LA ETAPA DE MENOTTI JUGADOR: ¿CÓMO ERA EL FLACO ADENTRO?

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“El Flaco” es un personaje emblemático en la historia del fútbol argentino. Pasó a la historia como entrenador, con un estilo bien marcado y que llevó a la Selección Argentina a su primer título mundial. Pero poco se sabe de la otra faceta: la de Menotti jugador.

El Presidente de Rosario Central, Federico Flynn, lo notó dubitativo. Entonces, lo apuró: “¿Pero usted quiere o no jugar en Rosario Central?”. El joven César Luis explicó: “¡Cómo no voy a querer jugar si yo soy hincha de Central desde chiquito!”. El problema era que había que ayudar a su madre en la casa, y Menotti cobraba $250 pesos por cada domingo que jugaba en la Liga Carcarañense. Le costaba resignar aquel ingreso de dinero, pero Flynn le propuso comprarle el pase y pagarle $2500 mensuales. La propuesta cerraba por todos lados.

Menotti jugador: en sus inicios con la camiseta de Rosario Central.

Menotti jugador: en sus inicios con la camiseta de Rosario Central.

Su padre y madre eran hinchas de Rosario Central. Era el sueño hecho realidad. Años antes, el Flaco jugaba en el club Unión Américana, pero al básquet, y según decían en el barrio, lo hacía mejor que al fútbol. Cada vez que a Menotti le surgía una posibilidad, su padre Antonio le recordaba que la prioridad debía ser el estudio; al fallecer éste, la vida del Flaco tomó un rumbo diferente. Debía salir a trabajar de cualquier cosa. El dolor lo disfrazó de rebeldía: comenzó a fumar desde muy joven. Por aquel entonces su única preocupación era llevar dinero a la casa. Hasta que llegó Rosario Central. Antes había tenido pruebas satisfactorias en Vélez y Huracán, pero por distintos motivos no pudo quedarse en Buenos Aires.

DE ROSARIO A CAPITAL. DE FERNÁNDEZ A MENOTTI

Su primer partido con la camiseta de Central fue en la escuela de juveniles. Allí convirtió dos goles y se ganó una invitación a entrenar con Reserva. Menotti se presentó y volvió a aprovechar: en un entrenamiento ante la Primera, volvió a convertir por duplicado. Así se llegó hasta aquella conversación con el Presidente Flynn. Mientras tanto, desde el club se divulgaba información errónea para despistar: “Central está probando a un delantero cordobés de apellido Fernández”. Es que por aquel entonces, Canallas y Leprosos apuntaban a los mismos jóvenes.

Apenas jugó cinco partidos en Reserva y le llegó la oportunidad de debutar en la máxima categoría. Fue triunfo 3-1 ante Boca Juniors. El tercer gol fue suyo. Minutos antes había tenido otra oportunidad, con un remate desde afuera del área. Miguel Antonio Juárez, su compañero de ataque e ídolo canalla, se molestó: “Tarado, ¿quién te crees que sos, Bernabé Ferreyra?”. Pese al enojo del momento, el “Gitano” fue un gran referente y amigo para Menotti.

A pesar de su juventud, el Flaco era detallista. Buscaba siempre perfeccionar su juego. Se fastidiaba cada vez que las cosas no le salían y quería vivir en un constante aprendizaje. Veía partidos y copiaba gambetas. “Vivía todo el tiempo pensando en fútbol. En el garaje de casa, tiraba una pelota de tenis contra la pared y la paraba con el pecho”.

Menotti jugador: con la camiseta de Boca Juniors.

Menotti jugador: con la camiseta de Boca Juniors.

En Central fue el goleador del equipo durante tres temporadas seguidas. Fueron 47 gritos en 86 partidos. Ya había llamado la atención de todo el fútbol argentino por la potencia de sus remates. Además, era un delantero distinto: se sentía a gusto jugando unos metros detrás del área, casi como un volante más. Le gustaba dar pases. Más tarde, como entrenador, le pidió eso a sus equipos: tocar la pelota.

En 1963 jugó un amistoso con la camiseta de River. Fue ante Juventus, a beneficio de los damnificados por la tragedia de la represa de Vajont, donde fallecieron 2500 personas. Menotti, además de convertir un gol de tiro libre, se dio el lujo de compartir equipo con jugadores de la talla de Amadeo Carrizo, Ermindo Onega, José Varacka y el brasileño Delem.

Aunque lo buscaban varios equipos, el Flaco pasó a Racing, donde sólo permaneció una temporada: marcó 12 goles en 18 juegos. Enseguida pasó a Boca Juniors, donde se dio el lujo de festejar un título y marcar 6 goles en 18 partidos. La anécdota más curiosa fue cuando Antonio Rattín le pidió que ayudara a marcar porque el Xeneize tenía un jugador menos. Menotti contestó: “Lo único que falta, que yo tenga que bajar a correr. Corré vos”. En el vestuario se ligó otro reto de un jugador emblemático.

Con la Selección debutó en 1963. Ese año integró el plantel que disputó la Copa América. En total jugó siete encuentros y marcó un gol. Luego de su paso por Boca, regresó a Central, pero apenas sumó dos presencias. Su destino fue el exterior, y puede explicarse desde un costado mediático. Aún joven, Menotti criticaba el rol de ciertos entrenadores. Planteaba debates inusuales para un jugador, y varios DT’s lo miraron de reojo. Continuó su carrera en New York Generals (USA) y en Brasil: en Santos compartió plantel con Pelé y ganó el Campeonato Paulista de 1968. Aún hoy, y a pesar de su buena relación con Diego Armando Maradona, el Flaco declara que el brasileño fue “El más grande”. Se retiró en Juventude de San Pablo, con la certeza de que su apellido seguiría ligado al deporte. Como entrenador, Menotti escribiría páginas doradas en la historia del fútbol argentino.

César Menotti en Estados Unidos, como jugador del New York Generals.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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