KLOPP LO HIZO: MANCHESTER CITY, SIN INVICTO

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Anfield fue testigo de una gran noche de Premier League: El Liverpool de Jurgen Klopp jugó un partidazo y derrotó por 4-3 al Manchester City de Pep Guardiola.

El equipo conducido por Pep Guardiola roza la perfección en lo que va de temporada. Llegó a Anfield invicto y acostumbrado a mostrar un fútbol de alto vuelo, pero lo cierto es que también se encontró con un reto prácticamente nuevo. En la Premier League el replegar líneas en la forma más común de defenderse, pero Jurgen Klopp le propuso algo bien distinto: presión alta, mucha intensidad y un partido de ritmo frenético en el que Manchester City no pueda hacer gala de su posesión en campo rival. No se trata sólo de animarse a plantear así el trámite, sino también de que el técnico alemán es un gran especialista en eso y su proyecto comienza a dar pasos hacia adelante casi basándose en ese aspecto. Liverpool corrió el riesgo de dejar espacios, pero ante semejante concentración e intensidad, a Manchester City no le quedaba otro remedio que mostrar su mejor versión para superar la mitad de cancha con las condiciones dadas para desequilibrar.

Liverpool contó con un primer tiempo demoledor de su volante central, Emre Can. El alemán manejó el sentido de la presión de una manera formidable, con un gran trabajo sobre Fernandinho, el mediocentro rival. Pero además, hizo gala de un físico privilegiado que le permitía llegar a todos lados y con mucha fuerza. Aunque también cabe destacar que las presiones altas de éste también tuvieron como respaldo a los dos interiores, Oxlade-Chamberlain -autor del primer gol- y Wijnaldum, en una clara muestra de lo bien trabajada que está esa faceta del juego Red.

Las variantes que buscó Guardiola para intentar superar la presión rival, fueron diversas. Por momentos Ilkay Gundogan centraba su posición para que Can no saltara hacia la marca de Fernandinho; en una jugada muy puntual, Danilo, lateral izquierdo, se situó por delante del volante central para atraer la marca de Chamberlain y que sea Gundogan quien pueda recibir con mayor libertad; pero lo más habitual fue ver a Leroy Sané dejar su habitual puesto de extremo izquierdo para ejercer como mediapunta y que Emre Can quede imposibilitado de decidir la presión alta. Lo curioso es que el empate llegó con Sané en su posición natural pegado a la raya, tras un cambio de frente que no parecía llevar complicaciones, pero el mal cálculo del lateral le permitió encarar directo hacia los centrales.

Liverpool fue inteligente: mantener el ritmo de los primeros minutos durante todo el partido iba a ser imposible, pero Klopp trabajó no en la cantidad de las presiones sino en la calidad de las mismas. La idea fue presionar tras pérdida para recuperar la pelota lo más rápido posible. Si pasados unos segundos esto no se conseguía y el City retrodecía hasta elaborar desde el fondo, entonces Liverpool resignaba esa jugada y pasaba a replegar. Esto se lo puede permitir por contar con uno de los contraataques más potentes de Europa. Así volvió a ponerse en ventaja, por intermedio de Roberto Firmino, un nueve con técnica suficiente como para asociarse a distintas velocidades. Tras el 2-1, a los de Klopp les alcanzó con recuperar la vorágine de los primeros minutos y provocar el error de Nicolás Otamendi que derivó en el 3-1. Por primera vez en la Premier League, Manchester City se vio superado y la reacción no llegó hasta los últimos minutos de partido, cuando la diferencia era tan abultada que ni los goles de Bernardo Silva y Gundogan alcanzaron para salvar el invicto.

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1994. Si no rueda una pelota me siento incompleto. Cuando sea grande diré que vi jugar a Messi. Disfruto de leer y escribir.

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