Matías Suárez

SIEMPRE FUE MATÍAS SUÁREZ

Belgrano es un equipo renovado desde la llegada de Pablo Lavallén a la conducción técnica. Con intención más marcada de ser protagonismo, el conjunto cordobés intenta una salida lavolpiana con Federico Lértora incrustado como líbero, centrales abiertos y laterales por delante de la línea de mitad de cancha. Esa fue la búsqueda ante el Huracán de Gustavo Alfaro. Luego, en líneas más avanzadas, Jorge Ortíz busca lograr superioridad numérica, acompañado a los costados con los laterales y por delante con la figura de un mediapunta: ante el Globo le tocó a Juan Brunetta, pero al ex Arsenal le costó involucrarse en el juego. El sistema base fue un 4-2-3-1, por lo que en ambos extremos de la cancha esperaban pegados a la raya jugadores de mucha velocidad: sobre todo en el lado derecho donde se ubicó Fabricio Brener, quien hace sus primeras armas. En el otro sector, Joel Amoroso, diestro a pierna cambiada, tenía más tendencia a recortar hacia el centro, ya sea para romper líneas o cerrar la jugada en el área. Mientras tanto, el hombre más peligroso esperaba en el área: Matías Suárez.

Huracán lo hizo todo más simple: 4-4-2 compacto y mucho juego directo hacia Fernando Coniglio y Norberto Briasco. Los de Alfaro sólo complicaron cuando los extremos Ignacio Pussetto y Alejandro Romero Gamarra pudieron conducir hacia adentro con la cancha de frente. No obstante, en el complemento el Globo adelantó sus líneas y complicó la salida de Belgrano, que comenzó a carecer de paciencia y optar por un juego más directo. Sea de esta manera o con la intención del primer tiempo, el dilema de Pablo Lavallén siempre fue cómo acercar a sus dirigidos a Matías Suárez. Lo mejor de los locales llegó cuando el ex Anderlecht, ayer centrodelantero, salía del área para asociarse y alejaba a los centrales de su zona de confort. Pero debilitado el circuito de juego, Suárez ya no pudo aparecer. Por eso Lavallén lo convirtió en mediapunta tras la salida de Brunetta y el equipo ganó en presencia física en la zona del doble cinco quemero. Amoroso pasó a jugar como centrodelantero y el ingresado Leonardo Sequeira mostró mucho atrevimiento recortando de izquierda hacia el centro.

Tras la expulsión de Coniglio, a Belgrano le sobró gente en el fondo, por lo que Lavallén adelantó a Lértora, quitó a Ortíz y recargó el área con el ingreso de Tobías Figueroa. Pero el gol no tardó en llegar tras este cambio: un lateral de Lértora al área encontró sólo en el segundo palo a Matías Suárez, que con un remate certero le dio el triunfo a Belgrano. Al fin y al cabo, el dilema siempre fue cómo encontrar a Suárez. Y se logró de una forma no esperada.