Maurizio Sarri

EL NAPOLI DE SARRI

Con la conducción de Maurizio Sarri, Napoli sostiene un estilo ofensivo que lo ha llevado al primer puesto de la Serie A. Desde el cambio de posición de Hamsik y la figura de Allan a un Higuaín extraordinario.

Durante la pasada temporada, un humilde Empoli sorprendió al ambiente futbolístico de Europa. Equipo compacto y agresivo, mantuvo una idea de juego en aquel campo que visitó, ya sea como local o de visita, y pudo mantener la categoría. Su estilo, impropio de conjuntos que buscan no caer a segunda división tan solo un año después de haber ascendido, lo posicionó en mitad de tabla. Así, fue a buscar arriba a la Juventus en Turín, o consiguió ganar partidos ante rivales importantes.

El líder del equipo toscano era Maurizio Sarri, un hombre que llamó la atención de Aurelio De Laurentiis en el primer enfrentamiento del Empoli con el Napoli. Fue triunfo de los primeros aunque, desde ese momento, el presidente del club partenopeo comenzó a seguir sus pasos. Una vez acabada la temporada y ante la salida de Rafa Benítez al Real Madrid, Sarri se convirtió en el entrenador del Napoli. En el sur italiano, mantiene los mismos conceptos que en su anterior equipo, pero ahora dispone del plantel con mayor calidad que haya dirigido.

Sarri no tardó en bajar un mensaje a los jugadores y, con casi los mismos futbolistas que su antecesor, dio al Napoli una forma diferente de juego. Así, el equipo celeste pudo finalizar en el primer lugar de la clasificación al cerrarse la primera rueda de la Serie A, con el título moral de campeón de invierno, algo que no conseguía desde la campaña 1989/90 con Diego Maradona. En la presente liga, la escuadra no comenzó de la mejor manera, aunque el entrenador ajustó rápidamente las piezas y consiguió grandes resultados, sobre todo ante equipos grandes. Además, lo hizo con un Higuaín excelso.

Desde Empoli, Sarri llevó consigo a Elseid Hysaj y Mirko Valdifiori, dos jugadores más que importantes durante la 2014/15. Son dos de las cuatro caras diferentes -junto a Pepe Reina y Allan- que el equipo napolitano tiene con respecto al año anterior, y el lateral ha conseguido un lugar entre los once titulares. No obstante, no ha sido lo único que el DT trasladó del Carlo Castellani a su sitio actual de trabajo. Hoy, Napoli es un equipo que se mueve siempre en bloque, no existen casi espacios entre sus líneas, y lleva a cabo los principios de presión y adelantamiento de efectivos. Es decir, mientras los delanteros presionan, los zagueros se ubican en la mitad del campo para recuperar rápidamente el balón.

Comenzó la temporada bajo un 4-3-1-2 en el que Lorenzo Insigne hacía de mediapunta para lograr juntarse con Marek Hamsik y contar con los movimientos de los atacantes de frente. Los desplazamientos del talentoso italiano hacían que el equipo rápidamente encuentre juego entre líneas, e Insigne pudo filtrar varios pases con ventaja. Sin embargo, los movimientos de presión aún no estaban del todo sincronizados en las jornadas de inicio, por lo que el cuerpo técnico cambió al 4-3-3, un esquema que va de la mano con las características de los futbolistas y que ya no volvió a cambiar.

Insigne ahora parte desde la banda izquierda, aunque no duda en cerrarse al centro para participar de la cadena de pases y dejar el carril libre para el desdoble del lateral. Junto a Hamsik y Ghoulam, tienen una gran simbiosis. Napoli, con el correr de las fechas, ha añadido un criterio notable a su circulación del balón, pudiendo crear situaciones con jugadas elaboradas a un toque en las que eliminan el intento de asfixia rival. De esta manera, los de Sarri se han enfrentado a adversarios que repliegan e intentan cerrar espacios para intentar obstaculizar su principal virtud, la de ser directo con una transición rápida post robo.

La formación del mediocampo constituye un vuelco sustancial del entrenador en el equipo. Un mediocentro y dos interiores, contrariamente al doble pivote que alineaba Benítez. Jorginho, el ítalo-brasilero que jugó en Hellas Verona, se adueñó de la mitad del terreno, siendo muchas veces el primer pase en salida de balón (Reina no duda en salir con uno de los laterales si obturan los caminos hacia el volante central). Hamsik ha retrasado su punto de partida, para ser un apoyo más cercano a Jorginho en la circulación y con el fin de tener una visión más amplia de la cancha. El eslovaco aparece por cualquier sector de tres cuartos y se junta con Insigne para crear juego. Desde el otro sector, Allan, llegado del Udinese, es un elemento fundamental de la presión, ya que no se cansa de morder en la zona donde el equipo perdió la pelota; incluso, llegó varias veces al gol desde la segunda línea, atacando espacios vacíos producto de las rotaciones ofensivas.

Precisamente, en este último punto, el de la presión en campo rival, el Napoli desarrolla un trabajo de encrucijada. Similar a lo que realizó el Borussia Dortmund con Jurgen Klopp, Sarri encomienda a sus dirigidos que no vayan siempre a obstaculizar un saque de arco. Los partenopeos dejan salir y ocupan carriles centrales. Al momento en que el contrario busca escapar del ahogo y juega hacia las bandas, entra en función una presión con superioridad numérica sobre la línea de cal. En caso de robar, consiguen un ataque corto, aunque en muchas ocasiones fuerzan un lateral o un envío largo sin sentido. Diferente es el caso cuando pierden el esférico cerca del área grande rival, allí el equipo está junto y se lanza sobre zona de balón.

Cuando el conjunto contrario logra salir, Napoli se para en repliegue en 4-4-2 -con los extremos ocupando las bandas y Hamsik acompañando a Higuaín-. Allí, se ha observado un gran compromiso de José Callejón para hacer el carril y ayudar en la marca a Hysaj o Allan. La labor del ex Real Madrid ha sido productiva en muchas ocasiones, y actúa en contraste con la poca eficacia que ha tenido de cara al gol en la mitad de temporada jugada.

La línea defensiva cuenta con dos centrales que han crecido en el último tiempo y asumen riesgos de jugar varios metros por delante del arquero. Raúl Albiol y Kalidou Koulibaly destacan por someter al centro delantero y, en la mayoría de las veces, no dejarlo pivotear ante los balones largos que le llegan. El zaguero francés realizó una cantidad muy alta de anticipos en mitad de cancha, lo que permite al conjunto volver a empezar. De hecho, no han sido pocas las veces que, ante los marcajes a sus compañeros, decidió salir desde el fondo con balón dominado hacia campo adversario. Ante esos riesgos, los laterales siempre han sido asimétricos, si uno se proyecta el otro debe resguardar su zona.

De cualquier modo, la realidad de los napolitanos no podría entenderse sin el gran momento que atraviesa Gonzalo Higuaín. El delantero argentino, posteriormente a la Copa América, mostró una velocidad mayor y mantiene un estado de forma notorio. Marcó 18 goles en 19 partidos de liga, una cifra extraordinaria, siendo la referencia de ataque. Actuando en solitario en el área es como más le gusta, nunca se adaptó a compartir su hábitat (una muestra, el partido de la Selección ante El Salvador, donde contó con Carlos Tevez unos metros por detrás). En la mitad de campaña transcurrida, exhibió sus recursos para definir, pero también detalles técnicos en controles, giros o conducciones. El Pipa deja desmarques para un lado u otro y así han llegado varios de sus goles. Asimismo, la capacidad de Reina para sacar en largo ha actuado como aliado.

Aún queda la segunda parte del año futbolístico para cumplir con el anhelo de hacerse con el Scudetto, un título que se niega desde hace 26 años. Las críticas de Maradona en un comienzo han mutado en una ilusión desmedida, inclusive de Diego Armando. El equipo ha ganado también los 18 puntos del grupo de UEFA Europa League, ubicando en campo varios suplentes (como Ivan Strinic, Valdifiori, David López o Manolo Gabbiadini) y alternando pocos titulares. En dieciseisavos lo espera el Villarreal español.

SARRI, UNA EXPERIENCIA TARDÍA

La única temporada en que dirigió al Empoli en Serie A fue la primera de Maurizio Sarri en la máxima categoría del Calcio. Tiempo antes, el ascenso con el conjunto se le había negado por poco, aunque pudo conseguirlo un año luego. Ha manifestado varias veces que Arrigo Sacchi es su punto máximo de referencia, y el entrenador que hiciera un Milan excepcional a principios de los noventa lo ha tildado como su sucesor, en una declaración cuanto menos exagerada.

Hace casi 16 años, Maurizio trabajaba en uno de los bancos más conocidos de Italia y, una vez que salía del trabajo, almorzaba con su familia y se iba a entrenar al Sansovino, un equipo de la sexta división. Allí conseguiría sus primeros logros. Decidió abandonar su trabajo bancario y dedicó su vida al fútbol. En 2007 reemplazó a Antonio Conte, actual entrenador de Italia, en el Arezzo, y en 2009 tuvo su debut en Serie B al conducir los destinos del Pescara.

Metódico como pocos, atravesó ocho categorías hasta llegar a su primera gran experiencia a los 55 años. Sarri tiene hoy un libro con más de 50 jugadas de estrategia y balón parado, confeccionado desde sus primeros días como entrenador. Sin haber sido un jugador sobresaliente, fue escalando peldaños hasta hacerse un nombre en la élite.

Hijo de un ciclista, nació en Nápoles puesto que allí se encontraban sus padres en días de competencia. Se mudó a los tres años a la región toscana, pero nunca dejó de seguir al equipo que hoy dirige. Aficionado a la literatura y a los cigarrillos, es un hombre que no mira casi televisión y mantiene un perfil bajo.