La enésima batalla de Napoleón.

LA ENÉSIMA BATALLA DE NAPOLEÓN

Sin tener la mano en el pecho como Napoleón, guió a su ejército a otra batalla. En busca de gloria, salió a pelear en Brasil una Guerra que parecía perdida. Cruzeiro parecía ser Inglaterra y el Mineirao tenía apariencia de Waterloo. Con personalidad, agresividad y una estrategia inteligente, River superó a su rival con facilidad y jugó el mejor partido de los últimos 5 años.

Hace algunos meses, destacaba la preocupación que provocó la renuncia de Ramón Díaz en el Mundo Riverplatense. Representante del buen juego, no parecía existir un heredero posible para el técnico más ganador de la historia millonaria. Y apareció Marcelo Gallardo. El »Muñeco» generaba una gran incertidumbre debido a su escasa experiencia. Sin embargo, el título logrado en Nacional con jugadores como Alexis Rolín, Tabaré Viudez, Álvaro Recoba y el australiano Richard Porta, daban una idea de la capacidad de conducción del joven director técnico, que daba sus primeros pasos como General. En River, le tocaría conquistar Sudamérica.

Maravillando a propios y extraños con un juego ofensivo y vertiginoso que asombró al país, River adquirió una característica poco vista en equipos anteriores: la capacidad para dar vuelta resultados adversos. En el Torneo Local, empezó perdiendo gran parte de sus partidos. Pero los enérgicos discursos de Gallardo sumados al poder de convicción del plantel, permitió revertir la mayoría de éstos. Aún con la ausencia de Kranevitter, Ponzio se vistió de conductor y se convirtió en amo y señor del mediocampo. River avanzó en el Torneo y en la Sudamericana, afrontando duelos complicadísimos como el choque contra Estudiantes, del que salió ileso en un espectacular 3-2 en el Monumental. El punto culminante de la temporada fue el duelo contra Boca. El equipo de Arruabarrena poseía un juego parecido al ejecutado por Gallardo. Pero no fue posible para ellos parar la pegada del mágico Leonardo Pisculichi, que le dio el pase al Millo a la final. Contra Atlético Nacional de Medellín, cuando la cosa se puso más difícil, volvió a aparecer ‘’Golosina’’ para empatar el encuentro y dejar las cosas abiertas. En casa, solo fueron necesarios dos centros de esa zurda inigualable para que la obtención de la Copa fuera una realidad. Gallardo hacía historia y conseguía el primer título internacional del Millonario en 17 años.

El año se terminó e inició el 2015. Con él, las decepciones empezaron a sucederse. Sumado al (otra vez) magro mercado de pases que tuvo River, que solo pudo incorporar a Gonzalo Martínez y Camilo Mayada, el Millonario perdió 5-0 contra Boca en un amistoso de Verano y encendió las alarmas. Que el Xeneize era invencible, que llegaba Daniel Osvaldo, que tenían hambre de gloria y que volvía Carlos Tévez a jugar el Mundial de Clubes. Mientras tanto, River se recuperó para ganar la Recopa Sudamericana ante el conservador San Lorenzo de Bauza. Inició la Copa Libertadores y todo fue sufrimiento. La Banda perdió en la altura de Oruro pero el grupo seguía siendo fácil. En casa, empató con Tigres y Juan Aurich pero todo sería sencillo de visitante. 1-1 contra el equipo peruano y 2-2 contra el mexicano tras estar muerto a los 80 minutos con un resultado adverso de 2-0. Ahí, River selló su clasificación. La oportunidad que apareció no podía ser desperdiciada y el Millonario ganó 3-0 en casa frente a San Jose. El 5-4 de Tigres a Juan Aurich con el milagroso gol de Enrique Esqueda posibilitó el choque entre River y Boca en Octavos de Final. El peor segundo contra el mejor primero. Gallardo contra Arruabarrena. Dos de los mejores técnicos jóvenes de la Argentina chocaban en la rivalidad por antonomasia. En los 135 minutos disputados, River fue el mejor de la serie y luego, el gas pimienta hizo el resto. El Súper Boca del Vasco eliminado, con Gallardo una vez más superándolo. El duelo contra Cruzeiro fue adverso desde el principio. Tras jugar un partido espantoso en casa que terminó con 0-1, el Millo iba a Brasil con la esperanza de marcar al menos un gol que permitiera llegar a los penales. Pero en una demostración total de personalidad con mucho fútbol incluido, River arrasó al Cruzeiro con goles de Carlos Sanchez, Jonathan Maidana y Teófilo Gutierrez, que jugó su mejor partido desde que llegó al Millonario.

Las estadísticas van y vienen. Las rachas existen y están para romperse. Y éste River de Marcelo Gallardo demostró que no hay estadística demasiado imponente ni racha demasiado difícil para romper. Con su victoria en Brasil, se convirtió en el primer equipo argentino que marcó 3 goles en el país de la Samba sin recibir ninguno. Además, pasó de ronda por primera vez en la historia tras perder en el Monumental, ganó por primera vez en el Mineirao y derrotó en un duelo directo a Cruzeiro, algo que jamás había logrado antes. Gracias a Marcelo Gallardo, River aprendió a agonizar y levantarse con más fuerza que nunca. El hincha ha recuperado la ilusión que no tenía hace mucho tiempo y se puede permitir soñar con la Copa Libertadores. Gracias a Napoleón, la batalla más importante está cerca y todo el Mundo debe saber que el Millonario va a hacer todo lo posible para salir victorioso. Eso es River.