GOLES DE TODOS COLORES: EL MARAVILLOSO MUNDO DE ALAN SHEARER

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“Con cinco minutos más, probablemente lo hubiéramos ganado”, dijo Sir Alex Ferguson. Pero no, no hubo cinco minutos más. Manchester United no pudo pasar del 1-1 ante West Ham, y por eso, el humilde Blackburn Rovers pudo gritar campeón por primera vez en su historia a pesar de haber caído 2-1 ante Liverpool. Aquella corona sería el único logro colectivo de un jugador que se cansó de sumar hazañas individuales: Alan Shearer.

Fue la figura indiscutida del campeón y del torneo: máximo artillero con 34 tantos en 42 fechas. De esta manera, justificó la confianza que los directivos del Rovers habían tenido al contratarlo como una de las máximas figuras para afrontar la Premier League 1992/93, tras haber conseguido el ascenso. Shearer fue el máximo goleador un año antes del título, en la temporada 1993/94 (Blackburn subcampeón) y también lo fue tras ser campeón, en la 1995/96. Un total de 130 goles en 171 partidos. Números que asustaban a cualquier rival.

Semejante faceta goleadora sorprendió a propios y extraños, ya que en su club anterior, Southampton, Shearer había marcado 38 goles en 150 partidos. En la institución rojiblanca, se desempeñó como una especie de mediapunta, por detrás del legendario Matt Le Tissier, verdadero goleador del momento. Su físico aún no era robusto ni potente como lo sería años después; se lo veía rápido, ágil y espigado. Eso sí: ya mostraba condiciones de sobra. En su debut como titular en el primer equipo, le anotó un hat-trick al poderoso Arsenal; en el Sub-21 de Inglaterra, marcó 30 goles en 11 encuentros.

Ya con la camiseta del Blackburn, Alan Shearer se reencuentra con Le Tissier.

Tras ser el máximo artillero de la Premier por tres temporadas consecutivas con la camiseta del Blackburn, Manchester United estuvo a punto de contratarlo. Shearer tenía las maletas armadas para viajar y ponerse a disposición de Ferguson, pero a último momento, recibió un llamado de Newcastle, el club de sus amores. “Si no fuese por mi amor al Newcastle habría jugado para Sir Alex. Estaba tan cerca que incluso había encontrado una casa en Manchester”. El goleador cambió de destino sin dudarlo. Por esas cosas del fútbol, el club que cuando era un adolescente le había cerrado las puertas, ahora pagaba 15 millones de libras por su ficha. Consciente de que ya era jugador de su equipo favorito, y recuperado de una lesión en una de sus rodillas, Shearer llegó en plena forma a la Eurocopa 1996: fue goleador del certamen con 5 tantos, pero vio como la Selección de Inglaterra caía por penales ante Alemania, el posterior campeón.

El brazo en alto de Alan Shearer, una postal de los 90'.Volvió a defender la camiseta de su país en el Mundial de Francia 1998, nada más y nada menos que con el brazalete de capitán. No obstante, Inglaterra cayó ante Argentina –otra vez por penales- en Octavos de final. Dos años más tarde, tras la Eurocopa 2000 y con 30 años, el goleador anunció su retiro de la Selección para dedicarse exclusivamente a seguir enamorando a la gente de Newcastle. Allí continuó con sus goles de todo tipo: bombazos desde afuera del área, espectaculares cabezazos, penales, tiros libres, disparos con la cara externa del pie, dándole al balón en el aire y con ambas piernas. Un repertorio super extenso. Muestra de ello es el espectacular golazo que le convirtió al Everton de volea. Lo caracterizó su remate fuerte y seco, siempre dirigido al arco. No necesitaba levantar la cabeza; remataba y la pelota iba hacia los tres palos. Durante la década del ’90, el festejo de Shearer con su brazo en alto fue uno de los gestos más frecuentes en los resúmenes de canales deportivos. Tenía una potencia que puede compararse con la del argentino Gabriel Batistuta.

De esta manera, se ganó el amor eterno de la hinchada de su club preferido. Por las calles de Newcastle, se oía a la gente cantar: “Sólo existe un Shearer, un Alan Shearer, nosotros caminamos cantando esta canción, caminamos en el maravilloso mundo de Alan Shearer”. Mientras tanto, el respeto dentro de la Premier League seguía en alza, y no era para menos: con el club urraca, convirtió un total de 206 goles en 405 partidos, lo que significa un promedio de 1 conquista cada 2 juegos. Cifras descomunales. En toda su carrera, marcó un total de 379 goles, de los cuales 260 fueron en la Premier League, lo que lo convierte, aún por estos días, en el máximo goleador en la historia de la competición.

Shearer pudo cumplir su sueño de jugar para Newcastle, pero no así el de ser campeón en dicho club. Sólo alcanzó dos subcampeonatos (1995/96 y 1996/97) en los 10 años que estuvo en la institución. En su palmarés tampoco aparecen logros con la Selección Mayor; sólo aquel título de Liga con el Blackburn Rovers. Sin embargo, eso no quita que Alan Shearer haya sido uno de los últimos delanteros más emblemáticos del fútbol inglés y del mundo, principalmente en la década del ’90.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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