la gente. ¿Cuál será la sensación de entrar a una sala llena de gente que no le interesa escuchar de fútbol sino sacarte títulos?Peor aún: estas frustrado por cumplir el sueño de tu vida pero las cosas no salen como vos lo planeas y el sueño se transformó en la peor de las pesadillas. Además, ¿que debe decir en lugar de mostrarse optimista? ¿Señalar que sí, que los jugadores no entienden, no responden, no reaccionan? ¿Reconocer que la posibilidad de consumar el peor fracaso en la historia de la Selección es muy grande? Con un vestuario destrozado y horas antes de volver a entrenar de cara al partido, aquello no resulta muy alentador. Por eso los “merecimos ganar”, “si jugamos así vamos a clasificar”.

A Sampaoli se lo debe juzgar por lo que hace su equipo adentro de la cancha. Ahí hay cosas para remarcarle: que no se avance para erradicar la Messidependencia, que Joaquín Correa, el delantero que mejor encuentra o se fabrica los espacios no esté convocado, que Di María, que Benedetto en un partido donde muy probablemente deban caer centros al área, y demás problemas fútbolísticos. Si se quiere, el descontrol de terminar insultando a un árbitro.

Si Sampaoli lee este último párrafo podría decirme: “Pero mirá que así y todo, mi equipo mereció ganar ayer”.

Y aunque no alcance, tendrá razón.
Y aunque tenga razón, no habrá alcanzado.
Y sea como sea, algunos lo crucificarán.
Otros preferiremos sentarnos a hablar del juego.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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