KURT LUTMAN, UN NOBLE PERSONAJE

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Cuando escuchamos este extraño nombre se nos viene a la mente algún extranjero con poco lugar en el viejo continente que recala en algún club de nuestro fútbol sólo por su bolsillo. Sin embargo, Kurt Lutman es un rosarino que llegó a la primera división de Newell’s Old Boys a mediados de la década del ’90. El nombre tan original fue un deseo de su madre de que le saliera un hijo alto, rubio, galán y de ojos celestes, como el protagonista de la novela de Corín Tellado que se llamaba de esa manera.

Kurt-LutmanDe entrada nomás, la vida le mostraría a la madre que no había nada más alejado de ese personaje que su hijo Kurt.  El hecho de cumplir su sueño de ser jugador-hincha le costó la carrera, pues rechazó ofertas de Vélez, Argentinos y el fútbol mexicano sólo para hacerle frente al por entonces presidente Eduardo López, aguardando la derrota del dirigente en las elecciones. Así lo manifestó:  “Esperaré hasta después de las elecciones. Si pierde Eduardo (López) y asume otra dirigencia golpearé las puertas para preguntar si tengo lugar”, dijo alguna vez. Su fuerte carácter lo convertiría en líder entre los pibes leprosos. En una oportunidad, el enganche luego de cobrar su sueldo, lo devolvió al banco porque sus compañeros seguían con deudas, rescindió su contrato, tuvo un altercado con Rebottaro y se fue. Su hecho más destacado en la lepra fue el festejo de su gol con dedicatoria a los ex-mandatarios.
Poco después, se marchó a préstamo primero a Godoy Cruz de Mendoza y luego a Huracán de Corrientes. No serían destacables sus pasos por ambos clubes si no fuera porque le marcaron un camino y lo distinguieron en su forma de andar: fue en Mendóza donde se cruzó con las madres que marchaban un 24 de marzo por la plaza Independencia. Fue también ahí que empezó a pensar que había nacido en la misma época en que a muchos niños se los secuestraba y se les negaba su identidad, que era parte de una generación que había sufrido la política sistemática de la dictadura, y así se acercó a los compañeros de H.I.J.O.S. para empezar a militar en la agrupación. A Lutman la injusticia le duele. Y la acción es siempre su forma de llevar adelante el descontento. Por eso, agarró a piñas a un represor durante un escrache, harto de que se paseara tranquilo por su barrio.
Lutman2De la misma forma, su solidaridad y su carácter intempestivo lo marginaron de Huracán de Corrientes: A préstamo en el año 1998, Kurt y sus compañeros habían cobrado apenas llegados a la institución, lo cual era bastante atípico y los hacía sentir que estaban en un lugar paradisíaco para el fútbol actual. Sin embargo, Kurt contó lo siguiente: “Nos enteramos de que a los pibes del club les debían seis meses. Hablamos con los directivos y ahí empezamos a chocar”. La cosa estaba espesa, hasta que en un entrenamiento en pleno verano correntino, el preparador físico, personaje caracterizado por su violencia y envalentonado por el lugar de “protector del orden” en el que lo habían puesto los dirigentes, amenazó a uno de los jugadores porque no se había querido poner la remera… “Yo salí corriendo para meterme, pero el tipo me tiró un cuchillazo y me hizo un corte en la panza. Ahí nomás me pegué la vuelta”. Culminó su carrera abocado en ligas regionales.
 Párrafo aparte: Jugó el Mundial sub-17 de 1993 con la Selección argentina.
Ya retirado, un grupo de personas realizó un cortometraje con su nombre. En septiembre de 2012, estuvo en la presentación de la Casa de Divisiones Inferiores Juan Carlos Montes y en la inauguración brindó estas palabras:
Sin dudas, Kurt Lutman es una historia en sí misma. Uno de los pocos jugadores que sacrificó su carrera como profesional defendiendo la justicia y la verdad por sobre la tiranía. El hecho de resignar su futuro futbolístico para una noble causa lo convierte en toda una leyenda, de esas que son poco conocidas pero que merecen darse a conocer. Dignidad, coraje e inteligencia. Gracias Kurt, por tu ejemplo y por tu forma de vivir.
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Redactor en @PasionFulbo. Bielsista y Guardiolista. Soldado de Martino y Messi. Leproso. En el fútbol se juega como se vive.

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