CHILE 1962: EL MUNDIAL DE GARRINCHA

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A menos de cien días de Brasil 2014, demasiados son los comentarios sobre la mala organización del Mundial venidero y de la falta de tiempo para finalizar las obras necesarias. Claro que esta preocupante situación mantiene en vilo a todo el ambiente del fútbol y mayormente a la FIFA, sin embargo no es la primera vez que ocurre.  Sino preguntemos en Chile lo difícil que fue organizar y llegar a tiempo con todos los preparativos del Mundial que se realizó en el país trasandino en 1962.
 
Quizás lo que diferencie un poco estos retrasos en cuanto a la infraestructura necesaria, es que en Chile, el principal inconveniente surgió luego del terremoto que sacudió la Ciudad de Valdivia en 1960, lo que hizo que a poco menos de dos años para el comienzo del Mundial se deba organizar todo nuevamente, teniendo en cuenta en especial lo mucho que afectó dicho sismo al sur chileno y con la posibilidad latente de la no realización de semejante evento. 
 
Más allá de estos inconvenientes previos, vale remarcar que la séptima edición de la Copa del Mundo se jugó en Chile por sobre aquellos que deseaban que la misma se dispute en Argentina,  y que, como otra característica importante, el de 1962 fue un Mundial que duró apenas 19 días – desde el 30 de Mayo al 17 de Junio más precisamente – .
 
En la actualidad nos atrapa todo lo que rodea un Mundial, desde los países que participan, la organización de los grupos, hasta sin ir más lejos, los himnos que cada cita mundialista nos entrega. Inolvidables son el “Waka Waka” protagonizado por Shakira en Sudáfrica 2010 o aquel bello tema de Italia 90 cantado por Gianna Nannini, tan recordado por todos los argentinos. Pero si de himnos oficiales hablamos, debemos saber que el primero de ellos surgió en 1962 y de la mano del popular grupo chileno “Los Ramblers” con su canción “El rock del Mundial”, el cual merece ser escuchado.
 
Pero el de Chile fue un Mundial de fútbol, y por lo tanto, es hora de meternos un poco en la historia de lo que la redonda nos dejó en 1962.
 
Como todos sabemos fue Brasil quién alzó la copa tras vencer en la final a la sorpresiva Checoslovaquia por 3 a 1,  erigiéndose como el primer seleccionado campeón en forma consecutiva y así logrando el bicampeonato y la confirmación de lo hecho en Suecia 1958. El tercer puesto fue para Chile, el local, quien lograría subirse al podio y de esa manera alcanzar su mejor resultado a lo largo de la historia de los mundiales. Fue victoria ante Yugoslavia en el duelo que determinó el tercer y cuarto puesto.
garrincha
Pero más allá de ratificar la superioridad de Brasil por encima del resto, el de Chile no es recordado como un Mundial vistoso ni mucho menos, de hecho, está catalogado como uno de los campeonatos mundiales más violentos y con menos brillo. Dan razón a esto la mencionada “Batalla de Santiago” protagonizada por Chile e Italia en un cotejo correspondiente a la primera fase, o bien el partido disputado entre la URSS y Yugoslavia, también plagado de violencia dentro del campo de juego. Además se dio en este certamen el único gol olímpico en la historia de los mundiales. El autor del mismo fue el colombiano Marcos Coll, en un partido en que su Selección Colombia enfrento a la URSS.
 
En lo que respecta a Argentina, es sabido que el de 1962 no es un mundial digno de recordar ni por asomo, ya que el seleccionado albiceleste abandonó tierras chilenas muy pronto, ya que no alcanzó siquiera a pasar la primera fase. Siendo parte del Grupo D junto a Bulgaria, Hungría e Inglaterra, el equipo argentino quedo out en primera ronda por diferencia de gol, tras empatar en la segunda colocación del grupo con su par inglés. Claro que desde un comienzo se suponía no iba a ser el Mundial ideal para el equipo argentino, y es que no contaría con quien por aquel entonces era su principal figura, ni más ni menos que Alfredo Di Stéfano, lesionado. Por lo tanto el “Toto” Lorenzo – DT argentino en aquel Mundial-  debió conformarse con jugadores de la talla de Antonio Roma, Silvio Marzolini, Rafael Albrecht, Vladislao Cap, Federico Sacchi, Antonio Rattín entre otros tantos. Sin la “Saeta Rubia” en campo lo del conjunto nacional fue realmente pobre y apenas cosechó una victoria ante los búlgaros por 1 a 0 con gol de Héctor Facundo, un empate ante Hungría 0 a 0 – posteriormente ganadores del grupo – y una lapidaria derrota frente a los ingleses por 3 a 1, logrando aquel descuento argentino el mediático ex goleador de San Lorenzo, José “El Nene” Sanfilippo.
Si del campeón hablamos, cabe destacar que se esperaba mucho más de Pelé, quien hacía varios años estaba demostrando ser el mejor del mundo, sin embargo una lesión en el segundo partido lo dejó tempranamente afuera de las canchas en Chile y debió observar el resto del Mundial desde las tribunas. Pero lejos de amedrentar el rendimiento y el andar del conjunto brasilero en 1962, aquella ausencia de Pelé poco se sintió. Es que fue Garrincha y toda su habilidad la que llevaron a Brasil a lograr casi con facilidad aquel torneo mundialista. Sí señores, fueron Garrincha y su habilidad extrema quienes brillaron en suelo chileno. Es que el recordado Mané, quien por entonces brillaba en Botafogo, se puso el equipo al hombro y llevó a la verdeamarela a consagrarse por segunda vez consecutiva.
 
Pero  hay una historia que no puede pasarse por alto ocurrida en semifinales entre Brasil y Chile. Garrincha pese a haber sido la gran figura aquella tarde, cansado de las patadas propinadas por los jugadores chilenos, decidió reaccionar contra el árbitro por su nula rigurosidad ante la gran cantidad de faltas recibidas. Fue por eso que Mané, teniendo en cuenta los rasgos orientales del referee lo insultó pensando que éste no entendería absolutamente nada, pero con la mala suerte de que el árbitro, Arturo Yamazaki, era de nacionalidad peruana y había entendido perfectamente todo lo dicho por Garrincha, por lo cual el astro debió irse expulsado, perdiéndose así la final frente a Checoslovaquia. Sin embargo y a pesar de haber visto la roja, la idea de que Garrincha juegue la final pisaba cada vez con más fuerza en tierras chilenas, y fue por eso que luego de la intervención del Gobierno Brasilero ante la FIFA, sumado a un misterioso y sosprechoso leve informe del juez peruano, se dejó sin efecto aquella roja y solamente se lo amonestó, permitiendo así que Garrincha forme parte del once inicial brasilero en aquella final.
 
Fue de la mano de Garrincha entonces y no de Pelé, que Brasil se quedo con su segunda Copa del Mundo en 1962, reafirmando el camino iniciado en 1958, que luego sería ratificado en 1970 y más tarde con las conquistas de 1994 y 2002, para llevar así a Brasil a ser el país más ganador de la historia de los mundiales.

Federico Eslejer
Publicada originalmente en 2014

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