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FUERA DE JUEGO

La violencia fue tan ruidosa que se hizo cargo de nuestro más preciado deporte en tan poco tiempo que hasta parece común. Lo que sucedió ayer no es el disparador ni mucho menos, si no la consecuencia paupérrima de una sociedad que al parecer, está enferma. Esto no es nuevo, y ya no sorprende ni asombra. El juego quedó fuera de discusión.

Más allá de esto, hubo ciertos aspectos y comentarios que sí me sacaron de mi silla y me obligaron a reflexionar. «Tres o cuatro inadaptados», «El operativo fue exitoso», y demás atrocidades fueron partícipe de un espectáculo que nos terminó de matar como hinchas y fanáticos. Lo que se vivió fue una vergüenza insuperable, demostrando una vez más que la cultura del «Ganar o Ganar» está ayudando a que el folclore termine en violencia física.

Al comienzo del encuentro, se visualizó una bandera colgada que decía «Si nos cagan de nuevo, de la Boca no se Ban», utilizando la B como símbolo de una cargada inocente. Luego, cuando el partido se encontraba demorado por los incidentes, un drone con el fantasma de la B apareció en el cielo de la Boca. Este folclore creído como simple y astuto, empezó hace tiempo ya a generar una tensión generadora de violencia, de ira y de descarga. Inadmisible en todo sentido, porque la cargada se vuelve más cargada y al final termina siendo incontrolable.

¿A alguien le puede parecer razonable incidir contra los jugadores de un club? La idea que el simpatizante no entiende es que esto es un partido de fútbol, un deporte, un juego, al fin y al cabo. No se puede vivir el deporte como «de vida o muerte», porque termina siendo eso. La locura con la que sentimos esto es tan linda, pero juega sobre la línea del offside y nos podemos quedar fuera de juego en cualquier momento.

Todos los hinchas, inclusive los más pequeños, tienen que pasar tres cacheos para poder ingresar a un estadio y no dejan pasar de largo ni un encendedor. Dicho esto, ¿Cómo puede ser que en uno de los estadios de más prestigio en la Argentina, pasen un drone, bengalas y proyectiles? Es insólito. Indefendible y completamente repudiable que no se pueda garantizar ni la seguridad. Se ha perdido la moral y la razón en la canchas, y la violencia sólo termina generando más violencia.

Miren, observen y analicen hasta donde tuvimos que llegar para darnos cuenta de que esto se nos fue de las manos. Estamos perdiendo el razonamiento. Cuatro jugadores heridos por un gas adentro de un estadio. Los jugadores de Boca queriendo jugar el partido, parándose en la cancha para disputar el segundo tiempo. Dirigentes dentro del estadio reclamando y peleando con técnicos y jugadores. El bochorno juega en contra, juega en offside. Y ahí es cuando quedamos fuera de juego.