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LA ODISEA DEL TATA


Escribir unas líneas resumiendo la etapa de Gerardo Martino en el Barcelona es algo difícil. Espinosa tarea porque justamente este momento es el más delicado para el técnico argentino y la intención de no echar más leña al infierno blaugrana parece imposible. Ahora mismo en España y más precisamente en Catalunya se puede fabricar una sustancia que arde con facilidad y desprende llamas inmediatamente, sólo se necesita vocalizar la misma consonante y duplicar la primera vocal para formar Tata y que todo explote.  Lo cierto es que Martino no es la causa – al menos no la única –  ni la razón del presente del Barcelona, pero repasemos lo que sí estuvo a su alcance.

Desde su llegada aquel 23 de julio del pasado año muchas cosas sucedieron, muchas incontrolables y de final aún desconocido, otras tantas difíciles de dominar, aunque cuando uno acepta dirigir uno de los clubes más poderosos y con más cachédel planeta está consintiendo situaciones y formas que nunca conjeturó; bendita ignorancia. Martino pudo haber imaginado lo que sería la presión sobre sus hombros al sentarse en el banquillo del Barcelona pero seguramente no alcanzó a palpar la sensación real hasta que la respiró, dándose cuenta de que se trataba de algo diferente.

En un principio el Tata se sorprendía sin terminar de entender como se podía cuestionar tanto su planteo táctico aún cuando el equipo ganaba y goleaba. Cierto es que a veces el Barça encarrilaba partidos luego de ir por detrás en el marcador o pasándolas canutaspor dejarle el balón al rival, pero el conjunto blaugrana terminaba respondiendo, incluso sin Lionel Messi – Lesionado –  los culés se volvían más solidario, desarrollando un juego directo y apoyándose en la figura de Víctor Valdés encarrilaba los partidos; todos aportaban goles y buenos rendimientos. Martino aceptó los reproches con resignación, sentía cierta crueldad, explicó su idea un par de veces pero luego hizo oídos sordos con respuestas cargadas de ironía, como aquella vez antes del partido de Champions con el Milan “La crisis la han instalado ustedes (la prensa), estoy seguro. No me quedo con todas las caras, la próxima vez intentaré fotografiarlo, pero hace algunas semanas cuando hablé de estar preparado para la siguiente crisis, fue porque ustedes me preguntaron por la crisis semanal”. Sus conferencias de prensa se dividían entre rumores ajenos al juego y, cuando tocaba hablar de fútbol, encontraba detractores por variar detalles del afamado juego del Barça. Parecía que eso no servía, que los partidos se debían ganar con el balón todo el tiempo en los pies por más que los contrincantes se sepan sus movimientos hasta con los ojos cerrados.


Paralelamente a los envites mediáticos (casi todos por parte de la prensa nacional o madrileña) el Tata no encontró ese sentimiento de implicación afectiva que se da cuando una persona padece en su propio ser lo que en la realidad afecta a otra; Martino no chocó con la empatía por parte del club. Entonces seguramente se haya sentido más rosarino que nunca cuando desde dentro del mismo Can Barça le bajaron línea para que vuelva a los orígenes tras un par de tropezones (Bilbao y Amsterdam) a pesar de conseguir un balance positivo; al cerrarse la primera rueda el Barcelona era campeón de invierno. 50 puntos, un empate y una sola derrota, igualado con el Aleti pero con mejor diferencia de goles. Vamos, importó poco y nada que el equipo haya tenido unos números de campeonato. 
No sólo los datos fundamentaban la performance del equipo sino que la prensa catalana estaba con él; hace tan sólo cuatro meses atrás Martino era aplaudido por su labor en el Mundo Deportivo (http://www.mundodeportivo.com/20140107/fc-barcelona/el-barca-de-martino-ha-ganado-todos-los-partidos-en-casa-en-la-primera-vuelta_54398860806.html) y por el Sport (http://www.sport.es/es/noticias/barca/mejor-tata-martino-2963052), periódicos de referencia sobre lo que sucede en el Barcelona, hoy, ambos piden su cabeza. 

Con todo el planteo interno el Tata posiblemente se haya sentido poco respaldado por el club, le hubiera gustado que le den el poder de hacer y deshacer a gusto, que el golpe de efecto que habían hecho con su contratación siga su curso y así, sin llegar a hacer un cambio drástico en el juego, dar crédito a sus ideas. La respuesta que encontró fue: Si, pero no. Entonces fue cuando Martino mostró su bisoñez en equipos europeos, más aún en uno tan imperial y endogámico, ahí el técnico argentino erró el camino y dudó, dudó de su capacidad, no la de entrenar sino la de convencer. Lo fagocitó su discurso que endiosaba a toda la plantilla blaugranay luego no tuvo lo que había que tener para terminar de imponer su plan.  Poco se entiende sino el cambio radical entre la primera rueda de la Liga Española y la segunda, la renuncia total a su diseño claudicando ante los pesos pesados del equipo y huérfano del respaldo necesario por parte de la dirigencia, la cual litigaba con la justicia gracias a los chanchullos de Rosell. Martino no es un hombre de la casa y esto lo comprobaría más adelante cuando, con muy poco, pierda el respaldo total del pueblo culé.

Nunca hubo mal rollo en el plantel, es más, al Tata se lo respeta y se lo aprecia, él mismo no da lugar a ese tipo de situaciones; es un buen tipo y muy inteligente; captó el mensaje seguramente sin necesidad de que nadie se lo haya tenido que decir. Tragó, se cagó en la mismísima madre que los parió y acto seguido pensó “muy bien, estos tipos saben a qué juegan y se sienten más cómodos con lo que hicieron siempre, vamos por ahí entonces”. Pero esa comodidad caducó con un plantel corto, raquítico en ciertos puestos y aburguesado en muchos partidos; nadie duda de que el Barçaquiera ganar siempre, la diferencia radica en que tipos que a nivel club ya han conseguido dos Champions League, Ligas para dar y tomar, copas de todos los colores, sin olvidar que además hace 4 años que no se toman unas vacaciones ni hacen pretemporadas como dios manda porque tienen que cumplir con patrocinadores en giras por todo el mundo y se la pasan arriba de un avión durante dos meses, o si eso, aparece algún torneo más por disputar con su Selección nacional, y que por más que muchos hayan ganado ya dos Eurocopas y un Mundial, tengan que ir y poner la pierna como si fuese el partido de sus vidas. Todo esto hace que la motivación que tenían allá por el 2008 ahora mismo no sea tal.

Uno de los aciertos de Martino fue el tema de las rotaciones, discutidas, como todo lo que propuso pero que dieron resultado; los jugadores llegarían frescos en lo físico al tramo final de temporada, ese que comienza en febrero con una seguidilla eterna de partidos definitorios y que el pasado año había consumido al primer equipo por jugar siempre los mismos,  con el 7-0 del Bayern como paradigma del desastre. Solucionado este problema ¿cómo pudo ser que el Barçase haya dejado tantos puntos por el camino? varias razones, una de ellas la falta de concentración; empate con el Levante, derrota en casa 2-3 con el Valencia luego de ir ganando, derrota con el Valladolid fuera de casa. Había un común denominador en todos los partidos en los que el Barça no ganaba: poca intensidad en defensa e ideas exiguas en la ofensiva. El Tata no supo encontrar el revés de la trampa en la cual estaba cayendo su equipo; defensivamente tenía serios problemas, la esencia de los volantes del Barcelona no se caracteriza por el corte del juego y ni bien Xavi o Busquets bajaban su rendimiento los de atrás comenzaban a vérselas negras, amén de que tampoco la última línea desbordaba en variantes; Puyol casi como un ex jugador participó poco y nada, Pique en su peor año, Bartra adquiriendo experiencia, Alves pidiendo a gritos irse del Barça con producciones paupérrimas, Alba y Adriano alternando buenos partidos con lesiones, en toda la temporada el mejor zaguero del Barçafue Mascherano, un tipo que no es defensor y que pese a tener serios problemas con el juego aéreo y jugar al límite del reglamento, ha sido el que mejores partidos ha disputado en defensa.  Dicho esto, en la ofensiva el Barça recuperaba a Messi, que iba de a poco, pero perdía a Neymar por lesión, Alexis aportaba buenos números y Pedro, el delantero más en forma del equipo, rendía cada vez que le tocaba jugar, sin olvidar el lirismo de Andrés Iniesta y el camaleónico rendimiento de Cesc Fabregas. La planificación de la plantilla por parte del Director Deportivo, Andoni Zubizarreta había sido pésima; el Barcelona se resentía en todas sus líneas, sobre todo en defensa y en el medio, por estar totalmente descompensado. 


Tras la lesión, a Neymar le costó mucho recuperar su nivel, en el medio salió a la luz el escandaloso caso de su pase al Barça, indudablemente le costaría recobrar el rendimiento demostrado en la primera vuelta, tuvo varios partidos muy bajos pero jugaba antes que Pedro, se argüía su calidad de crack para estar entre los titulares, también se pensaba que era complicado sentar a un tipo que al final había costado cien millones. 

A la delantera le costaba terminar jugadas o llegar con claridad, los rivales conocen de memoria al Barcelona. Martino se tropezó con una realidad inesperada cinco meses atrás; el Barça estaba seco de ideas de cara a gol y cada vez más frágil defensivamente pero esto no era todo, parecía que al equipo sólo lo ponía cachondo jugar grandes choques. Además, cuando la pérdida de puntos era inminente y el partido pedía una reacción revulsiva desde el banco, el técnico argentino tardaba en encontrar respuestas entre los suplentes. Un común denominador en todas las derrotas del Barcelona; los cambios se hacían tarde y nunca se completaban los tres. 


A pesar de todo, el Tata entendió que debía variar algo para que el equipo no sufra tanto y decidió poblar el centro del campo blaugrana sacrificando un delantero, el 4-3-3 de toda la vida mutaba a un 4-4-1-1; se sumaba Cesc y salía Alexis, Messi se retrasaba y Neymar lo acompañaba, el cual ya mostraba vestigios de buen juego. Este dibujo táctico ayudaría al equipo a cohibir a sus rivales basándose en el control del balón y del partido, ese que no hacía mucho pretendió alterar. 

El planteo vino como anillo al dedo para jugarle a Manchester City una brava eliminatoria por los  octavos de Champions. El Barça daba un golpe sobre la mesa eliminando de manera clara a un fiero rival, ganando en Manchester y en el Camp Nou, pero luego llegó un serio correctivo en Anoeta en manos de la Real Sociedad, noche en la cual el Tata pecó de ir de sobradoy sacó un equipo rarísimo ubicando jugadores en puestos diferentes contra un rival de esos que siempre se lo ponen muy chungoal Barça. Fue un 3-1 mentiroso, pudieron caerle algunos más, asimismo arriba el equipo no generó situaciones claras de gol.  Volvía a repetirse la misma historia, al conjunto culé le costaba encontrar el equilibrio preso de la falta de apetito y el poco convencimiento sobre una idea por parte del técnico. 


Así fueron pasando los partidos, en la liga ninguno de los tres de arriba aflojaba; el Aleti no pinchaba y se solidificaba en la punta, el Madrid estaba en racha y el Barça, que en el ecuador de la liga yacía líder, llegaba al Bernabeu como tercero con la obligación de ganar para no perder el tren.  Fue otra muestra más de que al equipo lo estimulaban los grandes choques; ganó en feudo madridista con una producción estratosférica de Messi e Iniesta.  Parecía que el pulso iba a mantenerse hasta el final con el Aleti, que todo lo definiría la última jornada en el Camp Nou. Hasta que llegó la semana negra del Barcelona, en realidad fueron casi diez días diabólicos que arrancaron con la rotura de ligamentos de Víctor Valdés y el partido de ida de cuartos de final contra el Atlético de Madrid de Simeone. Las cosas se truncaron y ya no salían con naturalidad, ni los jugadores ni el cuerpo técnico encontraron variantes para doblegar a un Aleti muy trabajado y con hambre. En pocos días el Barça terminó besando la lona con tres golpes de knockout; fuera de la Champions, caída frente al Granada por la liga, y la más dolorosa, derrota en la final de la Copa del Rey contra el Real Madrid. El equipo llegaba muy tocado en lo anímico a este último partido, se habían gestado desde los medios una gran cantidad de polémicas que señalaban a jugadores, dirigentes y a Martino, quien no pudo reactivar al plantel para jugar la final de Mestalla. Era un partido muy difícil, si, pero ya se le había ganado al Madrid en dos ocasiones. 

Aún tiene una remota posibilidad en la liga; el Madrid y el Aleti deben dejarse puntos y así el Barça acortar la distancia para llegar, al menos, a la última jornada con posibilidades en lo que sería un duelo directo con el conjunto colchonero, pero será muy difícil, a solo cinco jornadas para el final y ostentando el calendario más complicado de los tres equipos.
El primer año en Europa de Martino comenzó lleno de ilusión y terminó siendo una odisea, el mismo dijo hoy no estar satisfecho con su trabajo. Tiene una sobrada capacidad para dirigir al Barça pero llegó en un momento delicado en el cual los problemas institucionales y extrafutbolisticos sacuden las ramas de una plantilla algo viciada y desgastada tras tantos años de gloria. 

Como experiencia le quedará haber dirigido a una camada de jugadores de primer nivel mundial, muchos de ellos irrepetibles, también se llevará haber superado al Madrid en los dos derbis ligueros y ser el artífice de un record histórico para el Barça; siete victorias en las primeras siete jornadas de liga. A pesar de estos datos, el balance total le deja un mal sabor de boca.  Cierto es que este tipo de oportunidades no se pueden dejar pasar, lo que sucedió tal vez es que al Tata le faltó la personalidad necesaria para poner límites, para decir que no cuando debía. 

Todo parece indicar que, injustamente, no tendrá revancha la próxima temporada. Tal vez él ya lo sepa y su aire sereno en la última conferencia de prensa connoten un adiós que no maquilla un hasta luego. Por no encontrar respuestas tácticas Martino ha sido testigo principal de un final de ciclo; ahora si se reclama una revolución pero no con él. La base de jugadores del Barcelona es joven y los Messis, Busquets, Albas o Iniestas volverán a ganar títulos importantes pero será bajo otro mandato. Ojalá que nada de esto suceda, pero a final de temporada Gerardo Tata Martino será la excusa perfecta para explicar cómo se llegó a no ganar nada luego de seis años consecutivos de festejos, él lo aceptará con resignación sabedor de que es tan sólo un responsable más.

Lucas Rivelli
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