CUANDO LA GUERRA PARÓ AL FÚTBOL: FRANCIA 1938

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Para el Mundial de Francia 1938, hubo un total de 69 equipos interesados en participar, pero sin embargo, los conflictos políticos, sociales y económicos estaban calando cada vez más hondo en la sociedad, y fue por ello que muchos países optaron por no participar de la cita mundialista. Las ausencias de España -guerra civil-, China y Japón -segunda Guerra Sino Japonesa-, fueron alguna de las más significativas.

EL COMIENZO DE LA AUSENCIA

La reglamentación estipulada de los Mundiales indicaba que las Sedes debían ser en continentes distintos después de cada organización. Tras la primera organización en Uruguay y la siguiente en Italia, todo indicaba que el Mundial volvería al continente americano, más precisamente, a Argentina. Incluso, la FIFA había anunciado -aunque extra oficialmente- que la cita mundialista sería en nuestro país, pero de un momento para otro, la influencia del creador del certamen, Jules Rimet, la mayor infraestructura, y principalmente, la suma de conflictos en el viejo continente, hicieron que el evento finalmente se realice en Francia, rompiendo lo anteriormente pactado en un intento por dar un poco de tranquilidad y distracción ante tanta barbarie.

Ante esta situación, Argentina mostró su descontento y exigió participar de la Copa sin jugar Eliminatorias, pero ante la negativa, optó por renunciar a la competencia. Junto con nuestro país, otras selecciones americanas decidieron no participar del Mundial: Colombia, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guayana Neerlandesa, México y Uruguay. Por su parte, Brasil clasificó pero se rehusó a sumarse al boicot ya que tenía intenciones de organizar el Mundial de 1942. Esta decisión fue el inicio de las ausencias argentinas en el máximo evento futbollístico por excelencia. Recién se volvería a ver a la albiceleste en el Mundial de Suecia 1958.

FRACASO ALEMÁN

Para el año 1938, el nazismo ya había irrumpido de manera fuerte en Europa. Adolf Hitler hacía de las suyas. No obstante en el Mundial, el fútbol podría ver los efectos de este sistema bien marcados. Anschluss integraría a Austria como parte de la comunidad alemana, y así la Selección austríaca, que había clasificado a la cita mundialista, pasaría a integrar las filas de la Selección de Alemania. En aquel entonces, Austria era –junto a Italia– una de las mejores selecciones europeas. Su figura, Matthias Sindelar, era apodado ‘El Mozart del fútbol’, y su incorporación a las filas alemanas potenciaría sin dudas a los germanos. Sin embargo, la estrella europea se revelaría ante las autoritarias decisiones del nazismo. En el encuentro entre ambas Selecciones para darle la “bienvenida” a los austríacos, todo estaba preparado para que Alemania se luciera. En el primer tiempo, los invitados tuvieron ocasiones pero las desperdiciaron intencionalmente para no arruinar la fiesta. Pero en la segunda etapa, Sindelar se cansó: anotó un doblete que le dio el triunfo a Austria, y como si fuera poco, gritó uno de los tantos fervorosamente, dejando en claro cual era su postura ante las decisiones que se estaban tomando. Este hecho sería un presagio para los alemanes, que meses más tarde recibieron la noticia de una supuesta lesión de Sindelar que le impediría representarlos en el Mundial. Luego se conocería que todo fue una excusa para no vestir la camiseta alemana y realizar el ya clásico saludo nazi. Años más tarde, Sindelar tuvo una muerte dudosa. Se dice que era perseguido por las autoridades nazis, lo que lo habría llevado a un suicidio.

Alemania llegó al Mundial como una de las máximas candidatas a quedarse con el título, pero el equipo sufrió demasiado la ausencia de Sindelar. El fracaso sucedió tras empatar 1-1 el primer partido ante el humilde equipo de Suiza, y más tarde perder en la revancha por 4-2. La Selección retornaría a su país sin haber ganado un partido, y con la cuenta pendiente de realizar una buena participación mundialista.

DESENLACE MUNDIALISTA

Tras la baja de Austria y la oposición de Inglaterra a ocupar su lugar, finalmente fueron 15 los participantes del Mundial. Los locales, Francia, vencieron en la primera ronda a Bélgica por 3-1. Italia, el último campeón y principal candidato, sufrió para vencer 2-1 a Noruega, y por su parte, Brasil triunfó en un partidazo ante el buen equipo de Polonia, por 6-5, lo que significó en aquel entonces el partido con más goles en la historia de los mundiales. En los otros duelos, el último finalista, Checoslovaquia, se deshizo fácilmente de Países Bajos por 3-0, Hungría aplastó 6-0 a Indias Neerlandesas, y la debutante Cuba, con la dirección técnica de José Tapia, dio la sorpresa al vencer en desempate a Rumania. Cabe recordar que Suecia accedió a la siguiente ronda sin jugar ya que su rival sería Austria.

Ya en los cuartos de final, Hungría, que comenzaba a demostrar un buen nivel que mantendría durante años, ganó 2-0 a Suiza y Suecia apabulló por 8-0 a la humilde selección de Cuba. En los dos choques más interesantes, Brasil enfrentaría al gran equipo de Checoslovaquia que aspiraba con llegar nuevamente a la final, y en Paris, se disputaría una especie de final anticipada: el local Francia recibía al último campeón, Italia. Los tanos se impusieron por 3-1 y eliminaron a los organizadores, y Brasil debió ir a un segundo partido para eliminar a Checoslovaquia. De esta manera, en las semifinales Hungría enfrentaría a Suecia, y el choque más interesante, sin duda alguna era el de los dos candidatos que quedaban: Brasil e Italia.

El nivel de Hungría continuaba en alza. Había ganado claramente sus dos partidos ante Indias Neerlandesas y Suiza, mientras que Suecia solo había jugado un partido, y ante la débil Cuba. Esto se observó en el enfrentamiento ante ambos, ya que los húngaros, pese a arrancar perdiendo, aplastaron a su rival por 5-1, con un triplete de G. Zsengeller, y se presentaban como un rival a temer en la final a disputarse en París. Mientras tanto, los italianos dirigidos por Vittorio Pozzo y con figuras como Gino Colaussi, Giovanni Ferrari y Giuseppe Meazza, se impusieron ante Brasil y ganaron 2-1 con goles de Colaussi y Meazza de penal. En el choque por el tercer puesto, Brasil superó por 4-2 a Suecia y se subió al podio.

La final se disputó en el Olimpico de Colombes, Paris. Italia era el principal candidato, pero lo hecho por los húngaros mantenía el suspenso y el drama. Claro, Hungría había marcado 13 goles en solo 3 partidos, un promedio de gol altísimo. Desde Italia, Benito Mussolini envío un mensaje al entrenador italiano Vittorio Pozzo: “Vencer o morir”. El público francés presente repudiaba a Italia por su régimen fascista y apoyaba a Hungría, pero serían los italianos los que abran el marcador a los 6 minutos, a través de Gino Colaussi. No obstante, un minuto después Pal Titkos puso el 1-1, que se mantendría menos de 10 minutos, ya que Silvio Piola devolvería la ventaja al último campeón. Nuevamente Colaussi volvió a marcar para marcar el 3-1 con el que se irían al descanso. En el segundo tiempo, Gyorgy Sarosi puso en partido a Hungría nuevamente, pero sobre el final, nuevamente Piola anotaría para sellar el 4-2 final. Era un nuevo título para Italia, que se transformaba en el primer bicampeón del mundo.

EL GOLEADOR: LEONIDAS DA SILVA

Brasil fue uno de los equipos más vistosos de Francia 1938. Su buen juego colectivo lo llevó hasta Semifinales, donde cayó eliminado ante el futuro campeón Italia. La verdeamarelha, contaba entre sus filas con el goleador del certámen: Leónidas Da Silva, autor de 7 tantos. El delantero era sin duda alguna la carta ofensiva más importante de Brasil. Tanto que su entrenador, Ademar Pimenta, optó por relegarlo al banco de suplentes en las Semifinales, con el fin de resguardarlo de cara a la final. La estrategia del DT no solo fue arriesgada, sino que también resultó ser errónea. Su equipo, el único sudamericano participante del Mundial, no pudo vencer a Italia y Leónidas vio el encuentro desde el banco de suplentes.

Leónidas comenzó a destacarse en el fútbol uruguayo, hasta que antes del Mundial 1934 decidió retornar a su país para jugar en el Vasco Da Gama. Ya para aquella copa del mundo, se esperaba que el delantero se muestre en todo su esplendor, pero pese a esto, Brasil no cumplió con las expectativas. Se volvió eliminado en primera ronda y habiendo convertido solo un gol, marcado por Leónidas. Para aquel entonces, el goleador ya era denominado como el inventor de la chilena, una técnica innvovadora por completo. Tanto, que en el Mundial de Francia anotó uno haciendo esa pirueta y el árbitro lo anuló por desconocer del recurso. Esta no es la única curiosidad en relación al delantero. En el triunfo de Brasil por 6-5, Leónidas anotó el segundo tanto de su equipo ¡descalzo!. La reglamentación prohibe claramente jugar sin calzado alguno, pero el barro del campo de juego había ensuciado por completo las medias del jugador y el árbitro no se percató de aquello.

Además de ser considerado -para algunos- el inventor de la chilena, Leónidas se destacaba por una asombrosa elasticidad, tal es así que fue apodado como “El hombre goma”. El goleador fue traspasado años más tarde al Sao Paulo, donde se destacó y consiguió 5 títulos locales antes de decirle adiós al fútbol a los 37 años de edad.

El Mundial de Francia 1938 fue el tercero de la historia. Sin embargo, la pelota dejaría de rodar luego de que se desatara la Segunda Guerra Mundial. La próxima copa del mundo se disputaría 12 años después. Brasil sería el país encargado de organizar el Mundial de 1950.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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